La pesca de bajura, al límite por el precio del combustible
El gasóleo ya supone el 50 % de los gastos de algunas embarcaciones gallegas y fuerza a reducir las salidas a la mar
La subida del precio del combustible vuelve a poner contra las cuerdas a la pesca de bajura, especialmente a las pequeñas embarcaciones que operan en las costas gallegas. El incremento del coste del gasóleo, unido a la caída de los precios en lonja y a las restricciones de captura, está reduciendo los márgenes de una actividad que afronta además problemas estructurales como el envejecimiento de la flota y la falta de relevo generacional.
La situación es especialmente delicada para las embarcaciones de menor tamaño. Según explica a Economía 3 José Antonio Pérez Sieira, presidente de la Federación Gallega de Cofradías de Pescadores, el gasóleo representa actualmente «un 50 %» de los gastos del sector. El precio del combustible se sitúa actualmente entre 1,28 y 1,30 euros por litro, frente a los aproximadamente 0,60 euros de antes de la guerra de Ormuz, según señala.
«Está afectando muchísimo», apunta Pérez Sieira, quien recuerda que el sector ya reclamaba que se aplicara una bonificación de 20 céntimos por litro cuando el precio rondaba los 0,90 euros. Una medida que, a su juicio, ha perdido capacidad para compensar el incremento de los costes: con el precio actual, incluso aplicando esa rebaja, el gasóleo se situaría alrededor de 1,10 euros por litro.

José Antonio Pérez Sieira, presidente de la Federación Gallega de Cofradías de Pescadores
Algunas embarcaciones ya reducen sus salidas
El encarecimiento del combustible no se está traduciendo únicamente en una reducción de los márgenes. También está modificando la actividad diaria de algunas embarcaciones.
«Tenemos muchas embarcaciones que han pasado de salir a diario a salir cada dos días para ahorrar combustible», explica el presidente de la Cofradía de Pescadores Gallegos.
La decisión refleja una situación compleja: salir a faenar implica asumir un elevado coste antes de conocer el volumen de capturas y el precio que finalmente se obtendrá en la lonja. Cuando las expectativas de ingresos no compensan el gasto de combustible y el resto de costes asociados a la jornada, permanecer en puerto puede convertirse en la opción menos perjudicial.
El problema afecta de forma diferente a cada tipo de embarcación. Pérez Sieira señala, por ejemplo, que algunos barcos de arrastre pueden llegar a consumir 3.000 litros de combustible al día, mientras que otras embarcaciones, como las dedicadas a la sardina, realizan desplazamientos nocturnos entre diferentes puntos de pesca.
Los precios en lonja tampoco compensan
A la presión de los costes se suma ahora el comportamiento de los precios en primera venta. La llegada del final del verano y la menor actividad turística están afectando a la demanda de determinados productos, según explica el representante de los pescadores.
«Ahora mismo ha habido una bajada importante», señala. Entre los productos afectados menciona el marisco, el pescado, la sardina y el pulpo.
El caso de la almeja ilustra la pérdida de rentabilidad. Durante el verano llegó a alcanzar los 22 euros por kilo, mientras que recientemente su precio se situaba en torno a los 14 euros.
La consecuencia es directa: «Muchos no han salido ya a por almejas porque no salen las cuentas», afirma el presidente.
La situación vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales problemas de la cadena pesquera: el pescador debe asumir unos costes de extracción que no siempre puede trasladar al precio de venta. Cuando el combustible aumenta y las cotizaciones en lonja caen, el margen de la actividad se estrecha por ambos lados.
Cuotas y falta de capturas, otro frente abierto
El combustible no es el único problema al que se enfrenta la pesca de bajura gallega. El sector también denuncia la escasez de determinadas especies, el impacto del cambio climático y unas cuotas que, en determinados casos, considera insuficientes.
«Tenemos poco pescado», resume Pérez Sieira, quien apunta también al cambio climático como uno de los factores que están modificando las condiciones de la actividad.
A ello se suman las restricciones de captura. El presidente de la cofradía pone como ejemplo el abadejo (bacalao), cuyo tope sitúa en cinco kilos por barco y día, incluso en embarcaciones con seis u ocho marineros a bordo. «Tenemos mucho abadejo, tendríamos que estar pescando y no lo podemos hacer», lamenta.
También señala que el lenguado está cerrado, al igual que la raya mosaico, una especie que, según explica, presenta una elevada abundancia en la zona. La situación de la sardina constituye asimismo otro de los asuntos que mantiene pendiente al sector.
La rentabilidad condiciona el relevo generacional
La falta de rentabilidad tiene además una consecuencia que trasciende la situación actual: dificulta la incorporación de jóvenes a la actividad pesquera.
Para Pérez Sieira, la continuidad del sector depende de que las empresas puedan generar ingresos suficientes para garantizar unas condiciones laborales adecuadas.
«Si en una empresa no eres capaz de hacerla viable para responder a la gente que trabaja contigo, si no das un sueldo digno nadie se va a comprar una embarcación ni a venir para trabajar en el mar», sostiene.
El problema se retroalimenta. Una actividad con márgenes reducidos tiene menos capacidad para invertir en embarcaciones, tecnología o eficiencia energética y resulta menos atractiva para quienes deben decidir si incorporarse a la profesión.
El sector reclama medidas ante el encarecimiento del combustible
Ante este escenario, los pescadores reclaman medidas que permitan amortiguar la volatilidad de los costes energéticos. Pérez Sieira considera especialmente problemático que las subidas del combustible se trasladen rápidamente al precio final, mientras que las bajadas se producen con mayor lentitud.
«No puede ser que cuando sube el combustible sube mucho de golpe pero a la hora de bajar tarda mucho tiempo», señala.
En paralelo, el sector reclama revisar las cuotas de pesca y mejorar los estudios sobre los recursos disponibles. A su juicio, las evaluaciones deben realizarse teniendo en cuenta la realidad de las zonas en las que faenan las embarcaciones.
«Los estudios hay que hacerlos donde hay que hacerlos», defiende el representante de los pescadores.
Las cofradías gallegas abordarán la situación
La preocupación por la evolución de los costes y la rentabilidad de la actividad ha llevado al sector a preparar una reunión conjunta.
Según José Antonio, todas las cofradías de Galicia tienen previsto reunirse el próximo lunes por la tarde para analizar la situación y estudiar posibles soluciones ante el deterioro de la rentabilidad de la flota.
El encuentro se produce en un momento en el que el precio del combustible se suma a una larga lista de dificultades para la pesca de bajura: restricciones de captura, cambios en los recursos pesqueros, presión sobre los costes de explotación y falta de relevo generacional.
La cuestión ya no es únicamente cuánto cuesta salir a pescar. Para una parte de la flota gallega, la pregunta empieza a ser si, con los precios actuales del combustible y de las capturas, sigue compensando salir a la mar.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.









