Inflación subyacente

Inflación subyacente: ¿Qué es y en qué se diferencia a la general?

La inflación es uno de los problemas más grandes que está enfrentando el mundo en la actualidad. Y la inflación subyacente es el indicador que permite identificar con mayor precisión la variabilidad de precios en un corto tiempo. Por lo tanto, se utiliza cuando el alza en los valores es muy alta, pudiendo duplicarse en menos de 30 días. De esta manera, los economistas lo emplean en momentos de gran incertidumbre, como los que viven algunos países en estos momentos.

¿Qué es la inflación subyacente? 

La inflación subyacente es un indicador que le permite a los bancos centrales estudiar el comportamiento de los precios a corto plazo. A partir de aquí, los profesionales de la economía pueden tomar decisiones mucho más precisas en pro de controlar este problema. Esta medida se caracteriza por no tomar en cuenta los alimentos sin fabricar ni los productos energéticos, ya que estos fluctúan según factores internacionales. Por ende, al haber conflictos bélicos, los precios de los alimentos y energía suben inmediatamente.

La inflación subyacente se usa para medir la escalada de precios tanto a corto como a mediano plazo debido a que los factores transitorios son eliminados. Por otro lado, este tipo de inflación permite medir los resultados de la política monetaria en un país, ya que se excluyen los elementos internacionales. Así es como este subconjunto incluye los bienes y servicios que presentan menor volatilidad con el transcurrir del tiempo. En consecuencia, prescinde de servicios administrados, agropecuarios y concertados, presentando menos altibajos en su tasa mensual.

¿Qué tipos de inflación hay?

Además de la inflación subyacente, existen otros tipos que también deben estudiarse. La primera de ellas es la inflación por costo, que es básicamente cuando suben los precios de los productos y servicios. Generalmente, esto ocurre cuando se elevan los valores de las materias primas, generando un efecto dominó en la economía. Además, está la inflación por consumo, que es cuando se incrementa la demanda de ciertos productos, colapsando la capacidad de producirlos. Esto se rige fundamentalmente por las leyes de oferta y demanda.

También está la inflación por expectativas salariales, que es cuando los trabajadores demandan mejoras salariales para enfrentar la situación. Al ocurrir en masa provoca que los empresarios aumenten los precios de sus productos para solventar esta escalada. Por último, tenemos la hiperinflación que se ve cuando los precios aumentan en más de un 50% mensual, siendo uno de los mayores problemas de un país. En otras palabras, suele ocurrir por fallas en las políticas monetarias y al imprimir masivamente dinero inorgánico.

¿Cómo se obtiene la inflación subyacente?

No es muy difícil obtener la tasa de inflación subyacente. Para ello lo general es excluir el precio de los alimentos no elaborados y de la energía, porque influyen directamente en la escalada de precios. A su vez, se excluyen los servicios públicos y que en su mayoría son administrados por el Estado. En España se utiliza el modelo IPSEBENE, lo que permite eliminar aquellos rubros que son susceptibles de las condiciones del mercado. Así se logra tener un informe mucho más detallado.

Con este modelo se analiza detalladamente el núcleo de precios de los productos y se hace una predicción de la inflación. Lo que a su vez posibilita determinar si las medidas gubernamentales están surtiendo o no el efecto que se espera. La inflación subyacente puede medirse varias veces al año, lo que permite controlar los factores que influyen en la escalada de precios. Además, el IPSEBENE tiene la ventaja que es fácil de comprender de cara al público y es 100% transparente para todos.

¿Qué diferencia hay entre la inflación subyacente y la general?

La inflación subyacente es una variante de la general y se diferencian en pequeños aspectos. Mientras que la general, mide el alza de los precios de los bienes y servicios en un periodo determinado, la subyacente hace lo mismo, pero tomando en cuenta menos elementos. Por ende, podemos ver tasas de inflación muy superiores al subyacente, ya que esta última no toma en cuenta rubros que dependen de la economía internacional. Para medir ambos indicadores se utiliza el índice de precios al consumidor (IPC), algo indispensable para los profesionales del área.

Con el IPC se puede apreciar la evolución de los precios que se consumen en promedio en una vivienda española. A partir de este índice se obtiene la inflación subyacente, que extrae solo unos pocos rubros del IPC, arrojando una cifra mucho más precisa. Por ende, no se valora el combustible, electricidad, gas, frutas, verduras y otros elementos que sí aparecen en la inflación general. Asimismo, servicios como las comunicaciones, bebidas alcohólicas, tabaco, vivienda, calzado y muchos más forman parte del índice de precios al consumidor.

¿Cuál es la inflación subyacente en España?

La inflación es un problema que está azotando al mundo entero, algo que no había sucedido en muchos años. Especialistas de gran renombre han dicho que son secuelas del Covid 19, mientras que otros le dan la responsabilidad al conflicto entre Rusia y Ucrania. Como quiera que sea, al mes de marzo la inflación cerró en 9,8%, siendo la más alta desde mayo de 1985. Mientras tanto, la inflación subyacente quedó en un 3,4%, convirtiéndola en la más alta desde el año 2008. 

Esto ha hecho que el gobierno tome diversas medidas para tratar de controlar el fenómeno. Sin embargo, el origen es macro, ya que Rusia y Ucrania son dos de los principales productores energéticos de la región. Por ende, los precios del gas y el petróleo se han disparado tanto, lo que ha afectado al precio de estos servicios en España. Ahora solo queda esperar a lo que pueda ocurrir en el futuro cercano, pero las expectativas no son nada alentadoras.

¿Qué es la inflación moderada?

Sería la situación ideal de cualquier país. Se trata del aumento gradual en los precios de los productos y servicios, teniendo una economía estable que genera confianza en los ciudadanos. Por consiguiente, suele tener índices menores al 5% y tienen una actividad financiera boyante, atrayendo a inversionistas extranjeros para obtener rentabilidades. Esto era lo que vivían algunos países de Europa y Estados Unidos, pero la depresión post Covid y el conflicto bélico cambió todo el panorama. En esta parte, es donde entra en juego la inflación subyacente.

Su conocimiento nos permite tener una mayor certeza sobre el comportamiento de los precios a corto plazo. En momentos de gran incertidumbre energética como el actual, la medida de la inflación subyacente es de mucha utilidad, porque muestra el verdadero núcleo económico. A partir de aquí, el gobierno puede concentrarse en crear políticas públicas internas que incentiven la producción nacional para combatir la fluctuación de precios de rubros internacionales. Por todo esto, es indispensable tenerlo siempre como una herramienta de gran utilidad, especialmente en momentos como este.

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