La información económica de los líderes

La exportación supondrá este año el 90% de las ventas, con Arabia Saudí como principal cliente

Martínez Medina, 125 años en la vanguardia del diseño de mobiliario

Con la nueva línea Black Tone y la apertura en China y Estados Unidos, la firma espera duplicar facturación en cinco años

José Miguel Martínez-Medina, junto a un mueble de la línea Black Tone diseñado por Francesc Rifé

A punto de cumplir 125 años, JMM -José Martínez Medina– es un referente indiscutible de la calidad que atesora la industria valenciana del mueble. Más de un siglo reinventándose le convierte en un icono de modernidad que ahora se intensifica con la marca Black Tone. Desde el primer taller en la ciudad cubana de Cienfuegos hasta el día de hoy, JMM es un ejemplo de evolución y vanguardia.

Hace unos 15 años la firma inició una estrategia de internacionalización, centrándose en el equipamiento corporativo. Este año, la exportación supondrá el 90% del total de la facturación, con Arabia Saudí como principal cliente, que llega a absorber el 25% de la producción.

Rusia y Sudamérica son los otros dos grandes mercados exteriores. Europa también tiene su importancia para JMM que ha empezado a incorporar China como nuevo cliente.


Por primera vez, la firma recurre a diseñadores externos para su nueva línea de mobiliario Black Tone


Si en la década de los 60-70 la firma fue un hito de modernidad, hace cinco años puso en marcha una nueva estrategia empresarial, bajo la marca Black Tone, consistente en desarrollar una nueva tipología de producto. Para este proyecto han recurrido a diseñadores externos de la categoría de Francesc Rifé, Eli Gutiérrez, Carlos Tíscar, Ximo Roca, Mario Ruiz o el reconocido estudio chino Neri & Hu.

Black Tone se focaliza en el contract: espacios de uso público como hoteles, restaurantes, cafés lounge o zonas de tránsito de alto nivel.

En estos momentos, esta línea concentra toda la energía creativa de la empresa. “Todo está pensado –señala el nieto del fundador, José Miguel Martínez-Medina, con quien comparte nombre- para que sea perfecto, desde la marca, que ha diseñado Iban Ramón, para que nada te deje indiferente. Los productos de Black Tone rompen un poco con la seriedad corporativa”.


China y Estados Unidos, los próximos mercados objetivo en la estrategia de la empresa, que prevé duplicar facturación en cinco años


Una línea que presenta una gran flexibilidad y capacidad de personalización para que el cliente corporativo pueda adecuarlo a sus necesidades. El secreto está en un proceso productivo que puede cambiarse cuantas veces sea preciso gracias a un equipo técnico muy experimentando, formado por profesionales de la arquitectura y la ingeniería.

José Miguel Martínez Medina en la tienda de JMM en València sobre un taburete de Eli Gutiérrez

“No hacemos muebles a medida -precisa José Martínez-Medina– pero podemos permitirnos satisfacer las especificaciones del cliente gracias a que disponemos de una oficina técnica competente”.

Dentro de cinco años JMM tiene como objetivo duplicar la facturación actual y vender por valor de 10 millones de euros. Para ello la estrategia pasa por reforzar sus mercados internacionales y abordar como mercados estratégicos Estados Unidos y China.

En el gigante asiático disponen ya de cinco puntos de venta, mientras que el proyecto americano lleva un ritmo más pausado. De momento, la firma limita su implantación en la costa este.
Una estrategia siempre focalizada en el cliente corporativo, aunque con una nueva visión: los espacios donde ocurren cosas.


JMM se convirtió en un hito de modernidad colaborando con grandes firmas italianas y alemanas, como Tecno, Arflex o Knoll


El nieto del fundador -arquitecto técnico de formación y diseñador por vocación- desgrana los orígenes de la empresa familiar, cuando su abuelo regresó a València y, como buen indiano, plantó una palmera frente a la casa en la calle Julio Antonio y que se integró de tal forma en la ciudad que cuando murió fue sustituida por otra.

Ese primer taller tenía en el equipamiento de barcos su principal ocupación, hasta que, en la década los 40, se produce un gran salto cualitativo de la mano de Gustavo Pulitzer, un célebre arquitecto naval y diseñador italiano, colaborador histórico de la firma Cassina.

Pulitzer estaba construyendo barcos en València y buscaba quien le realizará el interior. Ese fue el primer contacto de JMM con los mercados internacionales que ya nunca dejaría.

Esta colaboración creó un fuerte vínculo con la industria italiana del mueble, que empezó a encargarles la fabricación de colecciones. Esto trajo consigo la necesidad de modernizar la maquinaria, introducir los primeros robots de fabricación o ser pioneros en el uso de la gomaespuma para muebles tapizados.

En las décadas de los 60-70, la tienda valenciana de Martínez-Medina se convirtió en un centro de reunión de lo que pronto se convertiría la generación de oro del diseño valenciano. Un establecimiento único que en los estertores de la autarquía y en los inicios del desarrollismo, exponía lo mejor del diseño italiano y el mobiliario que JMM producía para las firmas Arflex, Tecno o la alemana Knoll.

Estos años coincidieron con un cambio de gustos y hábitos. Empieza a imponerse un estilo de mobiliario más sencillo y fácil de usar. Ser vanguardistas en este aspecto permitió a JMM dar respuesta a la demanda y crea su propia línea de productos “que hoy día siguen siendo hiperactuales”, asegura José Miguel Martínez-Medina.

Un producto que sedujo a las nuevas generaciones de arquitectos y, “con el boom de los bancos, no había un edificio en la Castellana de Madrid que no tuviera muebles nuestros”, rememora Martínez-Medina.

El éxito fue de tal calibre que impulsó un crecimiento exponencial de la empresa, hasta el punto de abrir en la zona noble de Madrid su propio showroom, un enorme local de 1.500 metros de superficie que continua como el gran escaparate de la su exquisita colección.

 

 

Suscríbete a nuestra newsletter