El estudio podrá ser seguido en streaming

¿Conoces el aircraft leasing o direct lending? La inversión alternativa gana cuota

Afi alerta en su Informe "Inversión en Activos Alternativos" que "el menú" de vehículos alternativos es mucho más amplio de lo que el inversor español conoce

Mientras el actual entorno macroeconómico vislumbra un panorama de rentabilidades decrecientes en el que las opciones de diversificación derivadas de la gestión tradicional son limitadas, surge con fuerza un amplio abanico de opciones de inversión alternativa: direct lending, infraestructuras, private equity, aircraft leasing, litigation finance... cuya rentabilidad ofrece “alguna alegría” y está poco correlacionada con la generada por los mercados tradicionales de renta fija y renta variable.

Para comprender bien en qué consisten este tipo de inversiones, las particularidades que plantean y las ventajas que ofrecen en la gestión de carteras, desde la consultora Afi han elaborado el Informe “Inversión en Activos Alternativos” que se presentará este jueves en Madrid y que puede ser seguido en streaming por todo aquel que esté interesado.

En Economía 3, hablamos con los consultores de Afi, Ignacio Astorqui y Pablo Aumente para que nos adelanten algunas conclusiones que llaman la atención:

Pablo Aumente

– ¿Por qué este informe?

P.A.: Desde Afi asesoramos a grandes clientes institucionales: planes de pensiones, aseguradoras, mutualidades… y debido a la falta de rentabilidad de los activos tradicionales sobre todo de la renta fija y la deuda pública en particular, los inversores han tenido que mirar más allá y buscar alternativas a lo que ya no es una opción de inversión. Nosotros les estamos ayudando a ello. Además pensamos que esta necesidad coyuntural por un entorno con tipos de interés muy bajos, debe quedarse para siempre, con el fin de ampliar la gama de inversión hacia otros productos como ya lo están haciendo otros países, fundamentalmente Reino Unido y EE.UU..

-¿Cómo podemos definir un activo alternativo?

P.A.: Cumple una de estas características: o tiene muy poca correlación con los activos tradicionales (renta fija o variable); o tiene una liquidez muy reducida o directamente no tiene liquidez; o simplemente son activos que hasta ahora no eran valorados por los inversores, que han sido poco estudiados y es muy raro encontrarlos en carteras de inversión.

I.A.: En el estudio hemos hecho una encuesta al inversor español y prácticamente no conocía muchos de estos productos, pero resulta que, una vez que se los explicamos, los entienden muy bien, porque muchos de ellos no son tan complicados…

-Hablemos de algunos sencillos, que los podamos entender…

P.A.: Por ejemplo el aircraft leasing, para entendernos el leasing de aviones, invertir en arrendamiento de aviones. Existen muchos fondos que ya gestionan este tipo de activo.

De este modo, tienes en cartera un activo con muy poca correlación con el resto de activos y con un potencial de rentabilidad alto, que puede resultar un muy buen sustituto de la deuda pública.

I.A.: Se trata de invertir en un fondo que compra aviones en propiedad a un fabricante de aviones, y con estos aviones hace un arrendamiento financiero, un leasing a compañías aéreas. Estas aerolíneas se comprometen en un contrato pactado y por tanto estable, con la recurrencia y el precio que hayamos estipulado, a largo plazo, entre 7 y 10 años. La rentabilidad objetivo de un fondo así es de un 7 al 10% anual con un periodo de inversión de 10-15 años sin liquidez.

– ¿La falta de liquidez no tira para atrás al inversor?

I.A.: Es verdad que cuando se habla de poca liquidez asusta en general, pero la falta de liquidez hasta vencimiento no es en sí ni buena ni mala siempre que se tenga claro el horizonte de inversión y muchos de estos clientes institucionales como un plan de pensiones, una Fundación, etc. lo tienen. Tienen un horizonte temporal de inversión largo y pueden permitirse el no tener liquidez hasta el vencimiento.

P.A.: Siempre que tengas claras tus necesidades de liquidez en el futuro no tiene por qué ser mala la iliquidez. Eso sí, hay que hacer un buen estudio y tener en cuenta cuáles van a ser tus necesidades en diferentes escenarios de aquí al futuro para saber cuántos activos ilíquidos puedes tener en cartera.

– Direct lending, bonos catastróficos, pólizas de vida… Explicarme alguno más…

I.A.: Direct lending consiste en invertir en un fondo que ofrece créditos en directo a empresas que necesitan financiación. El fondo se convierte en prestatario. Pero este instrumento no es muy diferente a comprar un bono corporativo, pues al igual que el bono inyecta liquidez a la empresa, esta inversión la inyecta en formato préstamo.

P.A.: En cuanto a los bonos catástrofe, son un activo con muy poca correlación con los activos tradicionales. El fondo se convierte en una reaseguradora de catástrofes naturales. Por ejemplo, si para una aseguradora que ha asegurado un riesgo de catástrofe natural (tornado, terremoto…) el tener que hacer frente a una indemnización en el caso de que ocurra esa catástrofe representa un riesgo muy alto; emite un bono que es una especie de reaseguro en el que los inversores cobrarán los intereses y el principal en el caso de que no ocurra la catástrofe y en el caso de que ocurra podrían perder incluso el principal para que esa aseguradora pueda hacer frente al pago de las indemnizaciones.

I.A.: Por tanto, como decimos muy poca correlación: qué más da como vaya la economía, que más da qué pase con los tipos de interés o con los beneficios empresariales, la rentabilidad aquí depende de que ocurra o no una catástrofe.

Ignacio Astorqui

– ¿Son más arriesgados estos productos?

I.A.: No tienen por qué. De hecho, la rentabilidad objetivo de estos bonos está entorno al 4%. Hay que pensar en una cartera diversificada de bonos catastróficos que cubran riesgos en distintas zonas, bien en Latinoamérica, bien en África, otros en Asia,.. y a su vez, bien diversificados por tipo de catástrofe natural. En conjunto, estas inversiones tendrán una rentabilidad en torno al 3-5% y con nada de correlación al del resto de activos.

P.A.: En el caso del Direct Lending ocurre lo mismo, ¿por qué va a tener más riesgo darle un préstamo directamente a una empresa que comprar un bono que ha emitido una compañía? No tiene que tener más riesgo, simplemente uno tiene liquidez y cotiza en el mercado, mientras que con el otro hay que esperar a la devolución del crédito.

– ¿De cuánto suelen ser esos préstamos y en qué horizonte temporal nos movemos?

I.A.: Hay de todo, desde empresas muy pequeñas hasta perfiles de compañías mucho más grandes que demandan megapréstamos. Hay que tener en cuenta que el sector financiero con las nuevas regulaciones está siendo muy estricto a la hora de asumir riesgos, de ahí que hayan surgido tantos fondos de este tipo.

– ¿Hay ya fondos españoles que están optando por estas figuras?

P.A.: Sí hay gestoras que manejan vehículos de inversión que hacen esto, varias y con muy buenos resultados.

– ¿En qué consisten las pólizas de vida como producto de inversión?

P.A.: Son un producto muy singular, que se origina en EE.UU. porque es allí donde la regulación permite la transferencia de las pólizas de vida. Consiste en que un tomador de una póliza (que en caso de fallecimiento percibiría una indemnización), si por cualquier circunstancia no puede hacer frente a las primas o bien quiere rescindir la póliza puede vendérsela a la aseguradora. Esta a su vez, la venderá a un fondo de inversión que atenderá al pago de las primas, de modo que cuando la persona fallezca, será el fondo el que cobre la indemnización y con ella hará frente al pago de la rentabilidad que ha acordado con los partícipes del fondo. Es un instrumento totalmente ajeno a la evolución de los tipos o a cualquier otra métrica macroeconómica, dependerá de la longevidad de los asegurados.

– ¿Ya se trabaja en Europa así?

I.A.: La transmisión de las pólizas por regulación sigue acotada a EE.UU. pero ya los fondos de inversión en Europa pueden invertir en ellas. Muchos inversores en Europa ya están invirtiendo. La rentabilidad está alrededor del 5%. Pero hay algún instrumento que baraja incluso el 10%. Depende mucho del perfil de riesgo que asumas.

– ¿Y cuál sería el más conocido de los activos alternativos?

P.A.: El private equity, que se refiere a las instituciones que invierten en otras empresas privadas con un alto potencial de crecimiento a cambio de controlar un porcentaje de la empresa o de sus acciones, es el activo alternativo más común, con un mayor volumen de inversión y que ya prácticamente está generalizado entre los inversores institucionales.

– Del estudio alguna conclusión que destacaríais…

I.A.: Sobre el inversor español podemos decir que aún le queda mucho por conocer, es verdad que lleva años apostando por alguno de estos activos, pero el menú es mucho más amplio de lo que el inversor español conoce, y es necesario que lo empiecen a valorar porque es bueno integrar este tipo de activos en la gestión de sus carteras. El estudio que presentaremos este jueves dará muchas luces.

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