València, cuatro años después de ser Capital Mundial del Diseño
La designación de 2019 desembocó en más de 300 actividades y 29 millones de euros de impacto turístico para València
En noviembre de 2019, Economía 3 titulaba así una de sus informaciones: «Valencia Capital Mundial del Diseño, lo imposible está hecho». La frase resumía el resultado de una apuesta que había comenzado años antes y que, en septiembre de aquel mismo año, se convirtió en realidad: la World Design Organization (WDO) elegía a València como Capital Mundial del Diseño 2022.
Cinco años después de aquella designación, la perspectiva permite medir qué había detrás de aquella candidatura y, sobre todo, qué supuso finalmente para la ciudad. La capitalidad no se quedó en un año de exposiciones y congresos. El proyecto buscaba utilizar el diseño como una herramienta de transformación económica, social y urbana y dejar estructuras que sobrevivieran al calendario de 2022.
Una candidatura que puso a València en el mapa del diseño
La elección de València fue anunciada el 10 de septiembre de 2019. La WDO valoró la madurez del ecosistema valenciano del diseño, así como la cohesión del sector y la utilización del diseño en ámbitos como las industrias, las infraestructuras y la movilidad.
La candidatura había sido impulsada por la Associació València Capital del Disseny, con la participación de diseñadores, empresas e instituciones. El proyecto pretendía aprovechar una tradición industrial y creativa que llevaba décadas presente en la Comunitat Valenciana, pero que buscaba entonces una mayor proyección internacional.
La propia candidatura no entendía la capitalidad únicamente como un acontecimiento. El objetivo era generar una marca internacional para la ciudad y convertir el diseño en un elemento capaz de aportar valor económico, turístico y social.
De hecho, cuando se conoció la designación, las primeras estimaciones apuntaban a que el acontecimiento podía atraer entre 10.000 y 50.000 visitantes y generar entre 8,5 y 29 millones de euros de impacto económico, dependiendo del escenario. La organización calculaba además un coste aproximado de 10 millones de euros.
El diseño como herramienta económica
La apuesta tenía también una dimensión empresarial.
En los años previos a la capitalidad, desde la Generalitat se destacaba el peso económico de la denominada industria del diseño. En 2021, el entonces conseller de Economía Sostenible, Rafael Climent, señalaba que esta actividad aportaba alrededor de 4.000 millones de euros, una magnitud comparable a la actividad industrial y superior a la del sector terciario.
La idea era que el diseño no se limitara a la creación de productos o a cuestiones estéticas, sino que se incorporara a procesos de innovación, emprendimiento, movilidad, políticas públicas y transformación empresarial.
Era precisamente uno de los argumentos que había permitido a València competir internacionalmente por la capitalidad: demostrar que contaba con un ecosistema empresarial y creativo suficientemente maduro para convertir el diseño en una herramienta de desarrollo.
2022: más de 300 actividades
La prueba llegó tres años después. Durante 2022, València acogió más de 300 actividades relacionadas con el diseño, la cultura, la innovación y otras disciplinas. La programación se extendió por decenas de espacios de la ciudad y consiguió reunir alrededor de 350.000 participantes.
La capitalidad permitió además llevar el diseño fuera de los circuitos profesionales y acercarlo a la ciudadanía. Uno de los objetivos era precisamente cambiar la percepción social de una disciplina que, en muchas ocasiones, había quedado asociada exclusivamente al diseño gráfico, industrial o de producto.
La propia WDO destacó al finalizar 2022 que València había conseguido consolidar su posición como ciudad pionera en diseño y reforzar el papel de este sector dentro del tejido productivo valenciano.
29 millones de euros de impacto turístico
La cifra económica que finalmente dejó la capitalidad se situó dentro de las previsiones más optimistas que se manejaban en 2019.
El balance de la Fundació del Disseny cifra en 29 millones de euros el impacto turístico directo generado por los contenidos y exposiciones de València Capital Mundial del Diseño 2022. El programa atrajo a 37.000 visitantes nacionales y 34.000 extranjeros.
El impacto no se limitó a los visitantes. El acontecimiento también contribuyó a proyectar la imagen de València fuera de España. La organización cuantificó en 38 millones de euros el retorno económico en medios de comunicación generado entre 2019 y 2022.
En otras palabras, aquella designación que en 2019 se presentaba como una oportunidad para poner a València en el mapa internacional terminó teniendo un efecto medible sobre el turismo y la visibilidad exterior de la ciudad.
Por cada euro invertido se generaron seis
Otro de los datos que permite valorar el proyecto es el retorno de la inversión.
El balance presentado al finalizar 2022 estimó que por cada euro invertido en la capitalidad se generaron aproximadamente seis euros. El estudio de impacto fue desarrollado por Econcult, la Unidad de Investigación en Economía de la Cultura de la Universitat de València, precisamente para evaluar los efectos económicos, sociales y culturales del proyecto.
La evaluación no se diseñó a posteriori. La propia candidatura había asumido el compromiso de crear un sistema de seguimiento para medir los efectos de la capitalidad y comprobar si el acontecimiento podía generar un legado duradero.
El verdadero reto: que no terminara en 2022
Quizá el aspecto más importante de la candidatura de 2019 no estaba en el calendario de actividades de 2022, sino en lo que pudiera permanecer después.
El programa oficial establecía cuatro grandes niveles de actuación: institucionalización del diseño, activación del ecosistema, legado y agenda de actividades. La intención era que el diseño pasara a formar parte de las decisiones institucionales y económicas de la ciudad.
Ese planteamiento desembocó, entre otras iniciativas, en la creación de la Fundació del Disseny de la Comunitat Valenciana, que continúa trabajando para impulsar la cultura del diseño y su relación con las instituciones, las empresas y la sociedad.
También se desarrollaron iniciativas destinadas a introducir el diseño en la contratación pública y a reforzar la colaboración entre profesionales, empresas, universidades e instituciones.
De «lo imposible» a un legado para València
Cuando Economía 3 publicó en noviembre de 2019 “Valencia Capital Mundial del Diseño, lo imposible está hecho”, la capitalidad todavía era una promesa. València acababa de conseguir el reconocimiento y tenía por delante tres años para demostrar que aquella apuesta podía convertirse en algo más que un título internacional.
Hoy los datos permiten cerrar el círculo.
La ciudad celebró más de 300 actividades, movilizó alrededor de 350.000 participantes, generó 29 millones de euros de impacto turístico directo y consiguió un retorno económico en medios estimado en 38 millones de euros.
Pero el principal resultado de aquella candidatura quizá sea menos cuantificable: el diseño ganó visibilidad como activo económico, cultural y social de València.
La capitalidad terminó en diciembre de 2022, pero la apuesta que comenzó a tomar forma años antes continúa en instituciones y proyectos que buscan mantener ese ecosistema. Lo que en 2019 parecía una apuesta difícil de conseguir terminó convirtiéndose en uno de los grandes escaparates internacionales de la ciudad.
Cinco años después de aquel “lo imposible está hecho”, la cuestión ya no es si València consiguió ser Capital Mundial del Diseño, sino cuánto de aquella capitalidad ha conseguido permanecer en la ciudad.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.









