Proyecciones macroeconómicas

¿Cuántos años tardará España en superar la crisis COVID-19 según el Banco de España?

Al final de 2022, el nivel del PIB se situaría unos 2 pp por debajo del nivel previo a la crisis en el escenario más optimista, brecha que se amplia a 6 pp en el escenario 2

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos ha participado en la junta directiva de la CEOE

La ansiada recuperación en V finalmente no se verá materializada. El último informe trimestral de la economía española publicado por el Banco de España (BdE) constata que la recuperación “vigorosa” desde mayo ha ido perdiendo intensidad en los meses de verano debido a los rebrotes hasta “desacelerarse” y de hecho, el regulador empeora sus previsiones económicas para los próximos dos años y descarta por tanto, un “escenario de recuperación temprana”.

Ni siquiera el Banco de España ha querido contar con los fondos europeos para elaborar sus previsiones, dada la “elevada incertidumbre” sobre la cuantía, el calendario para su recepción o la composición del gasto.

Y todo ello siendo optimistas, al pensar que tras el segundo trimestre de 2021 se dispondrá de una vacuna, y que este año ya no se requerirán medidas de distanciamiento tan estrictas como las de marzo.

No obstante, el supervisor se muestra tajante y advierte de una “distorsión sin precedentes” en la actividad económica por la pandemia.

Para este año contempla una caída del PIB de entre el 10,5% y el 12,6% si se materializa la situación epidemiológica más desfavorable y ya para el año 2021 un crecimiento de entre el 7,3% en el escenario más optimista y del 4,1% en el más negativo.

Aun así, 2022 acabaría por debajo del PIB precrisis. En concreto, dos puntos por debajo en el mejor de los casos y hasta seis en el escenario más adverso. Y es que el avance de la actividad económica se fija en 2022 solo en el 1,9% (mejora que podría llegar al 3,3% teniendo en cuenta el escenario 2) por lo que, como decimos: al final del año 2022, el nivel del PIB se situaría unos 2 puntos porcentuales por debajo del nivel previo a la crisis en el escenario 1, brecha que se ampliaría hasta algo más de 6 puntos en el escenario 2.

Es decir y sin un horizonte de proyección más allá del 2022, cabe pensar que deben pasar al menos 3 años para recuperar los niveles de PIB previos a la pandemia.

Otro dato que ilustra “esta perturbación” lo señala el gobernador del BdE, Pablo Hernández de Cos, al comparar los niveles de PIB que hoy se estiman para finales de 2022, frente a los que se preveían en diciembre de 2019 antes de tener conocimiento de “este sock”.

“En un escenario 1 la pérdida estaría en torno a 6,5 puntos porcentuales y en el más pesimista alrededor de 10 puntos por debajo”.

Entiende Hernández de Cos que la recuperación dependerá del “mantenimiento de los estímulos” y advierte que “los riesgos de una retirada prematura son mayores que los de un mantenimiento de los mismos”.

Cree el gobernador que la política monetaria “ha sido fundamental” para garantizar unas condiciones financieras holgadas y adecuadas a la situación macroeconómica que han permitido mantener las primas de riesgo soberano al flexibilizar por ejemplo el programa de compra de activos.

Pero asegura, no obstante que “no es suficiente con el Fondo de Recuperación Europeo” y ha instado al conjunto de la Unión Europea sobre la obligación de fortalecer la cooperación internacional, de ahí su reclamo de que se finalice la Unión Bancaria, que conlleve a su vez un esquema de seguros de depósitos a nivel europeo (fondo de garantía de depósitos), así como seguir implementando las iniciativas de la Unión de Mercados de Capitales.

El Banco de España ve crucial la cesión de responsabilidades y la eliminación de líneas rojas para poder avanzar en el proyecto de la UMC, que continúa atascado tras varios años de trabajo y cuyo funcionamiento fluido se ha vuelto si cabe más relevante con la pandemia. “Es importante recordar que la construcción de la UMC es un proyecto complejo, que requiere adoptar medidas y cambiar regulaciones en ámbitos muy diversos, y que involucra responsabilidades no solo de la Unión Europea, sino también -y fundamentalmente- de cada uno de los Estados miembros”, recoge el informe.

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