Han pedido una reunión con la conselleria para abordar el problema

Cincuenta farmacias del interior de Castellón exigen a Sanitat ayudas para seguir abiertas

La perdida de población ha llevado al cierre a seis oficinas de farmacia en el interior de Castellón en 12 años, dejando a 400 vecinos sin ese servicio

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Las farmacias reclaman apoyos para subsistir| E3

La pérdida de población de los municipios del interior de Castellón acarrea el cierre de las escuelas, que abocan al éxodo de muchas familias, y con ese abandono llegan otros cierres el de las tiendas, las entidades bancarias y las farmacias. Y aquellas farmacias que siguen abiertas tienen dificultades para subsistir, aún incluso con las ayudas de las administraciones. Por ello, 50 farmacias, con el apoyo del Colegio de Farmacéuticos de Castellón, se han unido para exigir ayudas para mantener este servicio básico. De momento han pedido reunirse con la Conselleria de Sanitat y están a la espera de respuesta.

Son más de 50 las farmacias las que atraviesan dificultades económicas y hacen equilibrios para abrir diariamente. De ellas, 36, están acogidas a las subvenciones para farmacias de Viabilidad Económica Comprometida (VEC) que concede la Generalitat Valenciana por facturar menos de 200.000 euros anuales. Son oficinas de farmacia ubicadas en las comarcas del Alto Mijares, Alto Palancia y Els Ports, con altos índices de despoblación.

Los titulares de esos despachos de farmacia ven en las importantes rebajas del precio de los medicamentos uno de los motivos que acaban haciendo inviable mantenerlas abiertas. Y es que, como apunta de forma anónima uno de los afectados, el porcentaje de beneficio no alcanza al 30 por ciento y cada año se reduce más.

El cierre de despachos farmacéuticos en el interior de Castellón es una realidad que viven localidades como Herbés, Sacañet, Torrechiva, Vallibona, Vallat y Villores, Castell de Cabres o Palanques. Municipios con menos de 100 habitantes, con una población envejecida que debe buscar los medicamentos en pueblos cercanos. Un número que ha crecido desde hace 12 años cuando sólo eran dos los pueblos sin farmacia.

La pérdida de la farmacía es un problema que preocupa a los vecinos, pero que tiene difícil solución puesto que la falta de servicios hace que los jóvenes abandonen los pueblos para trasladarse a la costa a trabajar y vivir. El número de afectados por estos cierres apenas alcanza los 400 habitantes, 398 según las frías cifras del censo. Guarismos que encierran historias y sentimientos. Por ello, algunos de estos vecinos se preguntan cuándo dejarán los políticos de hablar del desierto interior y de sus promesas electorales para emprender acciones que permitan retener la población en el mundo rural.

Esas 400 personas que se han quedado sin farmacia comprueban a diario el privilegio que supone poder comprar, sin desplazarse, una caja de paracetamol para un dolor de cabeza o un resfriado o unas tiritas… Saben que es un lujo que no se pueden permitir y que si tienen convecinos de poblaciones situadas a 20, 30 o 40 kilómetros.

En el Colegio de Farmacéuticos de Castellón son conocedores del problema, pero también consideran que los profesionales que atienden estas farmacias viven de las ventas y la despoblación hace que éstas desciendan y les obliga a abandonar.

La Administración autonómica intentan poner soluciones, pero éstas son sólo parches. Las ayudas del programa de Viabilidad Económica Comprometida (VEC) permite la subsistencia de 36 despachos de farmacia en la provincia. Son establecimientos que ocupan municipios de las comarcas del Alto Mijares, Alto Palancia y Els Ports, las dos últimas son las más distantes de la capital.

Otra medida implementada por las administraciones desde 1998 son los botiquines que funcionan como los consultorios médicos rurales. Se abren puntualmente, unos días prefijados y acordados con los ayuntamientos, para poder atender las peticiones de los vecinos. Desde el Colegio de Farmacéuticos apuntan que a estos dispensarios o botiquines se desplaza el farmacéutico en base a las necesidades de los pacientes para facilitarles los medicamentos.

La Conselleria de Sanitat tiene censados 5 botiquines de farmacias en el interior de Castellón en la Serra d’Engarceràn y en sus pedanías de Els Ibarsos y Els Rosildos, otro en la pedanía de Peñalba, en Segorbe, y uno cada uno en Villores y en Cortes de Arenoso.

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