Mª J. Sánchez, María José Sánchez Ortodoncia Avanzada: «La confianza nace de la honestidad»
La fundadora y directora de María José Sánchez Ortodoncia Avanzada defiende una odontología basada en la evidencia científica, la formación continua y la honestidad, y explica cómo la inteligencia artificial permite anticipar incidencias y seguir tratamientos de pacientes que viven a miles de kilómetros
María José Sánchez ha construido su trayectoria con una idea que todavía guía cada una de sus decisiones: la formación no es una opción, sino una responsabilidad hacia el paciente. Fundadora y directora de María José Sánchez Ortodoncia Avanzada, comenzó desde cero en una ciudad que no era la suya y ha convertido la búsqueda de la excelencia, la honestidad y la vocación de servicio en los pilares de un proyecto clínico, empresarial y docente de referencia. Como integrante de la Fundación Mujeres al Timón, quiere ahora compartir ese aprendizaje y recordar a las nuevas generaciones que el talento necesita preparación y valentía, pero también personas que crean en él y le ayuden a encontrar su rumbo.
– ¿Cómo ha sido tu trayectoria profesional hasta convertirte en referente en ortodoncia avanzada y qué momentos han marcado tu forma de liderar?
Cuando terminé la carrera de Odontología viví un momento que marcó por completo mi trayectoria. En aquella época existía una enorme demanda de profesionales. En España solo había siete facultades de Odontología y las clínicas acudían directamente a la universidad para contratar a los recién graduados. Sin embargo, yo sentía que, aunque tenía un título, todavía no estaba preparada para ofrecer a mis pacientes el nivel de calidad que consideraba que merecían.
Podía haber empezado a ejercer inmediatamente, pero tomé una decisión diferente: seguir formándome. Realicé un año como meritoria para conseguir los méritos necesarios que me permitieran acceder a una especialización a tiempo completo de tres años en Ortodoncia. Fue una etapa de mucho esfuerzo, pero también de una enorme convicción.
Muy pronto entendí que la formación no era una opción, sino una responsabilidad. Si quería ofrecer los mejores tratamientos, tenía la obligación de prepararme al máximo. Esa idea ha guiado toda mi carrera y sigue haciéndolo hoy. La búsqueda de la excelencia y el aprendizaje continuo forman parte de mi manera de entender la profesión.
Esa experiencia también ha definido profundamente mi forma de liderar. Siempre digo que nuestro trabajo va mucho más allá de hacer bien un tratamiento: consiste en servir al paciente con excelencia, honestidad y rigor.
Por eso busco que todas las personas que forman parte de mi equipo —ya sean auxiliares, personal administrativo o doctores— compartan esa misma vocación de servicio. La actitud, el compromiso con la mejora continua y el deseo genuino de hacer las cosas bien son los valores sobre los que hemos construido nuestra cultura de trabajo.
Una odontología multidisciplinar
– Tu clínica se caracteriza por contar con un equipo altamente diferenciado e integrado por profesionales de distintas especialidades odontológicas. ¿Qué importancia tienen la excelencia y la formación continua para ofrecer un tratamiento realmente diferencial?
La excelencia y la formación continua son la base de todo lo que hacemos. En nuestra clínica nunca hemos incorporado una especialidad únicamente porque existiera una demanda. Cada nueva unidad ha nacido cuando hemos encontrado al profesional adecuado: alguien con una formación sólida, diferenciación clínica y, sobre todo, unos valores alineados con los nuestros.
Creemos que el conocimiento técnico debe ir siempre acompañado de honestidad, rigor y un compromiso constante con la mejora. Esa es la única forma de ofrecer tratamientos de verdadera excelencia.
Nuestro modelo se basa en una odontología multidisciplinar, en la que cada especialista aporta el máximo nivel en su área para lograr el mejor resultado para el paciente. Por eso, nuestro objetivo nunca ha sido tener más especialidades, sino contar con los mejores profesionales al frente de cada una de ellas.

Escuchar antes de tratar
– En un ámbito tan vinculado a la salud y a la confianza, ¿cómo consigues combinar el rigor científico con una atención cercana y personalizada?
Para nosotros, escuchar al paciente es el punto de partida. Es fundamental conocer qué le preocupa, cuáles son sus expectativas y sus preferencias. A partir de ahí, diseñamos un tratamiento completamente personalizado e individualizado, porque entendemos que no existen dos pacientes iguales ni una única solución válida para todos.
Sin embargo, esa personalización siempre debe estar respaldada por la evidencia científica. En ocasiones, un paciente puede llegar con una idea preconcebida sobre un determinado tratamiento o una aparatología concreta. Si esa opción no es la más adecuada para su caso, nuestra obligación es explicarle por qué y recomendarle la alternativa que le ofrecerá el mejor resultado a largo plazo.
Creo que la verdadera confianza no se construye diciendo siempre que sí al paciente, sino siendo honestos y poniendo su salud por encima de cualquier otro interés. Nuestra prioridad nunca es ofrecer el tratamiento que el paciente cree que necesita o el de mayor coste, sino aquel que la evidencia científica demuestra que es el más indicado para su situación.
Esa combinación de escucha, personalización y rigor científico es la base de nuestra forma de entender la odontología.
Tecnología al servicio del diagnóstico
– La innovación tecnológica está transformando la odontología. ¿Qué avances están cambiando la forma de diagnosticar y tratar a los pacientes y cómo los incorporáis en vuestra clínica?
La tecnología ha revolucionado la odontología, pero lo importante no es disponer de muchos equipos, sino integrarlos en un flujo de trabajo digital que mejore realmente el diagnóstico y el tratamiento.
Fuimos pioneros en incorporar el escaneado intraoral hace más de 15 años, eliminando las tradicionales impresiones con alginato y mejorando considerablemente la experiencia del paciente.
Además, contamos con un equipo de radiología 3D de última generación, del que existen muy pocas unidades en España, ya que dispone de un campo de visión que abarca el cráneo completo. Esto nos permite realizar diagnósticos mucho más precisos y planificar los tratamientos con una visión global del paciente.
La digitalización también facilita la comunicación inmediata con los laboratorios y con otros especialistas, lo que permite desarrollar tratamientos más ágiles, precisos y predecibles.
La inteligencia artificial acorta distancias
– La inteligencia artificial también está empezando a transformar la asistencia sanitaria. ¿Cómo la utilizáis para realizar el seguimiento de los tratamientos y qué posibilidades abre para atender a pacientes que viven lejos de València?
La inteligencia artificial ya está cambiando muchas cosas en la odontología. Nosotros llevamos alrededor de tres o cuatro años trabajando con un sistema de monitorización basado en esta tecnología para optimizar el seguimiento de nuestros pacientes y comprobar que los tratamientos evolucionan según lo planificado.
Por ejemplo, en un tratamiento de ortodoncia con alineadores realizamos previamente una planificación digital. Mediante la inteligencia artificial podemos comparar semanalmente la evolución real del paciente con esa planificación e identificar mucho antes cualquier desviación o situación inesperada.
No dependemos únicamente de lo que es capaz de detectar el ojo humano, sino que introducimos determinados parámetros para realizar un seguimiento mucho más preciso y reproducible.
Esta tecnología no sustituye al profesional ni evita que el paciente tenga que acudir inicialmente a la clínica. El diagnóstico, la planificación y el comienzo del tratamiento los realizamos nosotros. Lo que permite es espaciar las revisiones presenciales cuando la evolución es correcta.
Un paciente que antes tenía que desplazarse cada cuatro o seis semanas puede acudir cada cuatro, cinco o incluso seis meses, porque durante ese tiempo lo estamos monitorizando y podemos detectar rápidamente cualquier incidencia.
Esto nos permite tratar a personas que viven a miles de kilómetros, incluso en otros continentes. Tenemos pacientes que residen en Inglaterra, Holanda, Suiza o Estados Unidos y que acuden a nosotros porque buscan una atención diferenciada o necesitan resolver problemas complejos, como determinadas asimetrías faciales.
La gente se desplaza cuando necesita un tratamiento médico especializado. La inteligencia artificial nos permite mantener ese seguimiento desde la distancia, detectar antes cualquier problema y ofrecer al paciente mayor seguridad, comodidad y control sobre la evolución de su tratamiento.
En este sentido, la tecnología ha acortado enormemente las distancias y ha reforzado nuestra dimensión internacional.
El valor de compartir un propósito
– Lideras un equipo multidisciplinar en el que la coordinación y la excelencia son fundamentales. ¿Qué valores consideras imprescindibles para construir un equipo comprometido con un mismo propósito?
Creo que un gran equipo no se construye solo con talento, sino compartiendo unos mismos valores. En nuestra clínica buscamos personas honestas, sinceras, responsables y puntuales, con ganas de crecer tanto profesional como personalmente.
También damos mucha importancia a la actitud y a la calidad humana. Ser buena persona, trabajar con respeto, ayudar a los compañeros y poner siempre al paciente en el centro es lo que realmente crea un equipo cohesionado.
Cuando todos compartimos esa forma de entender la profesión, la coordinación surge de manera natural y podemos perseguir un mismo propósito: ofrecer una odontología excelente y una atención excepcional a cada paciente.
Enseñar para seguir aprendiendo
– Además de tu labor asistencial, has desarrollado una importante faceta docente y formativa. ¿Qué te aporta compartir conocimiento con otros profesionales y qué papel desempeña el aprendizaje continuo en tu carrera?
La docencia es una extensión natural de nuestra forma de entender la profesión. Además de la clínica, hemos desarrollado la Academia María José Sánchez, un proyecto de formación especializada dirigido a personal administrativo, auxiliares, higienistas y doctores, en el que contamos con ponentes referentes en el ámbito nacional e internacional.
Enseñar me aporta muchísimo porque compartir conocimiento también es una forma de ayudar a otros profesionales a crecer. Pero, además, la docencia tiene algo muy valioso: te obliga a mantenerte actualizado y a dar siempre tu mejor versión.
Como he comentado antes, para mí la formación continua no es una opción, sino un deber y una responsabilidad. Intento mejorar cada día, no solo como profesional, sino también como persona. Creo que esa inquietud por aprender es la que nos permite seguir ofreciendo la mejor atención posible a nuestros pacientes.
El equilibrio entre clínica y empresa
– Como mujer empresaria y profesional sanitaria, ¿qué retos has encontrado durante tu trayectoria y qué aprendizajes te han ayudado a consolidar un proyecto propio de éxito?
Uno de los mayores retos ha sido aprender a compaginar dos facetas muy diferentes: la de profesional sanitaria y la de empresaria. Llevar esos dos «gorros>» exige tomar decisiones desde perspectivas distintas y encontrar un equilibrio entre la excelencia clínica y la gestión de un proyecto empresarial.
A lo largo de mi trayectoria he tenido la oportunidad de conocer diferentes formas de trabajar y eso me ha aportado un aprendizaje muy valioso. Más que fijarme únicamente en lo que quería replicar, también me ayudó a identificar qué tipo de clínica quería construir y qué cultura deseaba crear junto a mi equipo.
Hoy tengo claro que el crecimiento de un proyecto no puede medirse solo en resultados, sino también en la calidad asistencial, en los valores con los que se trabaja y en el bienestar tanto de los pacientes como de las personas que forman parte del equipo.
Ese ha sido, desde el principio, el modelo de clínica que he querido desarrollar.
Inspirar a las nuevas generaciones
– ¿Qué significa para ti formar parte de la Fundación Mujeres al Timón y qué mensaje te gustaría transmitir a las jóvenes que sueñan con liderar proyectos empresariales y sanitarios desde la excelencia, la innovación y la vocación de servicio?
Formar parte de la Fundación Mujeres al Timón significa para mí la oportunidad de devolver una parte de todo lo que he aprendido durante mi trayectoria y aportar mi granito de arena para inspirar y acompañar a otras personas.
Creo que dedicar un poco de tiempo a los jóvenes en etapas muy tempranas puede marcar una gran diferencia. Muchas veces pensamos que la vida profesional queda muy lejos, pero son precisamente las pequeñas decisiones que tomamos al principio las que pueden cambiar nuestro futuro.
Mi historia demuestra que no hace falta partir de una posición privilegiada para construir un proyecto sólido. Comencé desde cero, en una ciudad que no era la mía, sin familiares dedicados a la odontología y con la ilusión de hacer las cosas bien.
Si algo he aprendido es que los límites, muchas veces, nos los ponemos nosotros mismos.
A las jóvenes que sueñan con liderar un proyecto les diría que no dejen nunca de formarse, que sean valientes y que trabajen con honestidad y vocación de servicio. Cuando el propósito es claro y el esfuerzo es constante, los resultados acaban llegando.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.






