Las cinco carreras que pocos estudian y que el mercado laboral sí demanda
Ingeniería Medioambiental, Geomática, Materiales, Naval y Electrónica Industrial figuran entre las titulaciones con pocos egresados, pero con tasas de afiliación superiores al 80% y encaje directo en sectores con necesidad de perfiles técnicos
Elegir carrera universitaria ya no es solo una cuestión de vocación o nota de corte. La evolución del mercado laboral español está poniendo de relieve una paradoja: algunas titulaciones poco masivas, con un número reducido de egresados cada año, presentan tasas de afiliación elevadas y una inserción laboral muy superior a la de otros grados más populares.
No se trata de carreras «que nadie estudia», una expresión habitual en los titulares virales, sino de titulaciones técnicas con menos visibilidad social y menor demanda estudiantil que Medicina, ADE, Derecho o Psicología. Sin embargo, su conexión con sectores como la industria, la energía, la construcción, la sostenibilidad, la cartografía, la automoción, la electrónica o el sector naval las convierte en perfiles especialmente atractivos para las empresas.
El Ranking de inserción laboral por estudios de U-Ranking, elaborado por la Fundación BBVA y el Ivie, permite ordenar 108 campos de estudio según sus resultados laborales, con indicadores como la tasa media de afiliación, el ajuste entre empleo y nivel de estudios y la base media de cotización. Además, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades publica la estadística de afiliación a la Seguridad Social de los egresados universitarios, cuyos últimos datos disponibles corresponden a la cohorte 2019-2020 analizada hasta 2024.
La empleabilidad se desplaza hacia los perfiles técnicos
El mercado laboral español sigue demandando titulados universitarios, pero de forma cada vez más selectiva. Según el Informe Infoempleo Adecco 2024, los estudios universitarios estuvieron presentes en el 21,42% de las ofertas de empleo publicadas durante 2024, por detrás de la Formación Profesional, que ganó peso como nivel formativo más solicitado.
Dentro de la universidad, las ingenierías y titulaciones técnicas mantienen un papel relevante. El mismo informe señala que Ingeniería y Arquitectura estuvieron presentes en el 27,16% de las ofertas dirigidas a titulados universitarios, con perfiles como Ingeniería Industrial, Informática, Eléctrica, Electromecánica, Electrónica Industrial y Automática, Telecomunicaciones, Mecánica, Diseño Industrial o Civil entre los más vinculados a la demanda empresarial.
La explicación es clara: la transformación productiva exige perfiles capaces de trabajar en automatización, eficiencia energética, mantenimiento industrial, digitalización de procesos, infraestructuras, sostenibilidad y nuevos materiales. Son áreas menos masivas en las preferencias de los estudiantes, pero muy conectadas con necesidades reales de las empresas.
Cinco grados con baja visibilidad y mucha salida
Entre las titulaciones que aparecen de forma recurrente en los análisis de alta empleabilidad con bajo número de graduados destacan cinco ingenierías: Medioambiental, Geomática y Topográfica, Materiales, Naval y Oceánica, y Electrónica Industrial.
La Ingeniería Medioambiental responde a una demanda creciente ligada a sostenibilidad, gestión de residuos, eficiencia energética, agua, prevención ambiental y adaptación climática. En un contexto de regulación europea más exigente y de inversión empresarial en descarbonización, estos perfiles conectan con departamentos técnicos, consultoras, administraciones y compañías industriales.
La Ingeniería Geomática y Topográfica es una de las titulaciones que mejor refleja la brecha entre desconocimiento social y utilidad económica. Sus egresados trabajan en medición del territorio, obra civil, urbanismo, catastro, cartografía, sistemas de información geográfica y proyectos de infraestructuras. La Escuela Politécnica Superior de Jaén destacó esta titulación como una de las carreras de escasa demanda entre el alumnado, pero con muy buenas perspectivas profesionales, a partir del ranking de inserción laboral de Fundación BBVA e Ivie.
La Ingeniería de Materiales se sitúa en el cruce entre industria, investigación aplicada y tecnología. Su campo de actuación abarca metales, polímeros, cerámica, composites, biomateriales y nuevos materiales para sectores como automoción, construcción, energía, aeronáutica o salud. En una economía que busca productos más ligeros, resistentes, sostenibles y eficientes, estos perfiles tienen una utilidad transversal.
La Ingeniería Naval y Oceánica mantiene una demanda vinculada a astilleros, mantenimiento naval, diseño de embarcaciones, estructuras marinas, puertos, energías offshore y transporte marítimo. Aunque no es una de las carreras más elegidas, España cuenta con una tradición naval e industrial que sigue necesitando profesionales especializados. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria también recogió que esta titulación figuraba entre las carreras con alta empleabilidad en España.
La Ingeniería Electrónica Industrial completa este grupo por su conexión con automatización, robótica, sensores, control de procesos, mantenimiento avanzado, industria 4.0 y transición energética. La Escuela Politécnica Superior de Jaén señalaba que el Grado en Ingeniería Electrónica Industrial aparecía dentro de esta selección de titulaciones con baja demanda relativa y alta inserción.
Pocos graduados para necesidades muy concretas
La clave de estas titulaciones no está solo en que tengan una tasa de empleo elevada, sino en que forman perfiles muy específicos. En algunos casos, el número de graduados anuales es reducido, mientras que las empresas necesitan cubrir funciones técnicas difíciles de sustituir con titulaciones más generalistas.
Diversas recopilaciones basadas en el ranking de inserción laboral de Fundación BBVA e Ivie sitúan a estas carreras con tasas de afiliación superiores al 80%. En el caso de Ingeniería Electrónica Industrial, la afiliación media llega al entorno del 90%; Geomática y Topográfica se sitúa por encima del 86%; Medioambiental ronda el 85%; y Materiales y Naval superan el 82%.
Estos datos no significan que el empleo esté “asegurado”, pero sí que existe una relación más favorable entre oferta de titulados y demanda empresarial. En otras palabras, son carreras menos saturadas que otras opciones universitarias más conocidas.
La industria necesita talento que no siempre encuentra
La transformación del tejido productivo español explica parte de este fenómeno. La automatización, la digitalización industrial, la electrificación, la rehabilitación energética, las energías renovables, la gestión del territorio y la sostenibilidad están generando demanda de perfiles técnicos muy concretos.
El problema es que muchas de estas titulaciones no tienen el mismo atractivo social que otros grados. Son carreras exigentes, con una fuerte carga de matemáticas, física, tecnología y laboratorio, y a menudo con nombres menos reconocibles para los estudiantes de Bachillerato. Esa menor popularidad reduce la competencia de entrada, pero también limita el número de profesionales disponibles para las empresas.
El Informe Infoempleo Adecco también advierte de la escasez de titulados en áreas clave, especialmente tecnología e ingeniería, como uno de los factores que explican el desajuste entre formación académica y necesidades del mercado laboral.
Elegir carrera mirando más allá de la nota de corte
El auge de estas titulaciones lanza un mensaje claro a estudiantes, familias y universidades: la nota de corte no siempre refleja la empleabilidad futura. Algunas carreras muy demandadas por los alumnos pueden terminar generando mercados laborales saturados, mientras que otros grados menos conocidos ofrecen una inserción más directa.
Para las empresas, el reto pasa por visibilizar mejor sus necesidades de talento. Para las universidades, por actualizar planes de estudio y reforzar la conexión con sectores productivos. Y para los estudiantes, por analizar no solo qué carrera “suena mejor”, sino qué competencias serán más útiles en los próximos años.
Las cinco carreras señaladas comparten un mismo patrón: son técnicas, especializadas, poco masivas y conectadas con cambios estructurales de la economía. No garantizan automáticamente un empleo, pero sí ofrecen una ventaja clara: forman profesionales que el mercado necesita y que no siempre encuentra.







