Crisis del acero: el exceso de capacidad global amenaza la industria metalmecánica valenciana
Las exportaciones chinas de acero batieron récords en 2025 y la sobrecapacidad global rozará los 745 millones de toneladas en 2028, según la OCDE
El sector siderúrgico mundial atraviesa una crisis estructural y las empresas españolas no son ajenas a sus consecuencias. Así lo refleja el reciente informe de la OECD, que proyecta un exceso de capacidad global de 745 millones de toneladas para 2028, una cifra que supera en casi 320 millones de toneladas toda la producción anual de los países de la OCDE.
En ese escenario, las empresas metalúrgicas asociadas a FEMEVAL perciben la situación como «una tendencia estructural vinculada al exceso de capacidad mundial, a las subvenciones en países terceros y la debilidad de la demanda interna china«, no como un fenómeno puntual.
Exportaciones chinas en máximos históricos
El informe de la OCDE identifica a China como el principal detonante del desequilibrio. Las exportaciones chinas de acero alcanzaron un récord de 131 millones de toneladas en 2025, un 153% más que en 2020 y una cantidad que supera la producción total de acero de la Unión Europea en ese año. La causa es directa: la debilidad de la demanda interna china —lastrada por el hundimiento del sector inmobiliario— ha empujado a sus productores a volcar el excedente en los mercados internacionales a precios muy por debajo del coste real de producción.
Detrás de esos precios hay una distorsión estructural: según la OCDE, la empresa siderúrgica china mediana recibía en 2024 quince veces más subvenciones en relación con el tamaño de sus activos que una empresa equivalente en el resto del mundo. Esa brecha se ha casi duplicado desde 2019.
Los subsectores valencianos más expuestos
La presión del acero importado barato afecta sobre todo a las actividades que utilizan el acero como insumo básico y compiten en precio. Según FEMEVAL, los sectores más golpeados son «estructuras metálicas, construcción metálica, calderería, transformados metálicos y componentes industriales«. En automoción, «el impacto se percibe más en márgenes y en presión sobre proveedores que en una caída directa y homogénea de actividad«. La federación confirma que la competencia del producto importado está «dificultando repercutir costes y tensiona las ofertas«, con pérdida de pedidos en los casos en que el criterio decisivo es únicamente el precio.
Los datos lo respaldan: el sector metal registró una caída interanual del 6,1% en el primer trimestre de 2026, mientras que el subsector de metalurgia y fabricación de productos metálicos descendió un 8,8%. Desde FEMEVAL aprecian «una desaceleración de la actividad industrial del metal en los últimos tres años», aunque reconocen que no todos los factores son achacables a la competencia asiática: los costes logísticos, la falta de personal cualificado y la energía también pesan.
Medidas comerciales insuficientes
Gobiernos de todo el mundo han respondido con medidas antidumping y aranceles. La UE acordó en abril de 2026 un nuevo régimen de cuotas que reduce el volumen de importaciones permitidas en un 47% respecto a 2024 y eleva los aranceles fuera de cuota hasta el 50%. Estados Unidos ha escalado sus aranceles sectoriales hasta el mismo nivel. Sin embargo, el informe de la OCDE advierte de que estas medidas están siendo eludidas sistemáticamente mediante triangulación de envíos a través de países del Sudeste Asiático.
España no compite en igualdad de condiciones
La respuesta de FEMEVAL es directa: no. España y la UE operan con mayores exigencias regulatorias, climáticas y de trazabilidad, mientras algunos productores asiáticos cuentan con financiación preferente, energía subvencionada y menores costes de cumplimiento. La federación alerta de que «esta situación contribuye a la pérdida progresiva de peso de la industria en el PIB europeo» y de que «imponer requisitos cada vez más exigentes únicamente a la industria europea puede traducirse en una pérdida de competitividad frente a productores de terceros países sujetos a menores exigencias regulatorias«.
Ante esto, FEMEVAL valora positivamente la hoja de ruta europea —reducción del 47% de los contingentes sin arancel, elevación al 50% de los aranceles fuera de cuota y nuevo marco de protección desde julio de 2026—, pero advierte de que el debate «no puede plantearse en términos de blanco o negro«. El reto, subraya, «consiste en encontrar un equilibrio que permita proteger la producción europea sin perjudicar excesivamente a las empresas que utilizan el acero como materia prima«.
Cooperación internacional, la única salida duradera
El Steel Outlook 2026 concluye que las medidas comerciales nacionales tratan los síntomas, pero no las causas. Desde FEMEVAL, el mensaje es claro: es necesario «competir en igualdad de condiciones, especialmente frente a países asiáticos como China para evitar poner en riesgo la industria local«, reforzar «la cadena de valor local y el Made in Spain especialmente en sectores como la maquinaria industrial» y exigir a las administraciones «un marco normativo que establezca unas reglas de juego equitativas«. La sostenibilidad, concluyen, «debe contemplarse desde una perspectiva internacional«: imponer exigencias crecientes solo a la industria europea, sin reciprocidad global, es una carrera que Europa no puede ganar sola.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.










