Su busto se salva del fuego y se trasladará a Feria València

Arde la falla del Ayuntamiento en una Cremà histórica

El lema de la falla municipal de este año era "Aixó també passarà", iba a rozar los 20 metros de altura. Tendremos que esperar hasta julio si el Covid-19 lo permite

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Su busto se salva del fuego y se trasladará a Feria València

Las llamas han devorado esta madrugada el cuerpo central de la falla municipal de València, el de una mujer en la posición meditativa de loto, pero han respetado momentáneamente su busto sereno, reflexivo y tapado por una mascarilla para simbolizar la resistencia y la templanza ante la amenaza global del coronavirus.

Por tanto, esta parte del monumento, que representa la serenidad femenina ante el coronavirus sortea hasta julio el fuego fallero y se trasladará hasta Feria València.

El resto de la falla municipal tardó en arder 21 minutos. El fuego engulló lentamente el monumento, de abajo arriba y de dentro hacia fuera.

Será el 19 de julio, si se cumplen los pronósticos de las autoridades sanitarias, cuando esa gran cabeza femenina sucumba, también, al fuego purificador con el resto de Fallas, unas fiestas que son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Y ha ocurrido como se había anunciado oficialmente, sin aviso previo ni publicidad, con nocturnidad y sin boato. La clave era que nadie se congregara en la plaza del Ayuntamiento, el “kilómetro cero” de las Fallas, para ver cómo se quemaba el monumento más turístico y simbólico de cada año en València, que paga el Ayuntamiento -este año, 205.000 euros- y no compite con las fallas de sección Especial.

Por primera vez en la historia fallera, y bajo la lluvia de las 0.30 horas de este martes, tercer día de confinamiento en España por el estado de alarma ante la crisis sanitaria del Covid-19, la pieza de mayor envergadura de la falla que iba a girar 360 grados sobre sí misma, para dominar con su meditación cada esquina de la plaza del Ayuntamiento, ha ardido de forma espectacular sin más testigos que bomberos y policías.

El lema de la falla municipal de este año era “Aixó també passarà” (Eso también pasará) e iba a rozar los 20 metros de altura. Durante los preparativos para su “plantà” -prevista para el pasado domingo- se había dejado el cuerpo por un lado y la cabeza por otro, con una mascarilla como gesto de solidaridad por los enfermos de coronavirus que se improvisó tras el anuncio del aplazamiento por esta pandemia.

Se trataba de un monumento innovador y que iba a girar íntegramente cuatro veces al día para reflexionar sobre una realidad efímera y pensamientos y experiencias que vienen y van, como hacen las fallas al purificar con las llamas el trabajo de doce meses y, desde el 20 de marzo, subirse al carro primaveral para afrontar un nuevo año de arte efímero, satírico y evocador.

También las fallas de Especial

También quedarán en el recuerdo la imagen de la Cremà “a puerta cerrada” de la falla Especial Na Jordana, que junto a la del Ayuntamiento y la de Cuba-Literato Azorín ya no podían ser desmontadas y trasladadas hasta julio a Feria València tras la decisión de la Generalitat Valenciana de suspender la fiesta de Las Fallas por la crisis del Coronavirus.

EFE- Ana Escobar

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