Reutilización de plásticos

Un “desodorante” inodoro para envases de plástico que favorece su reciclaje

La importancia de esta innovadora tecnología radica en su contribución a disminuir los desechos de plástico en los vertederos y a aumentar la calidad de los envases domésticos

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Elimina los elementos contaminantes y también las sustancias odoríferas de los plásticos reciclados| E3

La Ciencia española ha logrado aumentar su cuota de valor añadido frente al reciclaje del plástico al haber inventado una tecnología capaz de eliminar los malos olores de los residuos domésticos fabricados con este material, como botes de champú ya usados, por ejemplo, lo que favorece su reutilización.

Este procedimiento, patentado hace escasos meses y del que ya se han interesado por el momento cinco empresas, entre ellas una multinacional, elimina los elementos contaminantes y también las sustancias odoríferas de los plásticos reciclados, empleando vapor de agua, según ha revelado a Efe la estudiante de doctorado de Ingeniería Química de la Universidad de Alicante Andrea Cabanes Gil.

Esta joven investigadora y su director de tesis y catedrático del citado departamento universitario, Andrés Fullana Font, han dedicado un año y medio a desarrollar este novedoso invento, que ha salido adelante con escasa ayuda económica y que posee un notable potencial en cuanto a su aplicación.

La importancia de esta innovadora tecnología radica en su contribución a disminuir los desechos de plástico en los vertederos y a aumentar la calidad de los envases domésticos de este material reciclados, en un momento en el que predominan en nuestra sociedad las imágenes perturbadoras de ingentes cantidades de estos residuos en los mares, en forma de “islas”, y en el medio ambiente terrestre.

En 2018 se generaron 29,1 millones de toneladas de residuos plásticos en Europa, de los cuales 17,8 millones de toneladas correspondieron a envases. De ese porcentaje, un 42 % se recicló y el resto se incineró o se desechó en vertederos, según datos de la asociación de fabricantes del sector del plástico en Europa (Plastics Europe).


En 2018 se generaron 29,1 millones de toneladas de residuos plásticos en Europa, de los cuales 17,8 millones de toneladas correspondieron a envases


Eso supone que más de diez millones de toneladas de residuos plásticos no se reciclan en Europa anualmente.

Los materiales con los que trabajan Cabanes Gil y Fullana Font, ambos del grupo de investigación “Residuos, Energía, Medido Ambiente y Nanotecnología” (REMAN) de la Universidad de Alicante, son los envases de plástico porque cada vez más hay una mayor demanda de mejorar la calidad de estos materiales reciclados.

Sin embargo, la reutilización de los residuos de plástico domésticos se ve limitada por su alto contenido en restos de comida y productos de limpieza que se absorben en la matriz polimérica, convirtiéndose en contaminantes y causantes del mal olor, según ambos investigadores.

Estas sustancias odoríferas, indican, son compuestos orgánicos volátiles que en la actualidad no se pueden eliminar mediante un lavado convencional o el actual reciclaje mecánico convencional.


El sistema ideado por REMAN permite la erradicación de esos olores mediante la extracción de los compuestos orgánicos volátiles (VOCs) con vapor de agua


Por tanto, sostienen, “existe una necesidad de reciclar de una manera eficiente y respetuosa con el medio ambiente estos residuos de plástico domésticos para su posterior utilización como materia prima, para reducir su presencia en los vertederos, para disminuir los costes de producción en las industrias del sector y para aumentar el valor añadido del producto”.

Los compuestos orgánicos que causan el mal olor de los plásticos reciclados se encuentran tanto en su superficie como en el interior de la matriz polimérica.

El sistema ideado por REMAN permite la erradicación de esos olores mediante la extracción de los compuestos orgánicos volátiles (VOCs) con vapor de agua, lo que se ha acuñado con el término de “arrastre con vapor”.

El método patentado comprenden varias etapas. La primera consiste en la separación y acondicionamiento del plástico; la segunda, en su triturado; la tercera, en su lavado químico con surfactante (jabón); la cuarta, en el enjuague del material plástico; la quinta, en el secado mecánico, y la sexta, en la desodorización del plástico, que se realiza en una columna de destilación con vapor.

Este invento es fruto del compendio de dos generaciones investigadoras: la curiosidad e inquietud de la joven investigadora Andrea Cabanes Gil, por un lado, y la experiencia y veteranía del catedrático de Ingeniería Química Andrés Fullana Font, por otro.
“Me gusta contar lo que hacemos. Hasta que no me metí en este mundo, no supe que el plástico es más complejo de lo que pensaba”, ha confesado Cabanes Gil.

La estructura interna del denostado y, al mismo tiempo, recurrido plástico está integrada por múltiples capas, un mundo que los científicos tratan de desentrañar para poder descubrir los métodos más eficaces para su reutilización en un planeta ya “asfixiado” por su presencia en el entorno natural.

Cuanto más compleja es su estructura, más dificultoso es lograr su reciclado, por lo que urge diseñar un plástico más sencillo, ha dicho Cabanes Gil.
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