Economía colaborativa en la empresa

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Sergio Gordillo (Improven). Las empresas industriales como las vuestras, con tradición, estructura consolidada, activos que ha habido que pagar y que tienen su propio calendario de amortización, ¿cómo se enfrentan a la aparición de tecnologías disruptivas en el mercado? ¿En qué medida las inversiones industriales realizadas en el pasado pueden dificultar la adaptación en el modelo de negocio, ante los cambios que van produciéndose en el mercado?

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Eduardo Sánchez (Vidrepur). Nosotros aplicamos la política del coste incurrido. Puedes instalar una máquina que sea fantástica cuando la pones en marcha, y al año o a los cuatro años haber quedado obsoleta en relación a lo que hay en el mercado. Si quieres competir, tienes que renovar el equipo. Y el problema no es contable, sino de tener o no el riñón financiero necesario para hacerlo. Por eso, para nosotros, la robustez financiera es uno de los pilares competitivos. Cuando llegó 2007, en Vidrepur teníamos dos fábricas en funcionamiento; cerramos una y nos concentramos en la otra. Eliminamos toda la deuda y dimos el giro estratégico ya comentado. Pienso que aferrarse a una maquinaria o sistema productivo porque es el que tienes instalado, no es sostenible.

Sergio Gordillo (Improven). Pero el problema no es solo de equipamiento industrial. Si fabricas con un equipamiento concreto, el conocimiento del equipo humano y sus capacidades van asociadas a la tecnología que conocen y usan. Conforme los procesos productivos van incorporando más electrónica, más conocimiento, el reto está en transformar al equipo humano; reconvertir el conocimiento interno de la organización.

Eduardo Sánchez (Vidrepur). Esto que planteas está relacionado con aspectos tales como la formación, la capacitación y la tolerancia al error. Y, en efecto, cuando se integran sistemas nuevos, a los empleados les va a costar bastante al principio, porque siempre existe resistencia al cambio. Pero además de las acciones formativas que necesariamente deben implementarse, hay que tener claro que no es necesario hacerlo todo en casa. Siempre cabe la posibilidad de externalizar funciones y procesos, porque es posible que la empresa no tenga el conocimiento ni las personas más adecuadas.

Sergio Gordillo (Improven). Esto que apuntas enlaza con el concepto de economía colaborativa, porque los proveedores se convierten en mis colaboradores; incluso, en mis socios, porque si el tema que está llevando es fundamental en mi modelo de negocio aunque no forme parte del core, ya no estamos hablando de externalizar una parte del proceso, sino de integrarlo plenamente con mi cadena de valor. Esto conlleva una forma distinta de gestionar la compañía. 

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