Javier Andrés

Javier Andrés: «Para evitar el impacto de la crisis debemos repartir los costes»

El currículum del profesor Javier Andrés es extenso e impresionante. En el ámbito docente, es Catedrático de Análisis Económico en la Universidad de Valencia (UV) desde 1991, Máster en Economía por la London School of Economics, centro en el que fue investigador visitante; así como profesor visitante en la Universidad de Glasgow.

También ha desarrollado su carrera como consultor de investigación en modelado macroeconómico del Banco de España, es miembro del Consejo Consultivo de AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) y también miembro de la Asociación Económica Española.

El catedrático participa en el ciclo de conferencias «Economía en Tiempos de Crisis», que organiza el Colegio de Economistas de Valencia (COEV). Al ciclo también asistirán durante los próximos meses Antonio Argandoña, José García Montalvo y Emilio Ontiveros.

Optimizar estructuras

El mensaje de Javier Andrés es claro: no debemos quedarnos  sólo en los factores externos que no podemos evitar, sino preguntarnos qué podemos hacer para mejorar lo que sí es posible cambiar.

«Es ahora cuando debemos aprovechar la coyuntura para optimizar nuestras estructuras económicas», afirma.

Reinversión asimétrica

-La semana pasada el BCE anunció la posibilidad de algún tipo de “instrumento antifragmentación”, ¿en qué podría consistir dicho instrumento?

-Podría ser una compra selectiva de bonos públicos de los países con más riesgo de desanclaje de los tipos de interés con sus primas de riesgo.

Esto puede adoptar muchas formas, el Banco Central Europeo anunció la compra masiva de bonos al principio de la pandemia y la reinversión de los mismos a vencimiento. Esto va a continuar durante un tiempo. Es posible entonces que esa reinversión pase a ser asimétrica comprando más bonos de unos países que de otros.

Una alternativa que considero poco probable, o que es difícil que se lleve a cabo, sería la de seguir aumentando el tamaño del balance comprando bonos específicamente en países cuya prima de riesgo se dispare. Esto toparía con la dificultad de querer mantener la inflación subiendo tipos y a la vez aumentar la base en circulación de esta forma.

Sin duda, sea lo que sea, incorporará algún tipo de asimetría en la compra de bonos o de condicionalidad fiscal para aquellos países a los que compren bonos.

-La forma en que el BCE ha respondido a las tensiones económicas del Covid ha sido muy distinta a la respuesta que se dio a la crisis de 2008. En caso de que finalmente se requiera su intervención ¿Supondría una vuelta a la vía de la austeridad?

-La intervención del BCE se ha caracterizado siempre por ser expansiva y nada austera. La austeridad podría provenir de la imposición de algún tipo de condicionalidad para los países a los que se ayuda.

De eso no podemos aventurar todavía nada, pero hay que recordar que, cuando Mario Draghi anunció que el BCE estaba dispuesto a adquirir la deuda que fuese necesaria para mantener la estabilidad de las primas de riesgo, cuando estas se encontraban en niveles muy elevados, el propio anuncio incorporaba una condicionalidad de ortodoxia fiscal muy estricto.

En aquel caso el mero anuncio fue suficiente para frenar las primas y no se requirió aplicar las OMT y el BCE no tuvo que aplicar ninguna condicionalidad. La aplicó Bruselas, pero no el BCE.

Javier Andrés

Javier Andrés

En este caso no sería muy diferente conceptualmente al tipo de anuncio que hizo Draghi en su momento, ya que los mercados reaccionaron reduciendo drásticamente las primas sin necesidad de que tuviera que intervenir el banco.

¿Una recesión en el horizonte?

-Se está escuchando cada vez más la palabra recesión. ¿Nos encontramos en Europa frente a una nueva recesión?

-Estamos en tiempos muy inciertos y con mucha volatilidad. En esta coyuntura no es descartable una recesión. Hoy estamos todavía en niveles de crecimiento económico considerables. Es cierto que en buena medida esto son los coletazos de la recuperación económica tras el Covid. Es decir, que habíamos caído mucho y por eso ahora crecemos tanto.

¿Qué pasará cuando se recupere el nivel de PIB prepandémico? Ciertamente las tasas de crecimiento caerán, pero no sé si tanto como para entrar en datos de crecimiento negativo. Va a depender mucho de las políticas que se hagan y de su éxito.

Si la política monetaria se hace de una manera cauta, pausada y no muy agresiva, quizá no veamos una recesión

Si la política monetaria se hace de una manera cauta, pausada y no muy agresiva, quizá no veamos una recesión. Por el contrario, si en un momento determinado hay riesgo de efectos de segunda ronda, sí que es previsible que los bancos sean más agresivos todavía en su subida de tipos de interés y eso puede acabar generando una recesión económica.

¿Cómo capear el temporal?

-Buena parte de la situación en la que nos encontramos se debe a los efectos del Covid. Ahora, además, nos encontramos con una guerra en Europa. ¿Cómo hemos llegado a esta tormenta perfecta y cómo se puede capear?

-Hasta cierto punto, y entiéndase mis palabras, salir del Covid era algo fácil. ¿Qué quiero decir? Estábamos ante una crisis, pero conocíamos la causa, lo que la había provocado y sabíamos que el remedio era una recuperación económica que restañase esas heridas.

Ahora tenemos el problema geopolítico, el de los costes de la materia prima y el de los alimentos. Aquí sí que es muy difícil salir de esta crisis sin pagar ningún coste. Esto obligará a decisiones muy difíciles. Cuando lo que sube es la demanda y se genera inflación, la política monetaria y la fiscal se hacen más contractivas y se frena una actividad desbocada y cae la inflación.

Cuando la inflación tiene un origen muy importante de oferta es mucho más complicado. En ese caso suben los precios y cae la actividad económica. Si optamos por frenar mucho la inflación es a costa de generar una mayor contracción. Si no hacemos esto, tendremos una inflación persistente. De esta no podemos salir sin dejarnos algún pelo en la gatera.

Lo que se trata es de ver si las autoridades económicas son capaces de gestionarlo para que esos costes sean menos gravosos. Será diferente a lo que ocurrió con el Covid, con esta crisis de oferta es mucho más difícil de navegar.

Pagar el precio

-¿Cuál podría ser uno de esos costes de los que me habla?

-Pongamos el caso de España: Debido a que están aumentando los precios de los productos que masivamente importamos, nuestro país se hará más pobre. Eso quiere decir que si queremos evitar el impacto de la crisis debemos repartir su coste entre todos. Trabajadores, empresarios, funcionarios, pensionistas… todo el mundo.

Si somos capaces de lograr un pacto de rentas que sea capaz de repartir los costes entre todos, haremos que sea sobrellevable

En la medida en que queramos evitar entre todos el impacto que tendrá este coste, si somos capaces de lograr un pacto de rentas que sea capaz de repartir los costes entre todos, haremos que sea sobrellevable.

Este pacto de rentas debe tener en cuenta que hay gente con menos protección social, que lo va a pasar peor y es necesario poner el acento de la ayuda económica en dichos segmentos.

El resto, los que tenemos la suerte de tener un empleo, debemos ponernos de acuerdo en asumir esa caída en nuestra riqueza en términos reales y asumirla entre todos.

El profesor Paul Krugman alertaba recientemente en Valencia del peligro de la desigualdad creciente y de la concentración de la riqueza. ¿Qué riesgo corremos de no compensar el impacto sobre las rentas más desprotegidas?

-El aumento de la desigualdad es muy distinto por países. Krugman habla de algo que se observa mucho en los países anglosajones y, en concreto, en Estados Unidos.

La evolución de la desigualdad en España tiene mucho que ver con la evolución del paro. España es un país donde las diferencias salariales son menores que en los países anglosajones y lo que marca la diferencia es tener un empleo y el tipo de empleo que se tenga.

Un elemento fundamental para la lucha contra la desigualdad son las reformas estructurales para reducir el desempleo y acabar con la precarización del empleo. En España mejorar la distribución y potenciar el crecimiento son cosas que van de la mano. Sabemos que los indicadores más frecuentes de desigualdad tienen una correlación muy elevada con la tasa de paro.

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