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Cosecha de aceite de oliva récord: ¿Quién gana si cae el precio del oro líquido?

La campaña de aceite de olvida 2025/2026 prevé 1,6 millones de toneladas, pero el precio dependerá de la demanda, de las exportaciones y de lo que cueste producir cada kilo.

Cosecha del aceite de oliva récord: quién gana si el precio cae
Publicado a 29/10/2026 18:23

El Ministerio de Agricultura ha puesto cifra a la próxima campaña del aceite de oliva. La producción alcanzará 1,6 millones de toneladas en la campaña 2026/27, según las primeras estimaciones del aforo. La previsión supone un 23% más que el año anterior. Es una cifra que a cualquier consumidor le llama la atención, y la pregunta que se hace casi todo el mundo es sencilla: si hay más aceite, ¿va a pagar menos por él en el supermercado?

La respuesta es que no necesariamente.

España vuelve a tener aceite

Conviene recordar de dónde venimos. La campaña 2025/26 cerró con 1.298.000 toneladas, un 9% menos que la anterior, aunque por encima de la media de las cuatro campañas previas. El enlace entre una campaña y otra se consideró suficiente para cubrir las necesidades del mercado.

Ahora el aforo apunta a 1.602.596 toneladas. Esa cifra sale de las comunicaciones de las comunidades autónomas, y el propio Ministerio la presenta como preliminar. El tiempo que haga en las próximas semanas, y el efecto de las altas temperaturas del verano sobre el olivar de secano, todavía pueden mover el rendimiento en aceite y la producción final.

Desde el sector afrontan esta «campaña con ilusión, pero también con prudencia, porque cada año dependemos mucho de la climatología y de cómo evolucione el mercado», explica David Segura, agricultor de aceite de oliva.

El peso de Andalucía es, como siempre, decisivo. La comunidad tendría 1.261.200 toneladas, cerca del 79% del total nacional, con un incremento del 29%. Jaén, por sí sola, rondaría las 575.000 toneladas, y buena parte del aceite que se envasa en la provincia sale de empresas como Coosur, con sede en Vilches desde hace más de cincuenta años. En el caso de Castilla-La Mancha y Extremadura siguen a bastante distancia, y Cataluña, Aragón o Baleares prevén caídas. Es decir, la recuperación es grande, pero depende de muy pocas zonas.

El precio ya ha bajado desde los máximos

Antes de hablar de lo que viene, hay que mirar lo que ya pasó. El precio del virgen extra en origen llegó a niveles históricos durante la escasez de las campañas anteriores. Según el análisis de la Comisión Europea, el aceite virgen extra en origen en España pasó de 2,53 €/kg en enero de 2021 a 8,97 €/kg en enero de 2024, y en septiembre de 2026 estaba en 3,46 €/kg. La caída desde el máximo ronda el 61%.

Ese descenso ya es muy notable, pero la foto no es uniforme. En 2025/26 los precios se mantuvieron por encima de los de la campaña anterior en las mismas fechas, entre un 5,1% y un 8,7% según la categoría, de acuerdo con el Ministerio. Y en las últimas semanas la tendencia ha sido a la baja, aunque sin desplomes.

Hay que separar tres niveles, porque se mezclan con frecuencia. El precio en origen es lo que cobra el productor en la primera venta del virgen extra. El precio de salida de almazara es el que sale de la fábrica, con otros costes ya incorporados. El precio del lineal es lo que paga la persona que compra en el supermercado. Y la diferencia entre ellos es enorme. Según el mismo análisis, el índice de precios de consumo del aceite ha caído en España alrededor de un 43% desde su máximo, muy por debajo de la caída en origen. Es decir, el consumidor ha notado menos la bajada que el olivarero.

Cuánto cuesta producir un kilo de AOVE

Este es el bloque que más determina si una cosecha grande es una buena o una mala noticia para quien vive del olivar, y todavía está pendiente de datos.

La cuestión de fondo es sencilla de enunciar y más difícil de responder. Si el precio cae hasta un nivel que no cubre los costes, el productor deja de recoger la aceituna o de cuidar el olivar, y entonces la cosecha grande se convierte en una cosecha que no llega a nacer. Por eso el dato clave no es el precio de hoy, sino la distancia que hay entre ese precio y el umbral de rentabilidad de cada explotación.

España necesita vender fuera

Aquí aparece el argumento que más preocupa al sector. Un país que produce tanto aceite necesita salida para el excedente, y en el caso español esa salida pasa por la exportación.

El director general de Asoliva, Rafael Picó, considera razonable la previsión oficial. «Preveemos una gran disponibilidad de aceite de oliva para seguir conquistando mercados y siendo líderes. Nos concuerda totalmente la cifra de 1.602.000 toneladas».

Para Picó, una cosecha así obliga a comercializar con el mayor valor posible, y el punto de partida no es fácil. «Hemos sido líderes desde hace más de 15 años en el mercado más importante para el aceite de oliva, que es Estados Unidos, y este liderazgo lo hemos perdido recientemente. Ahora mismo lo tiene Túnez».

El motivo que señala es arancelario. «Túnez actualmente no tiene arancel adicional en Estados Unidos y nosotros, en la Unión Europea y el resto de países productores, tenemos al menos un 10%». Según sus palabras, ese diferencial ya se nota en las exportaciones: Túnez habría superado a España en el último mes.

La lógica de Picó se resume en una frase que el propio sector repite: la rentabilidad de la cadena depende tanto de tener más demanda como de producir más. Vender más volumen a un precio menor no siempre compensa.

El verdadero reto: vender 1,6 millones de toneladas con rentabilidad

Si ponemos todas las piezas juntas, la cadena es más o menos esta: más cosecha, más disponibilidad, más necesidad de demanda, presión sobre los precios, necesidad de exportar y, por último, impacto en los márgenes. Cada eslabón depende de los anteriores. Segura explica en terminos de oferta que “una mayor producción suele incrementar la oferta y puede provocar una corrección de las cotizaciones”.

Hay razones para pensar que el mercado puede absorber buena parte de la cosecha. Las existencias de enlace se han recuperado y el ritmo de comercialización de la campaña anterior fue similar al del año precedente. Pero también hay señales de cautela. En Italia, por ejemplo, las existencias de virgen extra a 30 de septiembre de 2026 eran un 170% superiores a las de un año antes, lo que significa que el competidor también tiene más aceite que colocar.

“Nosotros estamos a favor de la máxima retribución de todos los eslabones de la cadena y creemos que la manera de hacerlo es motivando un mayor consumo del aceite de oliva», explica Picó.

Tampoco hay una respuesta única sobre cuánto puede caer el precio. Depende de la demanda interior, de si las exportaciones crecen o se estancan, de la competencia de otros países productores y del coste real de producir en cada zona. Una caída moderada puede normalizar un mercado que venía de años de escasez. Una caída fuerte puede obligar a abandonar parte del olivar.

Lo que sí parece claro es que una cosecha mayor no garantiza un aceite más barato de forma automática. Presiona la oferta, pero el precio final lo fijará cuánto aceite sea capaz de vender el sector, a qué precio y con qué costes detrás. Ese equilibrio es el que se decidirá durante esta campaña.

Firma
Fotografía de Ana SánchezAna SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.
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