Se celebra del 28 de octubre al 1 de noviembre en un formato sin precedentes

La doble reinvención del Valencia Boat Show: Una plataforma virtual activa todo el año

Nacho Gómez-Zarzuela: "Es el único modelo de salón que se puede celebrar y prácticamente nos hemos quedado solos en el mercado"

El equipo del Virtual Valencia Boat Show. Nacho Gómez-Zarzuela, con camisa azul, el quinto por la derecha. | Foto: Valencia Boat Show

Nacho Gómez-Zarzuela (València, 1975), asumió en 2019 la dirección del salón náutico Valencia Boat Show (VBS) avalado por su experiencia en la Volvo Ocean Race y tras una dilatada trayectoria como periodista náutico de referencia. La Marina de València y la Unión de Empresas Náuticas (UEN) le encargaron revitalizar el concepto clásico de salón náutico, no limitarlo a la mera compra-venta de barcos, sino acercarlo a la ciudadanía de toda clase y condición. En palabras del director de La Marina, el VBS sería “el escaparate” de todas las actividades de la fachada marítima de la capital. El resultado del trabajo de Gómez-Zarzuela y su equipo fue un rotundo éxito. Pero esa fórmula fue válida para, digamos, una vida anterior. En 2020 el reto se multiplica con la creación del Virtual Valencia Boat Show. No prejuzguen: como afirma su director, no tiene absolutamente nada que ver ni con un videojuego ni con un marketplace al uso. A través de la colaboración con la TIC Grupo Alfatec, se está desarrollando un proyecto sin precendentes.

-Esta segunda edición del Valencia Boat Show bajo tu dirección ha pasado a llamarse Virtual Valencia Boat Show. Es decir, has tenido que volver a reinventar el modelo tradicional de salón náutico. ¿Cómo se queda uno después de afrontar este desafío dos años consecutivos?

-Hoy en día todo está muy complicado, las condiciones del entorno son cada vez más difíciles, por lo que seguir por el mismo camino no es la receta. Siempre hay que intentar innovar y adelantarse a lo que crees que puede pasar, y a veces acertarás y otras te meterás un trompazo. Como has dicho, el año pasado le quisimos dar la vuelta al concepto de salón náutico tradicional, que estaba anclado en el pasado y necesitaba revisarse a futuro, y la verdad es que acabamos muy contentos con la experiencia. De hecho, antes de que llegara la locura de la pandemia ya teníamos más de cuarenta expositores renovados y nos pilló organizando la edición de este año para afianzar el modelo; cuando explotó el coronavirus, nos tocó reiniciar todo el proceso.

-Es llamativa la antelación con la que la organización afrontó el cambio. Cuando todavía estábamos en estado de alarma, a finales de mayo, anunciasteis el nuevo modelo. Aún no era fácil imaginar aspectos actuales como la obligatoriedad de llevar mascarillas. Otros eventos como ferias, festivales culturales o incluso fiestas populares apuraron mucho antes de la llegada de la nueva normalidad. ¿Cómo fue ese proceso de decisión?

-Creo que no hacía falta ser Nostradamus. La decisión de cambiar del modelo físico al virtual la teníamos clara desde que vimos qué estaba pasando con la pandemia aquí y en otros países. Es verdad que hay modelos de negocio para los que el golpe es brutal. Me pongo en la piel de los organizadores de festivales musicales y está claro que una versión online no tiene nada que ver con la real. Quizás en estos casos, por apurar todas las posibilidades de salvar el modelo, retrasaron más su decisión, pero nosotros tuvimos claro desde el minuto cero que iba a ser imposible hacer un salón como el del año pasado, así que la primera misión que tuvimos fue encontrar un escenario en el que sí que se pudiera celebrar y fuera rentable. Ahí entró en escena la apuesta por el salón virtual. Todo el equipo teníamos muy claro que, aunque la situación se calmara, iba a ser imposible volver a la normalidad tal y como la entendíamos antes. No hemos cancelado al 100 % la posibilidad de que haya una exposición física de barcos, pero evidentemente no será como el año pasado. Haríamos solo una exposición con cita previa y visitas muy restringidas. La opción virtual era fundamental, y tuvimos la gran suerte de tener a Grupo Alfatec como socio tecnológico. Nos permitió acelerar el proceso, ya que la decisión la tomamos prácticamente en una semana.

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El director del Valencia Boat Show, Nacho Gómez-Zarzuela; Vicent Llorens, director general del Consorcio Valencia 2007; e Isabel Gil, presidenta de la Unión de Empresas Náuticas (UEN). | Foto Archivo: Vicent Bosch / María Visuals – La Marina de Valencia

Al principio fue algo extraño, yo sí que tenía claro que teníamos que intentarlo, pero no cómo se podía hacer. En Alfatec lo vieron desde el principio, introduciendo los stands virtuales pero evitando crear algo tipo videojuego, que es lo habitual en estos casos, donde creas un avatar e interactúas con las cosas. Nosotros tendremos una experiencia 360; la tecnología más parecida que hay hoy en el mercado es el Google Street View, con el que visualizas una calle y parece que estés visitando realmente esa calle, no estás jugando ni tienes un avatar. Aquí se entra en los stands, y existe la posibilidad de que haya una presentadora virtual explicando los contenidos. También se van a recrear los barcos en 360, con una tecnología nueva que se llama Matterport, que es una pasada. Podemos ver los barcos y entrar en ellos. Todos los expertos dicen que el futuro va hacia la visualización virtual 3D y la realidad aumentada, por lo que la representación que ofrecemos es exacta a la auténtica… El gran objetivo era trasladar a lo virtual las experiencias del modelo físico. Hemos visto muchísimos sectores, y el náutico no es una excepción, que han intentado crear salones virtuales pero que, en realidad, no han dejado de ser simples webs. Con más o menos calidad, pero la experiencia de usuario es la de entrar en una web donde aparecen cosas expuestas. Quisimos hacer algo muy diferente. Por ejemplo, la entrada al salón va a ser una representación virtual 360 y aérea de La Marina. El salón estará dividido en zonas y se podrá entrar en ellas como se hace en un salón físico. Lo complicado era generar la tecnología, porque esto no existe, es una plataforma tecnológica que estamos inventando.

-Estoy pensando que, al igual que el año pasado, estáis traspasando el ámbito náutico, y habrá diferentes tipos de sectores que seguirán la evolución de la experiencia.

-Sí. De hecho, se han puesto en contacto con nosotros algunas empresas que no pertenecen al mundo náutico y se han mostrado muy interesadas. Sin embargo, hay un problema: como estamos creando la plataforma, la tenemos que ir enseñando muy poquito a poco y no dar pistas a la competencia. Hay quien está experimentando proyectos similares en secreto, y nosotros tenemos el condicionante de que lo tenemos que comercializar, y si no enseñamos cosas, no despertaremos el interés que queremos. Estamos día a día con ese cálculo de riesgos, enseñar cosas pero no demasiadas para no dar excesivas pistas a nuestros competidores.

-En esta sala virtual, ¿se accede previo pago?

-En principio, la asistencia va a ser gratuita. Lo único que vamos a pedir al visitante son sus datos de contacto, que nos diga por qué entra al salón -si quiere comprar barcos, velas, qué le interesa de nuestro mundillo-, y el resto de la organización será exactamente igual que en el mundo físico. Zona de barcos, de veleros, markets de gafas, ropa, etc. El visitante elige dónde quiere ir y, una vez dentro, tendrá un listado de las empresas que exponen. Además, una de la opciones que tienen los stands es que le pueda atender en directo un comercial. El cliente podrá pedir una videoconferencia en directo e incluso que un comercial que esté a bordo del barco le guíe en una visita virtual y atienda sus peticiones en tiempo real. Como mínimo, será una experiencia divertida y sin riesgos, desde casa.

-Y supongo que con el valor añadido de que se pueda visitar desde cualquier lugar del mundo.

-Hay dos grandes valores. Uno, el ya comentado de poder acceder de casa, y el segundo justamente ese, que nuestro público es todo el mundo. El año pasado tuvimos público nacional con esperanzas de crecer hacia Europa y hasta quién sabe dónde, en todo caso un horizonte que nos iba a costar alcanzar, pero este año ya tenemos, por ejemplo, dos expositores confirmados de Sri Lanka. La plataforma estará disponible en español y en inglés.

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Captura de pantalla de un stand del Virtual Valencia Boat Show en fase piloto. | E3

-El año pasado hubo 94 empresas expositoras, más de 90 embarcaciones, y 22.300 visitantes en los cinco días de duración del evento. ¿Qué expectativas tenéis este año?

-Tenemos confirmados ya unos 60 expositores, y esperamos más. Hay que tener en cuenta que es un proyecto que hay que explicar muy bien para que se comprenda. Necesitas la oportunidad de contar con media hora para hablar con un expositor potencial y poder explicárselo. Todo el mundo sabe lo que es el salón físico, y la operación comercial era más o menos sencilla. Ahora hay muchísima gente interesada, pero a la que hay que explicar en qué va consistir, cómo va a vender… En cuanto a las previsiones de visitantes, al principio yo era bastante prudente al tratarse de un proyecto nuevo, pero resulta que nos hemos quedado solos en el mercado. Prácticamente todos los salones náuticos se han suspendido. Creo que la expectación que está generando nos puede hacer llegar a los 100.000 visitantes. Y estaría más que satisfecho si alcanzáramos aproximadamente los 100 expositores. Además, como el año pasado, realizaremos actividades paralelas como un ciclo de conferencias vinculadas con el mar, con una recreación del Veles e Vents como escenario virtual. Charlas sobre literatura marítima, otra sobre los próximos Juegos Olímpicos, una muestra de pintura…Hay muchas ideas sobre la mesa, y veremos lo que el tiempo y los recursos nos permiten cerrar. Es el único modelo de salón que ahora mismo se puede celebrar, y tiene muy buena pinta.

-Además, recientemente se anunció va estar activo todo el año. ¿Cómo funcionará?

-Es algo que surgió del propio sector; mi idea era hacer un evento de cinco días, que son los que concentrarán todas las actividades principales. Pero, sobre todo los expositores más potentes, nos sugirieron que, ya que habíamos hecho el esfuerzo de crear la plataforma, por qué no mantenerla abierta todo el año como un punto de encuentro para todo el que quiera comprar o esté interesado en la náutica. Así que la semana pasada tomamos la decisión. Estará activa con la única diferencia de que las videoconferencias con los comerciales, más las actividades paralelas, se van a celebrar sólo durante las fechas del salón; posteriormente, se relacionarán con los clientes mediante citas previas, teléfono o email. Como estamos creando un proyecto nuevo, detectamos nuevas inquietudes e intereses y analizamos si pueden ser interesantes y rentables. La plataforma se ha convertido en una especie de ser vivo, todos los días nos levantamos con cuatro propuestas que se van aprobando o descartando. Al estar abiertos todo el año, el número total de visitantes puede ser un bombazo, porque podemos llegar a reunir toda la oferta del mercado. Quién sabe si al final esta plataforma no se acaba convirtiendo en un proyecto más importante que el propio salón. Veremos.

“Las empresas de alquiler no tienen barcos disponibles hasta octubre”

-En medio de la crisis turística más grave de la Historia, se menciona al sector náutico como uno de los que se pueden ver menos perjudicados, o incluso beneficiados, ya que muchos veraneantes han optado por el alquiler de barcos de recreo que, si se comportan con responsabilidad, les proporciona un aislamiento y minimiza los riesgos. ¿Puede ser que el Covid-19 haya popularizado este tipo de turismo?

-Sí, el impacto ha sido enorme. Todas las empresas del sector me lo dicen. Las empresas de alquiler no tienen barcos disponibles hasta octubre, como mínimo. El público ha detectado que se puede pasar una semana de vacaciones en entornos idílicos sin pagar hotel y sin tener que mezclarse con grandes masas. Sin pretenderlo, la pandemia ha convertido a este modelo turístico en una opción muy interesante. Las empresas han pasado prácticamente de dar el año por perdido, e incluso muchas planteándose cerrar, porque evidentemente con esta situación parecía imposible seguir, a convertirse en una de las alternativas turísticas más solicitadas.

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