Valencia prueba un sistema de riego inteligente para ahorrar agua
El Ayuntamiento analiza en un espacio de 1.680 metros cuadrados una tecnología que adapta el riego a las necesidades de las zonas verdes
El Ayuntamiento de Valencia ha iniciado una prueba piloto para comprobar cómo un sistema de riego urbano inteligente puede mejorar la gestión del agua y contribuir al mantenimiento del arbolado de la ciudad. La iniciativa se desarrolla en la calle de Almassora, donde se ha habilitado un espacio de aproximadamente 1.680 metros cuadrados para evaluar la tecnología en condiciones reales.
El proyecto pretende determinar si la automatización del riego puede reducir el consumo de agua sin perjudicar el desarrollo de árboles y plantas. Para ello, el sistema recopila información sobre las condiciones del entorno y utiliza estos datos para modificar el funcionamiento de los equipos de riego.
La experiencia se integra en el Sandbox Urbano de València, una iniciativa municipal que permite poner a prueba soluciones tecnológicas en espacios de la ciudad antes de plantear una posible extensión a otros puntos.
Sensores para ajustar el riego
La solución utilizada en este proyecto es Fliwer One, desarrollada por la empresa tecnológica Fliwer. La herramienta emplea tecnología IoT, que permite conectar sensores y dispositivos para recopilar información y actuar sobre los sistemas de forma automatizada.
En este caso, la plataforma se encarga de gestionar instalaciones de riego por aspersión y por goteo, ajustando su funcionamiento en función de las necesidades que detecten los sensores.
El planteamiento busca evitar dos situaciones habituales en la gestión del agua de las zonas verdes: aportar menos agua de la necesaria o mantener el riego durante más tiempo del preciso.
Los datos obtenidos en tiempo real permitirán comprobar si el sistema consigue adecuar el suministro de agua a las condiciones concretas del espacio y, al mismo tiempo, mantener en mejores condiciones la vegetación.
Una colaboración entre empresas y Administración
La iniciativa surge de la colaboración entre València Innovation Capital y The Mother Trees, conocida también como VLC City Lab, dentro de un planteamiento orientado a encontrar soluciones tecnológicas para los retos urbanos.
Para desarrollar el piloto se cuenta también con Grupo Simetría y Fliwer, que aporta la tecnología empleada para la gestión inteligente del riego.
El proyecto tiene su origen en un reto relacionado con la capacidad de València para afrontar los efectos de episodios climáticos extremos. Dentro de ese contexto, la gestión eficiente de los recursos hídricos y la conservación del arbolado urbano aparecen como dos ámbitos susceptibles de incorporar nuevas soluciones tecnológicas.
El objetivo es medir el ahorro de agua
La primera fase de la prueba tendrá una duración de tres meses, aunque el periodo de análisis podrá ampliarse hasta un máximo de doce meses.
La prolongación permitiría disponer de información correspondiente a diferentes escenarios meteorológicos y comprobar cómo responde el sistema ante distintas condiciones de temperatura, humedad y mantenimiento.
Entre los indicadores que se estudiarán se encuentra el consumo de agua, además del comportamiento técnico de la plataforma y su compatibilidad con las instalaciones municipales existentes.
También se evaluará el posible efecto de la tecnología sobre la conservación del arbolado y la capacidad de las plantas para afrontar situaciones ambientales desfavorables.
De la prueba a una posible implantación
La principal utilidad del Sandbox Urbano reside precisamente en poder comprobar una tecnología antes de trasladarla a una escala mayor. En este caso, los resultados del piloto determinarán si el sistema puede ser una alternativa viable para otros parques y zonas verdes de València.
La concejala de Innovación, Paula Llobet, ha destacado el papel de este modelo de experimentación para facilitar la colaboración entre las administraciones, las empresas y la ciudadanía.
La evaluación permitirá identificar tanto los beneficios como las posibles limitaciones de la solución antes de plantear una implantación más amplia. Si los resultados son satisfactorios, el Ayuntamiento podrá estudiar su aplicación en otros espacios municipales.
Además de los parámetros técnicos, el proyecto deberá ajustarse a la normativa vigente en materia de seguridad, confidencialidad y protección de datos.
Una vez finalizada la experiencia, está previsto elaborar informes técnicos y actividades de divulgación para recoger las conclusiones obtenidas. El propósito es que los resultados puedan servir de referencia para futuras actuaciones de gestión del agua y mantenimiento de zonas verdes.
La iniciativa convierte así un espacio concreto de València en un campo de pruebas para analizar cómo la tecnología puede contribuir a una gestión más eficiente de un recurso cada vez más estratégico para las ciudades.









