Bodega La Viña – Venta del Puerto: La cooperativa de “mente abierta”

José Francisco Fita (izda.), presidente de la cooperativa y Sergio Belda, director comercial

José Francisco Fita (izda.), presidente de la cooperativa y Sergio Belda, director comercial

Desde el corazón de la prestigiosa comarca de Terres dels Alforins, Bodega la Viña lleva 70 años haciendo valer sus vinos tintos en los mercados internacionales, siendo un ejemplo de innovación y anticipación, que la han hecho acreedora de numerosos reconocimientos. Han sabido compaginar los vinos del terruño a base de Monastrell y Garnacha, con las clásicas de Tempranillo o las internacionales de Syrah, Cabernet o Merlot. Hoy venden alrededor de diez millones de botellas y solo el 20 % se queda en el mercado nacional.

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Bodega la Viña es una de las cooperativas más solventes y exitosas de nuestro país y un ejemplo de gestión e innovación, que hacen que puedan presumir de tener lista de espera para hacerse socio viticultor de la misma. Enclavada en La Font de la Figuera, en el corazón de la zona más prestigiosa de la DOP Valencia en lo que a tintos se refiere, nació en 1945 como otras cooperativas fruto del empuje y el sudor de los propios viticultores de la zona.

En los últimos años ha pasado de un volumen de negocio de 5 a 15 millones de euros, con la idea de seguir creciendo en vino embotellado y seguir aumentando el precio al que se paga la uva a los socios, aspecto este clave para la mejora continua de la calidad.

En la actualidad forma parte de Anecoop y exporta a cuarenta países, definiéndose, en palabras de Sergio Belda, su director comercial, como “empresa de mente abierta”, que parte de la tierra pero que también está atenta a los gustos cambiantes del consumidor, para ofrecerle el tipo de vino que le puede encajar, “a un precio muy competitivo” y que, al tiempo, “aporte la rentabilidad necesaria para potenciar la viticultura de la zona”.

La Viña ofrece productos un tanto clásicos, como la exitosa gama Venta del Puerto, como otros más arriesgados y modernos, que se embotellan bajo la marca Icono, o los muy cuidados Juan de Juanes, entre ellos un blanco Chardonnay de barrica.

Belda señala que sus vinos cubren mercados “que demandan variedades internacionales y mercados donde hay demanda de vinos que representen la zona de producción; o sea, el terroir, la variedad autóctona, desde el consumidor millennial al especialista que busca la expresión de la zona”.

La Viña tiene 2.400  hectáreas de viñedos en el entorno de La Font de la Figuera, Fontanars, Moixent y alrededores. Esta área tan amplia está formada por zonas con altitudes, microclimas y terrenos diferentes, lo que la bodega aprovecha para diferenciar sus vinos.

Como señala Belda, en el caso de Venta del Puerto, uno de sus vinos más populares, “estamos hablando de dos vinos (Nº 12 y Nº 18) que definimos como delicados, auténticos y honestos, con un perfil clásico, donde se combina perfectamente el balance de aromas aportado por las diferentes variedades, tanto autóctonas como foráneas, con el sabor a roble transferido por el tiempo de envejecimiento del vino en barricas”.

“Es un vino de público amplio, pensado para disfrutar de los momentos buenos que nos da la vida y no para complicarnos la vida a la hora de elegirlo”, dice Belda con humor. 

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Ejemplo cooperativista

José Francisco Fita es el presidente de la cooperativa y forma parte de la tercera generación de viticultores ligados a la sociedad. Son ya más de setenta años de historia de éxito; un éxito que se subraya con la existencia de lista de espera para entrar en la sociedad por la seriedad con que trabajan y los precios de la uva. El secreto, dice Fita, que es muy “sencillo”: ven en la cooperativa una empresa que les facilita todo el proceso de producción y les comercializa sus cosechas con unos resultados económicos buenos.

La cooperativa ofrece al socio trámite de pago único, reestructuración, cuaderno de campo, seguros para sus cosechas y vehículos, adquisición de herramientas, combustibles, fertilizantes, fitosanitarios, etc. “Si a todo esto se le suma la satisfacción de ver nuestros vinos con unas presentaciones reconocidas en los mercados nacionales e internacionales, hace que el socio esté muy orgulloso de la cooperativa y sea fiel a ella”, señala el presidente.

Asegura, además, que les gustaría sumar a sus 400 viticultores más productores de la zona, pero es de momento imposible sin romper los “equilibrios necesarios de capacidad y comerciales”.

La cooperativa lleva años manteniendo una doble apuesta por las variedades internacionales que se han aclimatado mejor a la zona de les Terres dels Alforins y por las autóctonas que dieron fama a la comarca, la Monastrell y Garnacha Tintorera. Casi cuatro millones de kilos se recolectan cada año de esas dos tintas, haciendo que la primera referencia comercializada por la bodega, que supera los dos millones de botellas anuales, sea Torre Tallada, un coupage de éxito con un 70 % de Monastrell.

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Lo autóctono y lo internacional

La bodega paga especialmente bien la uva de los viñedos viejos de Monastrell y Garnacha, variedades con las que Jorge Caus, director técnico, señala que llevan trabajando desde hace años, con cepas de más de 40 años, para elaborar productos muy cuidados que son la “principal expresión de nuestro territorio. Se ha desarrollado un plan especial de valoración de estos viñedos, de manera que podemos garantizar que los precios percibidos por los viticultores permitirán que estos se mantengan”, sostiene.

Además, para el canal Horeca hicieron desde hace cinco años una apuesta firme por la presencia mayoritaria tanto de la variedad Monastrell, como la Garnacha Tintorera, en Icono Selección tinto. Y para el mercado internacional también comercializan vinos con Garnacha, como el 3 in One, vino para cuya elaboración han contado con la colaboración de Norrel Robertson MW y que está teniendo gran aceptación en países como Alemania y China.

En cuanto a las variedades foráneas, todo fue fruto de un estudio pormenorizado y solo cuando estuvieron seguros de que aportaría valor añadido se decidieron a incorporar Syrah, Cabernet, Merlot u otras más exóticas, como Viogner y Gewurztraminer. Con esta última hasta hacen un coupage de rosado, un vino sin complejos.

Según explica Sergio Belda, después de más de 15 años se puede decir que “la respuesta por parte de los socios ha favorecido notablemente el desarrollo de este nuevo modelo de negocio, donde hemos logrado una diversidad varietal capaz de cubrir cualquier tipo de demanda en el ámbito mundial”.

80 % rumbo a la exportación

La bodega mueve cada año unos diez millones de botellas, de los que ocho millones salen de nuestras fronteras, quedando apenas dos millones en el mercado nacional, principalmente en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Andalucía y Canarias. En el mercado internacional, los principales destinos son Rusia, China, Suecia y Alemania, siendo el mercado británico el quinto en ventas, con presencia significativa también en Estados Unidos y Canadá.    

 

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