Los riesgos de embolia aumentan con la inactividad

El riesgo de trombos y embolias se multiplica con los hábitos sedentarios

En los últimos meses, se ha revelado la incidencia que algunas vacunas contra la covid-19 pueden tener en el riesgo de sufrir trombos. Esto ha vuelto a poner de manifiesto la asociación directa entre la actividad física y una buena salud cardiovascular. En atención a esta relación, el movimiento reduciría considerablemente el riesgo de sufrir trombos o embolias.

Según un estudio publicado por la National Library of Mecine (NIH), existe una asociación entre el tiempo que una persona permanece sentada y el riesgo de embolia pulmonar idiopática. El estudio concluyó que el riesgo de embolia pulmonar era más del doble en las mujeres que pasaban la mayor parte del tiempo sentadas en comparación con las que pasaban menos tiempo sentadas.

¿Qué es un trombo?

Según han informado desde el Instituto Musculoesquelético Europeo, un trombo es un coágulo en el torrente circulatorio que produce una obstrucción en el flujo de esa zona.


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Cuando se desprenden pequeñas porciones y viajan por el torrente sanguíneo hasta un órgano como los pulmones o el cerebro se produce un embolismo. Pulmonar en el caso de los pulmones o ictus en el caso del cerebro.

Cómo reduce el ejercicio el riesgo de padecerlos

Según el doctor Pedro Castells, médico rehabilitador del Hospital IMSKE, “el movimiento favorece la circulación de la sangre por los vasos. Evitando así que se quede estancada o circule más lenta. Por lo que reduce el riesgo de desarrollar trombos”.

Beneficios de la actividad física

Castells indica que la actividad física produce la dilatación de los grandes vasos como la aorta o la carótida. Este escenario favorece un mayor volumen de luz arterial, lo cual daría mayor margen a la sangre para fluir sin problemas. Además, el tamaño del corazón aumenta y es capaz de expulsar más sangre en cada latido.

El ejercicio físico también genera la formación de vasos colaterales. Es decir, pequeños vasos sanguíneos que, en el caso de bloquearse una arteria principal, aportan cierta cantidad de sangre al tejido en peligro, minimizando el daño.

El doctor también indica que una buena masa muscular protege contra eventos cardiovasculares en personas mayores.

Actividad física: el motor de la salud

La iniciación a la actividad física después de largos períodos de inactividad suscita en algunas personas el temor a las consecuencias por exceso. Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el sedentarismo es “infinitamente más peligroso que salir de la inactividad“.

En esta línea, Castells recomienda seguir unas pautas médicas para optimizar los beneficios del ejercicio. “Se recomienda realizar ejercicio al menos 4 o 5 veces a la semana. De una duración de 30 a 45 minutos“, ha explicado.

Es importante también iniciarse lenta y progresivamente. Los minutos iniciales hay que realizar estiramientos y ejercicios suaves”, ha añadido.

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¿Qué efectos tiene la inactividad?

Los efectos devastadores que pueden suponer los parones de actividad cobran hoy más importancia por los efectos de la pandemia. En este sentido, el médico rehabilitador comenta que el estudio Dallas Bedrest and Training Study reveló que el reposo en cama durante 3 semanas en personas de 20 años disminuye la capacidad aeróbica en mayor medida que tres décadas de envejecimiento.

Para recuperar esta pérdida de capacidad aeróbica se requirieron seis meses de entrenamiento cuando tenían 50 años”, apunta el doctor Castells.

El mismo informa dice que, incluso en personas de 23 años, inmovilizar una pierna durante 5 y 14 días genera disminuciones en el área transversal del músculo y en la fuerza.

También se han encontrado pérdidas de densidad mineral ósea y capacidad aeróbica durante las primeras 2 semanas de reposo en cama. Estas son superiores en mayores de 60 años“, concluye.

Objetivo: priorizar el movimiento

En el hospital IMSKE, la actividad física se sitúa en el eje del abordaje terapéutico de cualquier patología que afecte a músculos, huesos y articulaciones.

El centro cuenta con dos plantas equipadas con tecnología de vanguardia para activar, mejorar y optimizar los beneficios de la actividad física. Además cuenta con un equipo que integra a traumatólogos, reumatólogos, fisioterapeutas, podólogos, nutricionistas y dermatólogos, entre otros.

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