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M. Illueca: “El IVF debe salir del perímetro SEC de la Generalitat, para desarrollarse como operador financiero”

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Manuel Illueca (Imágenes: Vicente A. Jiménez)

Con una economía claramente expansiva como es ya la actual, una de las prioridades del Ejecutivo autonómico es no frenar la tendencia y, para ello, uno de los elementos fundamentales es la disponibilidad de financiación. Ahí es donde entramos en el terreno de juego del, la principal herramienta de política financiera que tiene el Consell de la Generalitat. Al frente del IVF puso en julio de 2015 a Manuel Illueca quien, tras dedicarse durante año y medio a poner orden interno y a atender algunos fuegos inicialmente no previstos (al menos con la magnitud que han tenido), tiene ultimada su hoja de ruta hasta el final de la legislatura, momento en el que el IVF tiene que estar volando fuera del perímetro de control de la Generalitat Valenciana, como operador con entidad propia en el mercado del crédito a empresas.

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Manuel Illueca, director general  del IVF

¿Qué IVF se encontró cuando en 2015 fue nombrado director general del Instituto?

Manuel Illueca. A la vista de sus actuaciones, al menos en tanto que entidad prestamista, podemos considerarla prácticamente muerta a partir de 2009; dejó de prestar financiación y/o avales. En cuanto a endeudamiento, tampoco por ahí había mucho que hacer, porque empezó a canalizarse exclusivamente por el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). El Instituto pasó a encargarse de la gestión administrativa del FLA. Y por último, la supervisión de las entidades financieras locales, también sufre una reducción drástica, pues desaparecen las cajas de ahorro y buena parte de las cajas rurales se integran en el proyecto Cajamar.

 

Tan solo quedan bajo nuestra supervisión aquellas cooperativas de crédito no integradas en el proyecto Cajamar, las cooperativas agrarias con sección de crédito, Caixa Popular y Caixa Ontinyent.

Para acabar de dejar desmontado y sin sentido al Instituto Valenciano de Finanzas, el anterior Consell sacó las competencias de financiación al sector privado del IVF, para situarlas en el Instituto Valenciano de la Competitividad Empresarial (Ivace), convirtiéndolas en una línea presupuestaria. El Ivace se convierte así en una suerte de Enisa valenciano; un organismo especializado en facilitar préstamos participativos para el emprendimiento innovador, pero sin haber tenido que tomar prestado del mercado y, por tanto, sin la presión que supone tener que devolver lo captado del mercado.

– ¿Qué se decía en el Pacto del Botánico con relación al IVF?

M.I. Queda meridianamente claro que hay que refundar el Instituto Valenciano de Finanzas; así se pactó entre las fuerzas políticas.

– Una refundación para hacer qué IVF.

M.I. Entiendo que Podemos y Compromís estaban por la labor de crear un banco público valenciano, y el IVF aparecía como el genuino banco público de la Generalitat. Por su parte, el PSOE siempre ha apostado por la idea de enfocar esta institución como un apoyo a las empresas valencianas que promuevan un cambio en el modelo productivo, en línea los objetivos del Consell. De hecho, en el Pacto del Botánico aparece claramente que el IVF tiene que ser un agente de desarrollo y en eso es en lo que estamos.

– Hablemos del IVF hoy. ¿Cuál es la foto del Instituto actualmente, ¿es una entidad saneada?

M.I. Es una entidad que en estos momentos tiene 60 millones de euros de capital, pero estamos planteando un acuerdo de recapitalización, que va a elevarlo a 200 millones de euros en los próximos meses, transformando deuda que tiene el Instituto con la Generalitat en capital social. Tendremos una entidad con sus 900 millones de euros en Activo y con un Pasivo en el que habremos reducido el endeudamiento y aumentado el capital. Con estas magnitudes, la solvencia de la entidad está más que garantizada.

Por otra parte, en cuanto a Tesorería, el IVF tiene capacidad de pedir prestado hasta 120 millones de euros y con el dinero que tenemos invertido y nuestra capacidad de recuperación, podemos llegar a los 160 millones de euros.

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– ¿Y la calidad del riesgo?

M.I. Es cierto que la cartera privada tiene un 70 % de morosidad, pero se ha hecho un gran esfuerzo por provisionarla, por lo que tenemos un colchón de cobertura importante. De hecho, la actividad de recuperación está generando beneficios, porque vamos eliminando las provisiones. Las necesidades del Instituto no son de carácter patrimonial ni de viabilidad, sino de redefinir el modelo de negocio.

Redefinir el modelo

– ¿En qué sentido debe redefinir su modelo de negocio?

M.I. El IVF debe salir de la órbita o tutela de la Generalitat y convertirse en un operador del mercado financiero. En este sentido, sus ingresos descansarán en su actividad como prestamista, tanto al sector público como al sector privado; y los fondos con los que opere tendrá que captarlos del mercado. El Instituto tendrá que vivir con sus propios medios y con la capacidad que tenga de captar ingresos por la vía de préstamos rentables.

– ¿En qué condiciones se encuentra el IVF para hacer esa mutación?

M.I. El Instituto tiene una cartera de préstamos al sector privado que está generando sus ingresos, a la que hay que sumar los que provienen de las nuevas líneas de crédito que el Instituto ha abierto. Y, en tercer lugar, tenemos la cartera histórica de préstamos al sector público, con un préstamo de 130 millones a la Entidad de Saneamiento que está pagándose sin ningún problema y luego muchas concesiones que se financian aquí también y que están generando ingresos.

Al final, estamos hablando de una entidad que se mueve en torno a los 900 millones de euros.

– En materia de líneas específicas de financiación al mercado, ¿de cuántas y cuáles estamos hablando?

M.I. La básica es una de financiación de la inversión y anticipo de subvenciones de la Generalitat con condiciones bastante ventajosas. También disponemos de una línea de financiación de circulante a entidades sin ánimo de lucro, cuya garantía son las subvenciones futuras que la Generalitat puede conceder. Entendemos que la actividad que estas asociaciones y empresas tienen con la Generalitat es una fuente de información para el Instituto, que es muy útil para hacer banca y que, o la utiliza el IVF o no la emplea nadie.

Estamos hablando de entidades o empresas del sector asistencial, que no reciben la financiación que necesitan de la banca precisamente porque son entidades sin ánimo de lucro. Pero el IVF, en tanto que entidad de titularidad pública propiedad 100 % de la Generalitat, sí puede y debe convertirse en agente financiador porque conoce el sector asistencial, sabe de dónde vienen los ingresos, conoce cómo se están prestando los servicios y si existen incidencias. Por tanto, puede ir donde los otros no llegan y no vamos a perder dinero.

También vamos a apoyar con financiación para el circulante a empresas formadoras que operan con el Servef, que les paga tarde y tienen que anticipar el dinero para hacer cursos para la empleabilidad de muchos valencianos. Conocemos ese sector y sabemos quién es quién, a quién puede prestar y a quién no.

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– ¿Hay financiación también de carácter sectorial?

M.I. Sí, efectivamente. Tenemos nuestra línea para el sector agroalimentario, de hasta diez millones de euros; una para el sector turístico, y otra de crecimiento e internacionalización. Se trata de líneas generalistas, con criterios de análisis de riesgo parecidos a los del resto del sector. Y además de todo lo anterior, debemos tener cierta presencia en actividades que nos permitan cubrir lo que podemos catalogar como “fallos de mercado”.

Por ejemplo, prestamos apoyo al sector del emprendimiento. En concreto, tenemos dos líneas abiertas al respecto: una para empresas innovadoras mínimamente consolidadas y otra para proyectos que han tenido una puntuación alta en la segunda fase del H2020, convocatorias muy competitivas que únicamente ideas muy sólidas pueden superar. Ya hemos prestado a empresas valencianas en esta situación.

Y también tenemos herramientas de capital riesgo. De hecho, tenemos cuatro fondos de inversión funcionando, uno de ellos con la Universitat Politècnica de València (UPV), que queremos ampliar ahora al resto de universidades. Vamos a tener más capital riesgo financiado por fondos Feder y pronto tendremos las convocatorias en marcha, hasta un total de 30 millones de euros en total para el capital riesgo, más siete millones de euros del Fondo Social Europeo (FSE) para préstamos participativos para desempleados con el Servef.

Sabemos que con capital riesgo al principio vamos a perder, porque esta se una actividad en la que se gana con una empresa, pero se pierde con muchas, pero entendemos que la industria valenciana de capital riesgo debe ser apoyada también desde la Administración, siempre velando que este patrimonio que se me ha confiado no se pierda. ¿Cómo lo vamos a hacer? Mediante subvenciones de la Unión Europea que transformaremos en instrumentos de capital riesgo.

– ¿Cuáles son las principales cifras del IVF en 2016?

M.I. Por una parte, el Instituto gestiona una cartera de créditos por importe total estimado en unos 700 millones de euros de financiación al sector público, que están dando rendimiento, y luego tenemos nuestra cartera de 300 millones al sector privado, que arrastra su morosidad, pero donde también hay buenas empresas a las que hemos prestado dinero. Y, además, ahora estamos nuevamente aumentando nuestra cartera al sector privado. Las cuentas de 2016 las cerraremos con un beneficio significativo, porque, además, la actividad de recuperaciones de clientes fallidos y en mora nos está dando resultados, y esos riesgos están bien dotados; tenemos provisionado un 70 % de la morosidad aflorada. 

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