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Problemas de las empresas para acceder a la I+D+i

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Durante la mesa de debate, otra de las cuestiones que preocupaba a las empresas participantes fue la falta de financiación. A este respecto, Doñate explicó que en las convocatorias europeas “es más sencillo presentar la documentación. No ocurre lo mismo en el ámbito nacional y en el autonómico donde se exige una mayor cantidad de papeleo”.

Por su parte, Enrique Montiel hizo hincapié en que “cuando los fondos provienen del ámbito nacional, las empresas reciben un anticipo económico y lo mismo ocurre en Europa. Sin embargo, en la Comunidad Valenciana no pasa lo mismo, una cuestión que genera desazón entre las empresas usuarias”.

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En cuanto a la necesidad de contar con otras vías para la financiación de proyectos, Montiel señaló que “tratamos de buscar todo lo que hay al alcance de los institutos y de las empresas”. De hecho, en una de las jornadas que se organizó desde Platecma, puntualizó Montiel, “incorporamos al Banco Santander porque disponen de líneas para financiar proyectos de innovación”. Una de ellas está promovida por el Banco Europeo de Inversiones y se trata del programa Cosme que pretende mejorar el acceso de las pymes a la financiación en forma de capital y de deuda a través de intermediarios financieros. “Queremos incorporar a la banca para que haga negocio con nosotros, –recalcó Montiel–, ya que creemos que la innovación es negocio”.

En opinión de Ricardo Moltó, en la Comunidad Valenciana innova quien quiere ya que “tenemos todas las herramientas para hacerlo, lo que no podemos es hacerlo solos. Por una parte, necesitas contar con un instituto tecnológico que lleve a cabo el trabajo de investigación y en cuanto al apartado documental para conseguir la subvención, existen empresas que prestan este servicio”.

Para Moltó, los empresarios deberían preguntarse a la hora de innovar “si nos va bien con el producto que tenemos o queremos mejorar. Si la respuesta es sí, tenemos las herramientas para poderlo hacer”.

Moltó también puso sobre la mesa que, a pesar de que algunos organismos –nacionales y europeos– una vez aprobado el proyecto adelantan parte de la subvención “la empresa debe tener un riñón financiero para poder innovar, un proceso que no debe llevarse a cabo cuando la empresa está en crisis porque la puede hundir. Es necesario trabajar bajo unos márgenes de rentabilidad para aplicarla a la innovación”, esgrimió.

En esta misma línea, Montiel agregó que “las empresas que sobreviven y tienen éxito en el mercado es porque son innovadoras y más en estos sectores que están orientados a bienes de consumo donde la innovación está presente en el día a día. Con lo cual, los sectores manufactureros tienen éxito, largo recorrido y pueden mejorar incorporando más conocimiento o procesos más modernos, etc.”.

A juicio de Doñate, “sectores como el juguete o el calzado tienen un índice de facturación en el ámbito nacional equiparable a otros como la automoción o la aeronáutica. Pero, a pesar de que la innovación a nivel de producto es muy importante son sectores que han incorporado muy poca robótica y solamente en procesos donde la variabilidad del producto es muy baja”.

Sin embargo, Doñate también reconoció que para que la automatización de procesos sea una realidad “es necesario adaptar la tecnología para ofrecer un producto que dé una solución a un precio razonable”.

Para Ricardo Moltó, en cambio, “uno de los problemas de las empresas del Vinalopó es su pequeño tamaño, una cuestión que puede ser tanto una ventaja como un inconveniente. Las ventajas radicarían en que pueden llevar a cabo pequeñas tiradas de producción y en que se adaptan a los cambios del entorno rápidamente. En cambio, el mayor inconveniente reside en que muchas de ellas no apuestan por la I+D porque están inmersas en el día a día”.

Al hilo de lo anterior, Enrique Montiel apostilló que las empresas de esta zona no pueden innovar porque están volcadas en tres cuestiones: diseño, producción y venta. De ahí el nacimiento de Inescop hace 43 años para apoyarlas en los procesos de innovación. “Somos su laboratorio y su departamento de desarrollo. Es decir, su éxito es el nuestro. Tratamos de suplir sus carencias y ejercemos de correa de transmisión no solo de conocimientos sino también de innovaciones en producto o procesos”.

Joaquín Vilaplana coincidió con Enrique Montiel en que los sectores manufactureros tienen patrones muy similares y debido a su pequeño tamaño no tienen capacidad para hacerlo todo solos. “Pero esta situación ha evolucionado y más en el juguete. De hecho, ha provocado que muchas empresas del sector se apoyen en un parque de proveedores o de auxiliares especialistas en determinados procesos lo que ha generado un tejido industrial muy interesante, ya que aquella empresa que ha realizado con éxito determinado proceso o producto le ha reportado capacidad de movimiento y ha podido llegar a otros sectores de mayor demanda y de tracción sobre ellos”.

En cuanto a la internacionalización, Vilaplana incidió en que estas empresas  “han sido pioneras a la hora de irse a fabricar a otros países y también a la hora de volver. Poco a poco van entrando en mercados que requieren que el producto se fabrique otra vez en España, lo cual es importante pero hay que apoyarlas desde los centros tecnológicos, deben contar con innovación, automatización, etc.,  para poder diferenciarse”.

José Doñate introdujo otra línea de debate como es el impacto que tiene sobre el empleo la incorporación de la automatización en la industria. En su opinión, esta “sustituirá los puestos de trabajo que aportan poco valor añadido al producto final, pero la supervisión humana seguirá siendo imprescindible y provocará un incremento del nivel de conocimiento dentro de las fábricas”.

Antonio Miralles coincidió con Doñate en la cuestión anterior y agregó que “mientras que en el norte de Europa los empleados ven como una oportunidad de mejorar su trabajo la incorporación de nuevas tecnologías, en España muchos ven amenazado su empleo”.

En cambio, Ricardo Moltó se decantó por la falta de titulados en Formación Profesional entre los mandos intermedios “debido a que están acostumbrados a trabajar de una forma concreta durante muchos años”.

Al final, –insistió Enrique Montiel–, de lo que hay que hablar es de evolución de los sistemas de fabricación hacia otros más eficientes, no de mantener los empleos tal y como se desarrollaban hace 50 años. La automatización y la innovación eliminan puestos netos, pero el inmovilismo es la muerte de la empresa”.

A todo lo dicho anteriormente, Joaquín Vilaplana recalcó la importancia de que “las empresas sean ágiles para solucionar en un plazo corto de tiempo una demanda de un cliente”.

Objetivos futuros de Platecma

Entre los objetivos de Platecma definidos por los representantes de los institutos se encuentran: consolidar estrategias de carácter multisectorial, incorporar a la banca comercial para ver qué tienen que decir sobre innovación ya que conocen a las empresas y su idiosincrasia; y generar un entorno de colaboración más importante.

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