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Entrevista a César Sabater

El videoclip en los tiempos del océano digital

Tras trabajar con La Habitación Roja, Coleccionistas y Ramírez Exposure, entre otros, el director y realizador regresa al videoclip con "Mama", de los Torino Black

El guionista, realizador de televisión y director de cine César Sabater (València, 1976), que además lleva las riendas de la productora Naumaquia, ha regresado esta semana al género del videoclip musical con Mama, canción del grupo Torino Black. Protagonizado por la actriz Pilar Matas, el resultado es un movimiento sísmico rocanrolero, visual, rebelde y ácido, con cierto aroma de tiempos pasados. Ya saben ustedes que el rock’n roll agoniza, que ya no quedamos casi nadie de los antes, y los que hay, han cambiado, etc., a excepción de Keith Richards.

Como me he pasado la semana viendo el vídeo de rato en rato, me puse en contacto con César para repasar cuál es el estado actual del género que se convirtió en una de las patas más caras y con mayor alcance de la industria musical. Entre los 80 y los 2.000, los videoclips, y los canales musicales a los que dieron lugar, capitaneados por la MTV, fueron la gran factoría de estrellas.

-¿Quiénes son Torino Black?

-Es un grupo afincado en Austin, Texas, formado por un guitarrista valenciano, Saúl Arteta y una cantante venezolana, Sisi Berry. Un amigo común me puso en contacto con Saúl, que había visto trabajos anteriores míos, y me propuso hacer el videoclip. Mama es el primer single de su segundo disco. Como curiosidad, Austin es la ciudad musical por excelencia de EE.UU., donde se celebra el famoso festival South by Southwest, y allí, si se tiene un pub, es obligatorio incluir un escenario y organizar conciertos cada pocos días. Hice el vídeo aprovechando su visita a València para dar un concierto en el Convent Carmen. Los grabé en un croma y luego rodé el resto con la actriz Pilar Matas.

-Que una actriz como Pilar Matas, a quien actualmente podemos ver en la serie Vota Juan y tiene una importante carrera, participe en un videoclip, ¿es usual?

-No mucho. De hecho, creo que en los videoclips se peca de sacar en exceso a los músicos, cuando es un terreno muy propicio para experimentar actoralmente. Y Pilar es magnífica, le puse un par de ejemplos de videos con bailes raros y lo cogió enseguida.

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César Sabater y Sisi Berry durante el rodaje de “Mama”. | Foto: Nacho López Ortiz

-¿Cuál es el panorama del mundo del videoclip a día de hoy?

-Hay algo muy significativo sobre la importancia de los videoclips hoy en día. Los músicos de trap presumen de que ya no necesitan discográficas, porque su discográfica es Youtube.

-Pues si dicen que no necesitan discográfica, menos necesitarán un canal de televisión musical…¿Estás al tanto de su situación? ¿Cómo funcionan hoy en día?

-No han tenido más remedio que producir otros contenidos que no sean videoclips. Empezaron con la serie Los Osbourne y han acabado haciendo realities. El mercado del videoclip está tan abierto ya que se puede ver en cualquier sitio, con Youtube como plataforma reina. Incluso hay quien hace ahí sus playlists y no en Spotify.

-Un trabajo de factura totalmente profesional como el de Torino Black, sin olvidar tus trabajos anteriores, aunque pienso sobre todo en Así salga bien, de Coleccionistas -todo en él, canción y vídeo, tenía aroma de hit absoluto-, ¿no llegan a serlo, al menos en el viejo sentido del término, porque Youtube hace que esos contenidos se disgreguen? En resumen, ¿es amigo o enemigo?

-Es un arma de doble filo, como suele pasar en estos tiempos. Con la enorme cantidad de peces que hay en el océano, es muy difícil destacar en el mercado. Hay que ser muy, muy distinto, o tener un apoyo especial de alguien, o tener un background anterior de gran cantidad de seguidores, para que un videoclip, realmente, sea un exitazo. Estamos en un momento en que hay tal cantidad de producción que no se ve lo más pequeño.

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Torino Black. | Foto: Reverbnation

-En el fondo, estamos hablando del poder del cambio digital…

-Sí, totalmente. Tengo una colección de dvd’s con videoclips de directores que me gustan mucho, algunos de los cuales triunfaron después en el cine. Al ver las cajas de dvd’s en la estantería, me entra una pereza tremenda, porque todo ese material está en Youtube. Tengo la tele conectada con el móvil, aprieto un botón y, sin ni siquiera necesidad de cables, lo que quiera ya me sale por la tele. De hecho, consumo mucho vía Youtube. Es muy cómodo. Cualquier cosa que me apetezca ver, por rara que sea, la tengo.

-Si se piensa, es muy peculiar tu situación y la de muchos otros creadores. Lo que se gana como consumidor, se pierde como creador. Se tiene una gran ventaja para estar al tanto de las últimas tendencias, sin barreras económicas, pero esa ganancia se esfuma a la hora de que la propia obra tenga repercusión.

-Pues sí, ése es el Zeitgeist de esta época. Conozco gente que no difunde por Youtube, que lo considera basura por sus millones de vídeos de gatitos y tal, y acude a Vimeo, que se supone que es más prestigioso, porque cuenta con un staff que filtra los videos. Si tienes la suerte de que lo promocionen poniéndolo en la portada del día, pude ser que te salgan trabajos a partir de ahí, conozco un caso cercano. Es una manera de destacar, pero muy difícil también.

-Con esos trabajos, ¿te puedes ganar medianamente la vida?

-Si tuviera que ganarme la vida con los videoclips, tendría que hacer dos al mes, y eso es imposible. Los hago porque me gusta mucho, pero no gano dinero, salen a cuenta por paga. Para vivir de ellos tendría que presupuestarlos por el doble o el triple, y entonces no podría hacerlos. Estoy centrado en la televisión que es lo que da de comer.

Esta semana hemos conocido la muerte de Keith Flint, el cantante de los Prodigy, y la noticia trajo a la cabeza aquel mítico videoclip de Smack my bitch up, cuando se hicieron famosos, de principios de la década pasada. Es una una narración visual compleja y tremenda, una obra maestra….

-Fue un hitazo, lo que tenía de provocador, de punki, con ese final impactante en el que descubrías que el protagonista era una chica…Un giro final genial. Claro, a saber qué presupuesto tendría, de seis cifras seguro.

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| Foto: Nacho López Ortiz

-¿Ese tipo de piezas las damos por olvidadas?

-No creo, se siguen haciendo cosas muy chulas. Beyoncé tiene grandes vídeos, de mucho presupuesto, o Jay-Z, o raperos de EE.UU. que no conocemos, a lo mejor no pasan de veinte, pero con grandes presupuestos.

-Pero, en general, la factura es diferente. Beyoncé precisamente, tiene una voz de las que salen muy de vez en cuando, de hecho, ella misma produjo una peli en la que interpretaba a Etta James y cantaba sus canciones. Pienso en Shakira, y también en casos de hombres, Maluma, Maroon 5, y me da la impresión de que se estableció un modelo de vídeo comercial que, al final, va más a la carne. La música importa menos. Quizá ese formato rompió la tendencia narrativa que aportaban directores como Michel Gondry, o vídeos como los de los Beastie Boys…

-Hay que tener en cuenta de que cuando se hacían esos vídeos, también me acuerdo del de Jonathan Glazer para Radiohead, Karma Police, igualmente se hacía mucha basura.

-Eso ha pasado siempre, en cualquier ámbito…Pero la voluntad artística, ¿se ha perdido o sólo se hace por vocación, para cubrir los costes, como has dicho, y nada más?

-Hacerlo para cubrir costes da mucha libertad artística. Como normalmente los presupuestos siempre son bastante justos, hacerlos sin mucho compromiso económico permite afrontarlos con libertad. Por eso me molan. Se pueden hacer cosas que en una película subvencionada no se pueden hacer. Me sirven para experimentar. Y además, aunque ya no estemos en los tiempos de la MTV, los videoclips siguen estando de máxima actualidad. El grupo que no los haga, no existe, al menos si tiene la ambición de dedicarse a la música profesionalmente. Siempre ha habido músicos a los que no les gustaba hacerlos y los consideraban un mal menor, pienso en los Smiths, por ejemplo. Pero también hay gente a la que le encanta salir en sus videoclips, y a mí me sigue gustando mucho hacerlos.

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