Ética para influencers

Ética para influencers: qué ocurre detrás de las estrellas del siglo XXI

Las personas influyentes han existido siempre, eran conocidas por sus trabajos y solían ser futbolistas o actores. Ahora esta figura ha cambiado y se les llama influencers. Se trata de personas que pueden ser referentes por su profesión o solo porque, a través de las redes, se han convertido en ello. En esta época, además, cuentan con una herramienta que les ha propulsado a ejercer esta influencia: las redes sociales. Ejercen una gran influencia sobre la población, sobre todo en la gente más joven. Por eso es muy importantes que existan referentes con acciones que sean positivas para la sociedad. Además, como dice Juan Carlos Siurana, aporten un bien. Siurana es profesor de ética de la Universitat de València (UV) y, a raíz de ver los referentes de los que hablaban sus alumnos, decidió ponerse a investigar. De este trabajo surgió el proyecto de lo que ahora es el libro ‘Ética para influencers’, donde ofrece un mapa de personas influyentes famosas según los temas que abordan.

Ética para influencers, un análisis sobre las personas más influyentes

  • ¿Por qué decidiste escribir ‘Ética para influencers’?

Para mí, una de las maneras más poderosas de transmitir lo que es la ética es a través de los modelos de referencia que actúan correctamente. Intenté preguntarme cuáles son las personas de referencia actualmente y si están transmitiendo valores éticos. O, si por el contrario, no lo están haciendo y saber entonces si tendríamos que revisar lo que nos están transmitiendo. De esta manera podemos saber cómo es la sociedad y conocer los valores que priman entre ella.

  • ¿A quién va dirigido el libro?

Principalmente es para influencers, para que se den cuenta de la importancia de transmitir los mensajes con responsabilidad. Sobre todo a la hora de ofertar los productos para las marcas. También creo que sería muy oportuno para las agencias y marcas, ya que si el influencer con el que trabajan no es ético en sus redes, eso puede afectar a su imagen.

Sin embargo, el público es realmente amplio, ya que por ejemplo también va dirigido a los profesores o padres que trabajan con la gente más joven. Normalmente, estos jóvenes son los más influenciables y ven en los influencers una profesión soñada donde van a ganar dinero de manera fácil. A los sanitarios, porque mostrar siempre la mejor versión puede convertirse en un importante problema de salud mental. O los periodistas, ya que se está transmitiendo mucha información en redes que no tiene ningún rigor y eso está afectando a la profesión de todos los comunicadores.

Ética para influencers

Un perfil que va cambiando

  • En redes sociales, cada vez aumenta más el número de perfiles que ejercen su influencia simplemente por estar en redes, sin tener una profesión concreta. ¿Crees que estamos vendiendo a los jóvenes que no es necesario esforzarse ni saber hacer nada porque siempre pueden ser influencers?

En este sentido, creo que hay dos tipos de influencers. Por un lado, están los que tienen una formación concreta y transmiten mensajes concretos sobre ella y así poder resolver problemas. La gente busca este tipo de perfiles para informarse sobre temas concretos, porque saben que el mensaje tiene una base. Sin embargo, está ocurriendo que hay mucha gente joven que simplemente te enseña su día a día y que tienen muchísimos seguidores. Esta era una de las cosas que más me llamaban la atención y me hacía la pregunta de si realmente esto era un modelo valioso. Es importante que, ante estos perfiles, sepamos distinguir los que están aportando un bien a la sociedad y quienes generan un modelo que no es bueno. Es cierto que lo que buscan las marcas al final es que tengan muchos seguidores, pero lo cierto es que no tenemos que ver tanto la cantidad de seguidores, sino la calidad.

También es llamativo que, cuando les confrontas esta realidad a algunos de estos influencers, la respuesta siempre es decir que quiénes somos nosotros para decirle nada si no tenemos casi seguidores. Por eso creo que es muy peligroso pensar que una persona tiene reputación por el número de seguidores. El criterio debe ser otro. Pero esto ya viene de antes, los programas tildados como ‘telebasura’, nunca se han dejado de emitir mientras tenían audiencia. Hemos vendido esta cultura de la audiencia, que es la que manda y ahora estamos recogiendo los frutos.

Ha venido para quedarse, pero con un punto de inflexión

  • ¿Crees que es una moda pasajera o ha venido para quedarse?

Cuando observamos las tendencias poblacionales, vemos que en España 26,6 millones son usuarios de redes sociales y el 48% siguen a influencers. Sin embargo, si hacemos la observación por edades, de los jóvenes de entre 16 y 24 años, el porcentaje aumenta hasta el 74%. En este sentido, quizás para las personas más adultas puede ser una moda pasajera, porque lo ven más lejano, pero para los jóvenes, prácticamente todos están siguiendo a personas influyentes en redes.

De hecho, el 50% de ellos creen que además son creíbles. Así que yo creo que la tendencia será seguir en este rumbo. El mundo de las redes sociales seguirá creciendo. Incluso ya hay unas 7.500 en nuestro país que ya viven de ser influencers y otras que, aunque no vivan de ello, crean mucho contenido y también consiguen influir en la forma de pensar de otra gente.

También es cierto que, aunque creo que el fenómeno va a continuar, va a haber un punto de inflexión por cómo está afectando a la salud de los más jóvenes. En el libro ‘Ética para influencers’ también reflexiono sobre que, en la medida en que la adicción a las redes pueda ser un peligro para la salud pública, se empezará a considerar hacer algún parón. Por eso es importante que seamos defensores de su ética como influencer, para que cambie el perfil de los más seguidos y empecemos a hacerlo de manera más sensata.

El trabajo del influencer éticamente hablando

  • ¿Cómo crees que debería trabajar un influencer éticamente hablando para aportar un bien a la sociedad?

En primer lugar, si eres un influencer que trabaja desde una profesión determinada, debes elegir bien lo que comunicas y saber que, si tú no comunicas esa información desde tus conocimientos, otros que no saben del tema es probable que la estén dando y no sea del todo cierta. Por eso muchos profesionales entran en redes, porque es donde están sus clientes y contribuir a este desequilibrio ofreciendo información con fundamento.

Luego, por ejemplo, en el caso de los influencers de moda, hay algunos que simplemente muestran ropa bonita y otros están concienciados con la sostenibilidad o ecológica. Algunos son más conscientes que otros. Estos hacen un bien a la sociedad. Los que solo buscan ganar seguidores o dinero diciendo cosas aunque sean mentira no son éticos.

Primer código deontológico y libro blanco para los influencers

  • ¿Crees que debería haber una mayor regulación?

En España se ha aprobado el primer código deontológico para los influencers. Sobre todo, se fijaba en que los influencers aclaren lo que es publicidad para evitar la publicidad encubierta. Porque claro, si no avisan de lo que es publicidad, parece que lo usen de normal y aún tiene más peso. Además, hace poco se aprobó el primer libro blanco de la influencia responsable, en el que se hace un decálogo sobre los valores que deben tener estos influencers. En este sentido, se percibe ya la necesidad de que esta profesión sea regulada por el gran poder que tienen.

  • ¿Crees que deberíamos formar a la gente joven para que sean conscientes de esta nueva realidad y de su influencia?

En el libro ‘Ética para influencers’, en las conclusiones finales, hablo de la ética para los seguidores. Porque, si queremos cambiar su actitud, tenemos que incidir en los seguidores para que sean excelentes y conscientes. Debemos enseñar que no podemos consumir las cosas simplemente porque la mayoría las consume y que, si lo haces, por lo menos sepas que lo estás haciendo.

Nos muestran muchas veces modelos de belleza con mil filtros que son inalcanzables. Muchas chicas están yendo a las clínicas de medicina estética para que les operen y parecerse a su ‘selfie’ y, al final lo que quieren es cambiarse a sí mismas. Si dejamos de seguir a este tipo de perfiles, poco a poco irán cambiando su contenido o irán desapareciendo. Así transmitiremos que al final lo seguidores somos los que tenemos el poder.

Ética para influencers también reflexiona sobre los problemas de salud mental

  • Muchos de los influencers más conocidos están haciendo públicos últimamente problemas de salud mental y algunos han tenido que dejar las redes durante un tiempo. ¿Crees que esto se les ha quedado grande y es demasiada presión para una persona?

Muchos de los influencers con más seguidores tienen problemas de salud mental. Ser siempre la mejor versión de uno mismo es algo que muchos no pueden soportar. Incluso algunos han llegado a suicidarse porque ya no lo soportaban. Al fina,l todos se convierten en un producto de las marcas cuyo único objetivo es vender y mostrar siempre una sonrisa, aunque no siempre puedan hacerlo.

En este sentido, a parte de estar presionados por las ventas y los seguidores, también se ven insultados por personas conocidas como ‘haters’. Muchas veces llegan a insultarlas de tal modo que incluso puede llegar a hundir mucho su autoestima. Creo que era necesario sacar el tema con el libro ‘Ética para influencers’, porque es necesario que se empiece a estudiar estos casos y las implicaciones éticas que conllevan.

¿Dónde está el límite de la libertad de expresión?

  • ¿Crees que cuestiones como esta han abierto el debate del límite entre la libertad de expresión y los insultos hacia la otra persona?

Creo que en este sentido debería haber algo de regulación en redes, ya que no todo vale para vender. Es un tema delicado, porque la censura tampoco sería una solución, incluso podría suponer un problema mucho mayor. Pero sí que es cierto que debemos decir que no, educar éticamente en este sentido para que se den cuenta de que hay ciertas cosas que no podemos permitir.

Mi mensaje en el libro ‘Ética para influencers’ va hacia la concienciación de las personas. Que observen y puedan distinguir lo que está bien de lo que está mal. Insultar por ejemplo siempre está mal. Debemos tener como valor principal el respeto a las personas, la ética nos tiene que decir que esto tiene que ser eliminado. Y, sobre todo, tenemos también que concienciarnos de que no conocemos a la otra persona, no sabemos sus circunstancias… Debemos ser responsable como usuarios de lo que decimos.

  • ¿Crees que estamos teniendo un fallo como sociedad?

El gran problema es que no tenemos líneas claras sobre lo que está bien y lo que está mal, pensamos que cada uno puede tener su idea del bien y del mal, y que nadie puede venir y decirme nada. Educar a las nuevas generaciones es cosa de todos, los padres en casa dan la educación principal, pero los influencers como modelo juegan un papel fundamental también.

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