La Generalitat Valenciana reparte trampas de feromonas contra el cotonet
La Conselleria activa una nueva campaña de control biológico para frenar la expansión de la plaga que afecta especialmente a los cítricos valencianos
La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha una nueva fase de su estrategia para combatir el cotonet de Sudáfrica (Delottococcus aberiae), una de las plagas más dañinas para la citricultura valenciana en los últimos años. A través del Servicio de Sanidad Vegetal, la administración autonómica ha iniciado la distribución de trampas de feromonas destinadas a capturar y controlar la población de este insecto, con el objetivo de reducir su impacto en las explotaciones agrícolas.
La medida se enmarca en el plan de seguimiento y control fitosanitario que la Conselleria de Agricultura viene desarrollando para contener la expansión del cotonet, un insecto originario del sur de África que se detectó por primera vez en la Comunitat Valenciana hace más de una década y que desde entonces se ha convertido en una de las principales preocupaciones del sector citrícola.
Feromonas específicas
Las trampas distribuidas por el Servicio de Sanidad Vegetal utilizan feromonas específicas que atraen a los machos del insecto. Este sistema permite detectar la presencia de la plaga y monitorizar su evolución en los campos, facilitando la adopción de medidas de control en el momento más adecuado del ciclo biológico del cotonet. Además, contribuye a reducir la reproducción del insecto al disminuir la población de machos capaces de fecundar.
La iniciativa se dirige principalmente a agricultores y cooperativas de las zonas citrícolas más afectadas, donde el cotonet ha provocado en los últimos años importantes pérdidas económicas. Este insecto provoca deformaciones en los frutos, especialmente en mandarinas y naranjas, lo que reduce su valor comercial e incluso impide su comercialización en fresco.
Introducción de enemigos del insecto
Desde la Generalitat destacan que el uso de trampas de feromonas forma parte de una estrategia integrada de control de plagas que combina diferentes herramientas, desde el seguimiento técnico en campo hasta la introducción de enemigos naturales del insecto. Entre estas medidas destaca la suelta del parasitoide Anagyrus aberiae, una avispa que actúa como depredador natural del cotonet y que ha demostrado eficacia en la reducción de sus poblaciones.
La distribución de trampas permitirá además obtener información más precisa sobre la presencia y densidad de la plaga en las distintas comarcas citrícolas. Estos datos resultan clave para anticipar brotes y orientar las decisiones de manejo agronómico, tanto por parte de los agricultores como de los técnicos de sanidad vegetal.
El sector citrícola valenciano lleva años reclamando herramientas eficaces frente al cotonet, una plaga que ha afectado especialmente a variedades de mandarinas tempranas y que ha obligado a incrementar los costes de producción en muchas explotaciones. La retirada de determinados productos fitosanitarios autorizados en el pasado también ha limitado las opciones de control químico, lo que ha impulsado la búsqueda de soluciones basadas en métodos biológicos y sostenibles.
Métodos de control biológico
En este contexto, la Generalitat insiste en que la lucha contra el cotonet requiere una actuación coordinada entre administración, técnicos y agricultores. El seguimiento continuo de la plaga, el uso adecuado de herramientas de monitorización como las trampas de feromonas y la aplicación de métodos de control biológico son elementos clave para contener su expansión.
La campaña de distribución de trampas se desarrollará durante las próximas semanas en diferentes puntos de la Comunitat Valenciana, con el objetivo de que los agricultores dispongan de estos dispositivos antes de que se intensifique la actividad del insecto en primavera.
Con esta actuación, la Generalitat busca reforzar el apoyo al sector agrícola valenciano y proteger uno de los pilares de la economía agraria de la región: la citricultura. El control eficaz del cotonet no solo es fundamental para garantizar la rentabilidad de las explotaciones, sino también para preservar la calidad y la competitividad de los cítricos valencianos en los mercados nacionales e internacionales.












