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Vicent Soler: “Los principales cambios están en los Gastos, para poder atender prioridades sociales críticas”

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Vicent Soler, conseller de Hacienda y Modelo Económico del Consell que preside Ximo Puig, presentó en Les Corts el pasado octubre el primer proyecto de Presupuestos de la Generalitat elaborado por el Consell salido de las urnas del pasado mes de mayo. El proyecto rompe la disciplina presupuestaria impuesta desde el Ministerio de Hacienda por Cristóbal Montoro. En el tira y afloja que mantienen la Generalitat y el Ministerio, hace unas semanas el Consell presentaba un recurso de inconstitucionalidad contra el Proyecto de Presupuestos del Estado. Más allá del recorrido jurídico de la iniciativa, la clave está en el debate político. Estas son las claves de las cuentas autonómicas para 2016. 

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– Analicemos las grandes cifras del Presupuesto consolidado de la Generalitat.

Son cifras interesantes –18.370 millones de euros de presupuesto autonómico consolidado–, porque aportan pedagogía sobre lo que vamos a hacer, a partir de la situación recibida.

El análisis del Presupuesto, como cualquier reflexión que se haga sobre las cuentas de la Generalitat, ha de partir siempre de lo mismo: tenemos una situación de financiación insoportable, pues a pesar de ser, junto con Baleares, la autonomía que menos recursos públicos gasta per cápita, generamos déficit. ¿Cómo es posible que teniendo un gasto público per cápita tan bajo, se genere déficit? Porque sufrimos un gravísimo problema de infrafinanciación.

Y este problema de infrafinanciación se produce, además, estando vigente la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que se aprobó para que el conjunto de administraciones públicas españolas desarrollasen políticas activas de contención del déficit.

La Ley de Estabilidad Presupuestaria fija tres criterios que limitan el gasto:

> El propio techo de gasto fijado por el Consejo de Ministros; el 1,8 % de crecimiento del gasto público total para 2016.

> La reducción de la deuda, que en nuestro caso es un sinsentido, porque no se puede pedir: reduzcamos de 40.000 a 33.000 millones el endeudamiento, cuando estamos generando déficit justamente por la infrafinanciación que soportamos.

> No pasar del techo de déficit del 0,3 %. Esto es en sí mismo una contradicción, pues si permiten ir al 0,3 % de déficit, admiten que crecerá la deuda. Justo lo contrario de lo que se dice en el criterio segundo. Además de que carece de toda lógica presupuestaria fijar el mismo techo de déficit para todas las comunidades, pues nos encontramos en situaciones económico-financieras claramente diferentes.

Pero bien, hacemos los cálculos correspondientes según las cifras del Gobierno y llegamos a la conclusión de que el Presupuesto consolidado de la Generalitat tan solo debería crecer el 0,9 % respecto a los datos 2015. Ese crecimiento es muy poco para atender las necesidades y, desde luego, no solventa ni de lejos los diferenciales de gasto per cápita con la media de comunidades autónomas.

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– Entonces, ¿qué han hecho?

Dado que, como Consell aspiramos a que los valencianos disfruten de un gasto público, como mínimo, como la media de los españoles –sobre todo después de años y años de gastos per cápita muy por debajo de la media–, la solución adoptada ha sido irnos por encima de los límites establecidos por el Gobierno.

En el presupuesto de Ingresos hay tres grandes grupos. El primero tiene que ver con el propio sistema de financiación autonómica y, a su vez, tiene dos partidas diferentes: 1ª. Los anticipos a cuenta de lo que el Ministerio de Hacienda prevé que le corresponderá a cada autonomía en función de sus previsiones de recaudación de los grandes tributos estatales; 2ª. La liquidación, con dos años de desfase, de la diferencia entre lo que adelantó y lo que realmente corresponde liquidar según la recaudación efectivamente realizada.

Estas dos partidas son el grueso de los Ingresos y ambas parten de un modelo perverso, porque las previsiones de recaudación se fijan de forma unilateral, sin consultar. Exactamente igual que las previsiones de techo de gasto.

La Administración central del Estado tiene la posibilidad de incrementar sus gastos en 2016 el 2,2 % y las comunidades autónomas solo el 0,3 %, pero resulta que el gasto en Sanidad, Educación y Asistencia y Bienestar Social está transferido a las comunidades autónomas.

¿Cómo es posible que el ministro Montoro, insensible a las necesidades de los españoles, apenas permita crecimiento en los gastos de contenido social y se permita siete veces mayor crecimiento para gastos que no tienen esta sensibilidad social? Esto ya no es neocentralismo casposo, es insensibilidad respecto a los problemas de la gente.

Pero si malo es que las previsiones de recaudación se realicen sin consultar, peor es que, mira tú por dónde, en el caso de la Comunidad Valenciana siempre se equivoca en esos anticipos, y hasta dos años más tarde, que es cuando se liquidan las diferencias, no se produce el ajuste. Durante esos dos años, el dinero de los contribuyentes valencianos lo tiene el Ministerio, y la Generalitat tiene que vivir del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA).

Y no estamos hablando de unos pocos euros: en 2014, la desviación entre lo que se adelantó y lo que ha resultado finalmente ha sido de 1.200 millones de euros. No me creo que una desviación de 1.200 millones sea accidental; alguien en Madrid o en Valencia hizo muy mal las cuentas.

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– Además de los vinculados al sistema de financiación autonómico, ¿qué otras partidas forman el bloque de los Ingresos en el Presupuesto?

Tenemos recaudación a través de los impuestos cedidos y la parte del déficit, para lo que hay autorizado un 0,3 %, pero que nosotros vamos a llevar hasta el 1,6 %.

Incumplir el objetivo de déficit

– De nuevo la Comunidad Valenciana será de las que incumplirán el déficit.

Incluso con un déficit del 1,6 % estaríamos cumpliendo la doctrina de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, la AIRF, que dice que las situaciones de origen en las autonomías son diferentes y lo que hay que hacer son planes plurianuales de convergencia respecto del objetivo de déficit.

Lo que exige la AIRF es que el déficit de cada ejercicio sea menor que el del año anterior, y eso se cumple con nuestras cifras: la diferencia entre el 0,3 % de déficit establecido unilateralmente por el Gobierno y el 1,6 % que hemos presupuestado nosotros son 1,3 puntos. Pues bien, esa cifra es menor que la diferencia que realmente va a producirse este año, cuando estaba previsto un déficit del 0,7 % que en realidad va a ser del 2,2 %; un diferencia de 1,5 puntos. Y digo que el déficit real este año 2015 va a irse al 2,2 %, porque cuando llegamos en junio el déficit ya estaba en el 1,2 %, cuando la previsión para todo el año era el 0,7 %. Por lo tanto, calcular para la segunda mitad del año un punto más déficit es, si acaso, pecar de optimista.

– ¿Cuál es la previsión para los impuestos y tasas que gestiona la Generalitat?

Contemplamos un crecimiento modesto, vinculado al Impuesto sobre el Patrimonio, que servirá para financiar la mitad del gasto y que supondrá eliminar el copago de residencias y dependencia.

– En materia normativa, ¿se toca alguna figura tributaria?

Solamente el Impuesto sobre el Patrimonio. Ya dije en sede parlamentaria que no hemos tenido tiempo para hacer una revisión a fondo, rigurosa y con el asesoramiento técnico adecuado, para repensar nuestro sistema de ingresos propio. Lo haremos a lo largo de 2016. Pero sí entendemos que teníamos que actuar sobre un impuesto como es el de patrimonio.

– ¿Qué han hecho?

Hemos bajado el mínimo exento de 700.000 a 600.000 euros, excluyendo la vivienda habitual, con lo que liquidan impuesto 1.500 personas más. Y con los tipos impositivos lo que hemos hecho ha sido acercarnos a los de Murcia, por eso es gracioso que desde el Partido Popular nos digan que ya hemos subido los impuestos propios, cuando lo único que hemos hecho ha sido acercar el tipo impositivo en Patrimonio al que está vigente en Murcia, donde gobiernan ellos.

– ¿Se mantienen las exenciones y bonificaciones fiscales vigentes?

En 2016 todo eso sigue en pie. Ese es el trabajo que tenemos pendiente de hacer durante los próximos meses para el Presupuesto de 2017, porque este año hemos trabajado contrarreloj para poder presentar a tiempo el Presupuesto de 2016. Estoy muy agradecido a los funcionarios, porque hemos empleado muchos fines de semana y muchas horas fuera de la jornada para llegar a esto.

– Si en materia de Ingresos no hay grandes cambios, ¿qué se ha hecho en materia de Gastos?

Los principales cambios se localizan en los Gastos, para conseguir que, con el Presupuesto disponible, atender prioridades sociales críticas.

Por ejemplo, cuando llegamos al Consell vimos que había 60.000 familias con un dependiente a su cargo; 60.000 problemones no atendidos por el sistema. Ya en julio hicimos algunas operaciones de choque, replanteando asignaciones presupuestarias para proveer con 15 millones de euros pagos de dependencia que no se habían hecho –retrasados tres y cuatro meses–, algo que para una familia de estas es crítico.

Un segundo tema es el de los desahucios. La Generalitat tiene un importante parque de viviendas públicas, dejadas de la mano de Dios; inhabitables. Por eso hemos incrementado un 110 % la partida presupuestaria de vivienda social; es el crecimiento más espectacular. Con esas viviendas públicas que rehabilitemos, actuaremos sobre el problema de desahucios.

También hemos detectado que había más de 900 millones de euros de gastos en Sanidad no presupuestados, por lo que tenemos que hacer decretos leyes de reconocimiento de deuda para poder pagar; sin ese reconocimiento de deuda no puedes pagar ni con el FLA. Es decir, en el Presupuesto actual no solo hay ficciones en los Ingresos; también las hay en los Gastos.

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La losa del endeudamiento

– ¿Qué puede decir en materia de endeudamiento?

En un Presupuesto consolidado de 18.000 millones, 4.000 millones son para atender el pago de la deuda y los intereses; el 22 %-23 %. Cualquier persona con un mínimo de sentido común sabe que, tener que dedicar casi uno de cada cuatro euros que ingresa a pagar deudas, es algo que no tiene sentido. Esta es la mochila que cargamos. El pago de deudas e intereses es la segunda o tercera partida de gasto, al nivel de lo que gastamos en Sanidad o Educación.

– ¿Queda margen en el Presupuesto para acciones de apoyo a las empresas?

En política industrial estamos impulsando dos innovaciones. La primera es darnos cuenta de que estamos en Europa. En Ejecutivos anteriores, no solo no requerían a Bruselas casi nada, sino que, lo poco que conseguían, había que devolverlo de lo mal que se gestionaba.

Bruselas es una magnífica fuente de financiación y con Junker mucho más. Sorprendentemente, no se ha trabajado en serio el tema de Bruselas. Pero es que la cofinanciación tampoco se ha trabajado con el Gobierno de España. Es un tema de inacción. Queremos multiplicar los 18.000 millones que tenemos disponibles en 2016 para su asignación, haciendo trabajar a tope todos los mecanismos de cofinanciación, tanto con Europa como con España.

La segunda cuestión es que queremos pasar del concepto de subvención al de crédito, porque eso multiplica los recursos. Si tenemos colaterales presupuestarios que nos permitan disponer de más riesgo, trabajando con los intermediarios privados de financiación podríamos multiplicar hasta por diez los recursos disponibles y hacer una política empresarial mucho más ambiciosa de lo que marcan los propios presupuestos, gracias a la acción del IVF.

– ¿A qué se refiere cuando habla de “colaterales presupuestarios”?

El IVF es el gran intermediario financiero de la Generalitat, y de acuerdo con las diferentes consellerias, el IVF puede incentivar cualquier proyecto de inversión empresarial. ¿Cómo? Poniendo los recursos disponibles del sector público para un programa concreto, como garantía o soporte colateral. El IVF negocia con las entidades financieras privadas y ponemos en marcha una línea de crédito en condiciones especiales para las empresas cuya inversión entre en el programa aprobado, sabiendo las partes que no se puede ir más allá de lo establecido en el programa. El colateral actúa como garantía para la entidad financiera. El modelo lo hemos sondeado en el mercado financiero y las entidades están por la faena.

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