Apprecio aterriza en Valencia para crecer en Europa
Los representantes de la compañía explican cómo han transformado el reconocimiento y la cultura organizacional en un sistema medible
Jaime Villatoro, fundador y CEO de Apprecio, y Sandra Rodríguez, directora de Marca y Comunicaciones de la compañía, explican cómo esta tecnológica nacida en Chile ha convertido el reconocimiento, los incentivos y la cultura organizacional en un sistema medible. Con más de quince años de experiencia cada uno en marketing, fidelización, comunicación, marca y tecnología aplicada a las personas, ambos lideran ahora una nueva etapa: la expansión europea de Apprecio desde Valencia. Su tesis es clara: sentirse valorado no es solo una cuestión emocional; tiene impacto directo en la productividad, la retención del talento y los resultados de negocio.
Para quien no conozca Apprecio, ¿cómo definiríais la compañía y qué problema empresarial resolvéis?
Sandra Rodríguez: Apprecio es una plataforma de activación organizacional. Ayudamos a las empresas a que el reconocimiento, los incentivos, los objetivos y la cultura no se queden en una declaración de intenciones, sino que ocurran en el día a día y puedan medirse.
Lo hacemos con un ecosistema modular. Apprecio Rewards permite entregar puntos a los colaboradores por metas, objetivos, aniversarios, cumpleaños o acciones concretas. Cada punto equivale a un euro y se canjea en un catálogo amplio de opciones. Apprecio Beat permite gestionar cultura, comunicación, objetivos, escucha, reconocimientos y participación durante todo el año. No hablamos de un premio aislado al final del ejercicio, sino de conectar cada reconocimiento con lo que la empresa quiere activar.
Jaime Villatoro: El problema que resolvemos es que muchas organizaciones intentan motivar a sus equipos con procesos manuales, poco trazables y desconectados del resultado. Un líder reconoce a alguien con un “buen trabajo” que se pierde; Recursos Humanos detecta la desmotivación cuando ya es tarde; el área comercial ve el cumplimiento al cierre, cuando ya no puede reaccionar. Apprecio centraliza todo eso: reconoce una acción concreta, entrega un incentivo, mide la participación y permite actuar a tiempo.
De un catálogo de premios a una herramienta de gestión
– Vuestra propuesta combina reconocimiento, incentivos, cultura y productividad. ¿Dónde está el diferencial frente a una plataforma tradicional de beneficios o recompensas?
J.V.: Una plataforma tradicional entrega un beneficio, una tarjeta o un código, y ahí termina. Es un catálogo. El problema es que la empresa no sabe si ese incentivo cambió algo en el comportamiento o en el resultado. Nuestra diferencia es que el reconocimiento siempre está vinculado a una acción concreta y a un objetivo.
Además, tenemos una solución gratuita, incorporamos inteligencia artificial y simplificamos la gestión. La experiencia para las personas también es más positiva porque cada una puede elegir su premio: viaje, supermercado, cine, restaurantes o experiencias.
S.R.: Yo añadiría algo importante: no queremos que el premio esté desconectado. No es “te doy algo a final de año”. Buscamos que el reconocimiento vaya unido a la operación. Si una organización quiere impulsar una transformación cultural, mejorar la adopción de herramientas digitales, activar una campaña comercial o reforzar comportamientos, la plataforma permite hacerlo en el momento justo y con métricas.
– ¿Cómo nació Apprecio?
J.V.: Nació en Chile en 2016. Yo llevaba muchos años trabajando en marketing digital, programas de fidelización de clientes, incentivos a fuerzas de venta y reconocimiento de trabajadores. Veía que cada programa se hacía a medida, era caro, limitado y poco flexible para las personas que recibían los premios. Empezamos ordenando ese mundo con una plataforma gratuita, abierta y trazable.
El primer sector fue el automotriz. Allí un vendedor podía recibir incentivos de distintas empresas: financiación, seguros, accesorios o servicios de posventa. Todo funcionaba de manera muy desordenada: premios físicos, dinero, gestiones manuales. Creamos una plataforma única para que diferentes empresas pudieran incentivar a esa persona, que acumulaba puntos y luego elegía cómo canjearlos. Con el tiempo vimos que las compañías no querían solo repartir premios mejor, sino mover motivación, cultura y resultados. De ahí evolucionamos hacia Beat.
– ¿Por qué el reconocimiento funciona de forma distinta al dinero?
J.V.: Porque psicológicamente no opera igual. Si una empresa intenta modificar un comportamiento a través de un bono que llega dentro del sueldo, el efecto se pierde muy rápido. La persona muchas veces ni siquiera sabe por qué la premiaron; lo percibe como parte de su salario habitual y el comportamiento se aplana. El dinero es la respuesta que todo el mundo da si le preguntas cómo quiere que le premien, pero no siempre es la mejor herramienta para sostener motivación a largo plazo.
El reconocimiento tiene que decir: esto que hiciste fue valioso. Y la recompensa debe estar asociada a ese momento. Si solo reconoces sin recompensar, queda incompleto. Si solo recompensas sin reconocer, también. La combinación es la que genera un cambio consistente.
S.R.: Además, cuando llega dinero puede terminar usándose para pagar deudas o gastos corrientes. Eso no siempre genera una experiencia memorable. Cuando la persona elige algo que realmente quiere, de acuerdo con su realidad, el incentivo pesa más. Alguien puede querer algo para sus hijos; otra persona, una experiencia; otra, formación o supermercado. El mejor incentivo es el que la persona escoge.
Valencia como puerta de entrada a Europa
– ¿En qué países operáis y qué papel juega España en vuestra estrategia?
J.V.: Como ya hemos comentado, nacimos en Chile en 2016; en 2018 llegamos a Perú, en 2021 a Colombia, en 2023 a Ecuador y en 2024 a México. El primer objetivo fue consolidar Latinoamérica y hoy lideramos los países en los que estamos presentes. El siguiente mercado natural es Europa, y España es la puerta de entrada por cercanía cultural, idioma y madurez empresarial.
No vemos España como un mercado más. Queremos que sea nuestro hub de desarrollo para Europa, con talento internacional y conexión con el resto del continente.
– ¿Y por qué Valencia?
J.V.: Valoramos Madrid, Barcelona y Valencia. Apostamos por Valencia porque la veíamos como un hub tecnológico en crecimiento, con apuesta institucional, talento, calidad de vida y capacidad para atraer perfiles internacionales. Cuando anunciamos internamente que abríamos operaciones aquí, recibimos muchas solicitudes de personas del equipo que querían venir.
– ¿Qué perfil de empresas utilizan Apprecio?
J.V.: La necesidad la tienen empresas de todos los tamaños e industrias, aunque el uso varía según el producto. Apprecio Rewards, al ser gratuito, puede utilizarlo una pyme, una empresa mediana o una gran multinacional. Beat encaja especialmente en empresas medianas y grandes que quieren trabajar cultura, participación y objetivos de forma sistemática. Y Beat Performance está pensado para áreas comerciales u operativas.
Donde más valor aportamos hoy es en organizaciones de entre 100 y 1.000 empleados, aunque también trabajamos con grandes operaciones y con empresas pequeñas que usan los puntos para fidelizar clientes.
Un ecosistema de puntos, marcas y datos
– ¿Cómo funciona el modelo de puntos?
J.V.: La empresa asigna puntos a una persona o a un equipo por cumplir un objetivo, participar en un reto o alcanzar un hito. La persona recibe esos puntos en su móvil y los canjea cuando quiera. Un punto equivale a un euro. Nosotros conectamos proveedores o marcas, empresas que necesitan soluciones corporativas y personas que viven la experiencia.
Antes, muchas empresas escogían una tarjeta concreta para todos. El problema es que no todo el mundo valora lo mismo. Apprecio permite que la persona decida. Esa libertad aumenta el valor percibido y da control a la empresa porque todo queda registrado: qué entregó, a quién, cuándo y por qué.
– ¿Dónde está vuestro modelo de negocio?
J.V.: En la solución gratuita ganamos por volumen. Vendemos puntos a las empresas y, cuando la persona los canjea en una marca, nosotros compramos ese producto o tarjeta con acuerdos de volumen. Ahí está nuestro margen. En las soluciones SaaS, la empresa paga por trabajador, normalmente entre cinco y ocho euros al mes según el caso y el alcance.
Este año tenemos un objetivo de facturación en torno a 72 millones de dólares y venimos creciendo alrededor de un 33 % anual. El reto ahora es convertir España en una base sólida para escalar Europa.
– ¿Qué puede ofrecer Beat a una empresa?
J.V.: Beat permite crear programas internos permanentes. Tiene más de 18 módulos para objetivos, entrenamientos, desarrollo de carrera, encuestas, clima laboral, retos, comunicaciones y reconocimientos. Todo está orientado a medir avances y reforzar comportamientos. La persona recibe reconocimiento de sus líderes, pero también de sus compañeros de trabajo, algo muy poderoso para construir colaboración y pertenencia.
S.R.: Cada empresa tiene su propio mapa estratégico. Beat ayuda a traducir ese norte en acciones concretas: objetivos, comunicaciones, reconocimientos y comportamientos a reforzar mes a mes. Es personalizable y conecta cultura con ejecución.
IA para actuar antes
– ¿Qué papel juega la IA dentro de Apprecio?
J.V.: La IA no está solo para mostrar datos, sino para recomendar acciones. Muchas herramientas entregan un dashboard que alguien tiene que interpretar. Nosotros queremos que el sistema diga qué está pasando y qué conviene hacer. Si un equipo baja su participación o muestra señales de desmotivación, la plataforma puede proponer una acción correctiva antes de que el problema se vea en una encuesta anual o en una renuncia.
S.R.: Es como un agente o asistente para quien gestiona cultura, personas o ventas. Cuando tienes cientos o miles de empleados, necesitas ayuda para detectar patrones. La IA te avisa, te propone acciones y permite actuar en tiempo real.
J.V.: Un ejemplo claro son las encuestas de clima laboral. Muchas empresas hacen una al año y se enteran doce meses después de que un equipo estaba desmotivado. Para entonces, quizá varias personas hayan decidido abandonar la empresa. Nuestra promesa más potente es medir el nivel de motivación y actuar de forma proactiva, no reactiva.
– ¿Qué es Beat Performance?
J.V.: Beat Performance es una capa adicional de Beat orientada a equipos de alto desempeño, especialmente áreas comerciales, retail, operaciones o proyectos de transformación. Sirve para gestionar metas mientras el mes está ocurriendo, no cuando ya se ha cerrado. Permite ver scorecards (herramienta de gestión que traduce la estrategia de una organización en objetivos medibles), en tiempo real, lanzar retos con incentivos asociados y validar actividades con evidencias, como fotos o geolocalización cuando aplica.
S.R.: No es una herramienta separada, sino una capa con tres módulos específicos para metas más dinámicas. En ventas, por ejemplo, una empresa puede necesitar activar la rotación de un producto con alto stock antes de que acabe el mes. Con la plataforma puede lanzar un reto en minutos, comunicarlo a equipos distribuidos por todo el país y asociarlo a incentivos inmediatos.
– ¿Cómo ayuda a las áreas comerciales?
J.V.: Primero, porque el incentivo está amarrado a la meta y se entrega de forma inmediata. Segundo, porque cada persona ve cómo va respecto a su objetivo en tiempo real. Un comercial no espera al cierre para saber si está lejos o cerca; lo ve durante el mes, cuando todavía puede corregir.
Además, un equipo comercial no solo mide ventas. Puede medir contacto con clientes clave, reuniones presenciales, activación de productos, adopción de herramientas o calidad de la gestión. Apprecio permite dar feedback inmediato sobre distintos indicadores. Eso cambia el ritmo del equipo.
Personas, compromiso y retención
– ¿Qué aportáis a los departamentos de Recursos Humanos o Personas?
J.V.: Les damos visibilidad. En lugar de trabajar a ciegas entre encuestas anuales, pueden ver cómo evoluciona la participación, dónde se reconoce y dónde no, qué equipos están más conectados y cuáles empiezan a caer. Los indicadores más habituales son engagement, participación, clima laboral, productividad, retención y desarrollo.
El reconocimiento entre trabajadores también mejora la colaboración. Si alguien ayuda a un compañero, aporta una idea o hace un esfuerzo extra, puede ser reconocido por su entorno. Eso genera pertenencia. Y sentirse parte de una empresa es básico para reducir la fuga de talento y fenómenos como la renuncia silenciosa: personas que siguen en la compañía, pero mentalmente ya se han ido.
S.R.: En un estudio que estamos trabajando este año, preguntamos por qué las personas no se sienten comprometidas o conectadas con su empresa. Uno podría pensar que la primera razón es el salario, pero no. La primera es que no se sienten reconocidas; después aparece la falta de desarrollo, y el salario queda en tercer lugar. Las personas necesitan sentirse vistas, saber que aportan y que su trabajo cuenta.
– ¿El reconocimiento interno influye realmente en la retención de talento?
J.V.: Muchísimo. Una práctica muy útil es encuestar a quienes se van de la empresa. Ahí aparece muchas veces que no se sentían conectados, reconocidos o parte del equipo. El reconocimiento no sustituye al salario ni al desarrollo, pero tiene un peso enorme en la decisión de quedarse.
S.R.: La persona que no se siente vista se desconecta. Y cuando aparece una oportunidad, se va. Por eso el reconocimiento debe ser continuo y oportuno. No sirve si llega una vez al año.
– ¿Ha cambiado la motivación tras la pandemia y con el trabajo híbrido?
J.V.: Sí. Con el teletrabajo se perdió mucho reconocimiento informal: el pasillo, el café, la felicitación espontánea. Si el equipo está distribuido, la cultura no puede depender de coincidir físicamente. Ahí el reconocimiento digital y continuo se vuelve fundamental para mantener conexión.
Además, ahora las empresas enfrentan otro reto cultural enorme: la incorporación de inteligencia artificial. Muchas descubren que la barrera no es tecnológica, sino cultural. Necesitan que la gente adopte nuevas herramientas, cambie hábitos y participe en la transformación. Eso también se puede activar con reconocimiento e incentivos.
Integración, retorno y próximos pasos
– ¿Apprecio se puede integrar con los sistemas que ya utiliza una empresa?
J.V.: Sí. Tenemos una API documentada que permite integrar Apprecio con procesos internos. Si una empresa quiere que los puntos se asignen automáticamente desde su CRM cuando un comercial cierra una venta, se puede hacer. También puede conectarse con sistemas de recursos humanos, formación, ERP u otras plataformas. La idea no es obligar a la empresa a cambiar su stock tecnológico, sino sumar Apprecio a lo que ya usa.
S.R.: Hay clientes que ya tienen sus propios sistemas de capacitación o gestión de talento y quieren incorporar incentivos sin sustituirlos. Para eso existe esta integración.
– ¿Cómo medís el retorno de una campaña de reconocimiento o incentivos?
J.V.: Depende del objetivo: productividad, ventas, absentismo, clima, adopción de una herramienta o participación en una transformación. Es preciso definir el indicador desde el principio y medir la evolución. Si una empresa quiere mejorar el absentismo, puede crear una campaña con incentivos asociados a mejoras concretas. Como todo queda trazado, el retorno se analiza con datos.
– ¿Qué errores cometen las empresas al intentar motivar?
J.V.: El primero es no reconocer. Desmotiva mucho hacer un esfuerzo y que nadie lo vea. El segundo es premiar sin que la persona entienda por qué recibe ese premio. El tercero es usar el dinero como única herramienta, porque su efecto motivacional se diluye rápido. Y el cuarto es separar reconocimiento y recompensa. Felicitar sin compensar queda incompleto; compensar sin reconocer queda frío.
S.R.: También es un error no tener trazabilidad. Dar una cesta o un premio a final de año sin saber qué impacto tuvo, cómo lo recibió la persona o qué generó en el equipo es actuar por intuición. Hoy se puede medir.
– ¿Cuáles son los próximos retos de Apprecio?
J.V.: Consolidar España, construir casos propios con empresas españolas y usar Valencia como hub europeo. En producto, estamos profundizando en una arquitectura tecnológica AI first, que nos permite desarrollar funcionalidades más rápido. Estamos lanzando Beat, una nueva plataforma de fidelización de clientes y una nueva versión de la aplicación móvil.
También vemos oportunidades en sectores intensivos en personas: servicios financieros, seguros, retail, consumo, tecnología, telco y contact centers. Pero el reto de fondo es consolidar una categoría: la activación organizacional. Que las empresas entiendan que cultura, reconocimiento e incentivos no son conceptos blandos, son palancas medibles para mejorar resultados.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.









