Air Liquide vs. Linde: 40.000 millones para intentar cerrar la brecha del margen industrial
El grupo francés invertirá 24.000 millones hasta 2030 mientras busca reducir la brecha de rentabilidad con Linde, cuyo margen operativo ronda el 30%
Air Liquide acaba de poner una cifra enorme sobre la mesa: más de 40.000 millones de euros. Es el capital que pretende movilizar hasta 2030 entre inversión, adquisiciones, dividendos y recompra de acciones para acelerar su crecimiento en semiconductores, inteligencia artificial, transición energética, salud y espacio. Pero detrás del nuevo plan BEYOND hay una batalla financiera mucho más interesante: no se trata solo de crecer, sino de acercarse a la máquina de rentabilidad que hoy representa Linde.
Las últimas cuentas explican la distancia. Air Liquide cerró 2025 con 26.940 millones de euros de ingresos, un resultado operativo recurrente de 5.582 millones y un margen del 20,7%. Linde terminó el mismo ejercicio con 33.986 millones de dólares de ventas y 10.137 millones de beneficio operativo ajustado, equivalente a un margen del 29,8%. Son métricas ajustadas construidas con metodologías propias y, por tanto, no perfectamente idénticas, pero la diferencia de aproximadamente nueve puntos muestra dónde está el verdadero reto del grupo francés. Air Liquide
Y el primer semestre de 2026 no ha eliminado esa distancia. Air Liquide elevó su margen operativo recurrente hasta el 20,9%, mientras Linde alcanzó un margen operativo ajustado próximo al 29,7% en los seis primeros meses. Una mejora clara en el francés, pero todavía con una referencia estadounidense-británica que monetiza mucho mejor cada unidad de ventas. Air Liquide
La información financiera utilizada en este análisis procede de las cuentas, informes regulatorios y presentaciones públicas de ambas compañías. Al tratarse de las matrices extranjeras Air Liquide SA y Linde plc, no se ha utilizado Infonif para atribuirles datos de sociedades españolas que no corresponden al perímetro consolidado analizado.
Air Liquide ya no promete solo crecimiento: promete margen
El plan presentado este 5 de octubre cambia parcialmente el relato de Air Liquide. BEYOND fija para 2030 un crecimiento medio anual de las ventas del 5%, con un margen de un punto arriba o abajo, pero pretende que el beneficio neto recurrente por acción avance aproximadamente un 10% anual, también dentro de una horquilla de dos puntos.
La diferencia entre ambas velocidades es la clave. Si el beneficio por acción debe crecer aproximadamente el doble que los ingresos, buena parte de la creación de valor tendrá que venir de producir más resultado con cada euro vendido.
Por eso Air Liquide se compromete a acumular una mejora del margen operativo de entre 400 y 600 puntos básicos durante 2026-2030, calculada según la metodología del grupo a precios energéticos del ejercicio anterior. No debe interpretarse mecánicamente como sumar seis puntos al margen publicado actual, pero sí como una declaración de intenciones extraordinariamente potente: la siguiente fase de Air Liquide va a depender tanto de productividad y eficiencia como de crecimiento. Air Liquide
No parte de cero. En el primer semestre de 2026 generó 299 millones de euros de eficiencias, elevó un 5,7% el resultado operativo recurrente publicado y mejoró el margen en 100 puntos básicos, o 110 si se excluyen determinados efectos de energía y de asignación del precio de compra de DIG Airgas. Las ventas, entretanto, avanzaron solo un 0,8% publicado y un 2,6% comparable. Es decir, el resultado operativo ya está creciendo mucho más deprisa que la actividad. Air Liquide
Eso es precisamente lo que BEYOND pretende prolongar.
Linde sigue jugando varios escalones por encima en rentabilidad
El problema para Air Liquide es que Linde no está esperando.
En 2025 facturó 33.986 millones de dólares, aproximadamente un 3% más que un año antes, y obtuvo un beneficio operativo reportado de 8.923 millones. En términos ajustados, el resultado operativo alcanzó 10.137 millones, frente a 9.720 millones en 2024. El beneficio neto reportado llegó a 6.898 millones y el ajustado a 7.772 millones. Linde
Eso significa que el margen neto reportado de Linde rondó el 20,3%. En Air Liquide, con 3.518 millones de beneficio neto sobre 26.940 millones de ventas, se situó alrededor del 13,1%. Aquí la comparación es más limpia porque se utilizan resultados netos reportados: por cada 100 unidades monetarias facturadas, Linde acabó reteniendo alrededor de siete más como beneficio atribuible.
Ese es el verdadero listón. Y durante 2026 apenas ha cedido. En el primer semestre, Linde alcanzó 18.070 millones de dólares de ventas, frente a 16.607 millones un año antes; obtuvo 4.993 millones de beneficio operativo reportado, 5.374 millones ajustado y 3.785 millones de beneficio neto. Las ventas subieron cerca del 9% publicado y el resultado neto aproximadamente un 10%.
Air Liquide también mejora, pero lo hace desde otra base: 13.828 millones de euros de ingresos durante el semestre, 2.893 millones de resultado operativo recurrente y 1.823 millones de beneficio neto. El margen neto resultante ronda el 13,2%, prácticamente en línea con el cierre de 2025. Air Liquide
La batalla, por tanto, no está todavía en quién vende más. Está en quién convierte mejor esas ventas en resultado. Y ahí Linde conserva una ventaja muy considerable.
La generación de flujo de caja también explica la diferencia
El siguiente filtro es el efectivo. Linde produjo 10.350 millones de dólares de flujo de caja operativo en 2025, frente a 9.423 millones un año antes. Después destinó 5.261 millones a capex, de modo que la diferencia simple entre ambos conceptos rondó los 5.089 millones de dólares. No equivale necesariamente a la definición corporativa completa de flujo de caja libre, pero permite observar cuánto efectivo operativo queda después de la inversión en activos.
Air Liquide generó 6.518 millones de euros de flujo neto de caja operativo en 2025 y realizó 3.843 millones de inversión industrial. La diferencia fue aproximadamente 2.675 millones. Sobre ventas, esa capacidad residual representó cerca del 10%, frente a aproximadamente el 15% de Linde aplicando la misma operación simplificada.
La distancia no nace de invertir poco. De hecho, las dos compañías son extremadamente intensivas en capital.
El capex de Linde equivalió aproximadamente al 15,5% de sus ventas de 2025; el de Air Liquide, al 14,3%. Las dos están gastando cantidades enormes para construir nuevas instalaciones y asegurar contratos a largo plazo. Lo que diferencia a Linde es que parte de un margen operativo suficientemente superior como para absorber esa intensidad inversora y conservar una potente generación de efectivo.
En 2026, además, Air Liquide ha sufrido un efecto puntual importante. Su flujo neto de caja operativo del primer semestre cayó hasta 1.954 millones de euros, fundamentalmente por una salida de capital circulante de 1.394 millones vinculada, entre otros factores, al final de programas de factoring. Antes de movimientos de circulante, su capacidad de autofinanciación alcanzó 3.372 millones y creció un 3,7% publicado.
Linde generó, en cambio, 4.511 millones de dólares de flujo de caja operativo durante los primeros seis meses y destinó 2.780 millones a capex. La diferencia fue de unos 1.731 millones.
No significa que Air Liquide haya dejado de generar efectivo. Significa que precisamente cuando empieza el mayor ciclo inversor de su nueva estrategia, la conversión del resultado en flujo de caja será una métrica que habrá que vigilar especialmente.
24.000 millones para crecer donde crece la IA
Air Liquide sabe dónde quiere invertir.
De los más de 40.000 millones contemplados en BEYOND, prevé aproximadamente 24.000 millones de euros en decisiones de inversión industrial hasta 2030. Sus cuatro grandes vectores son electrónica e inteligencia artificial, transición energética, salud y espacio.
La electrónica ya está tirando de las cuentas. Durante el primer semestre de 2026, esta actividad creció un 6,2% comparable, con un 9,5% en el segundo trimestre. El grupo tomó más de 1.000 millones de euros en decisiones de inversión relacionadas con electrónica solo en esos seis meses. El conjunto de decisiones de inversión alcanzó 2.900 millones y la cartera de proyectos pendientes llegó a un récord de 6.000 millones.
Linde está en el mismo territorio. A cierre del segundo trimestre declaró una cartera total de proyectos de 11.000 millones de dólares; dentro de ella, la cartera contractual de proyectos de suministro de gases alcanzaba 8.100 millones. Además, prevé entre 5.500 y 6.000 millones de dólares de capex durante todo 2026.
No estamos, por tanto, ante Air Liquide intentando entrar en una oportunidad que Linde todavía no haya visto. Ambos grupos están invirtiendo en la misma transformación industrial: centros de datos, semiconductores, fabricación avanzada, energía limpia y nuevas infraestructuras industriales.
Eso eleva todavía más la exigencia sobre el francés. Para cerrar la diferencia no basta con capturar crecimiento. Tiene que hacerlo con mejor margen que hasta ahora.
El balance es la otra gran prueba de BEYOND
Air Liquide cerró 2025 con una deuda financiera neta de 8.416 millones de euros, inferior a los 9.159 millones de un año antes. Pero a junio de 2026 había aumentado hasta 13.921 millones, principalmente por la compra de DIG Airgas por unos 3.000 millones, el pago de dividendos y el ciclo de inversiones.
El movimiento no invalida la estrategia, pero importa porque BEYOND combina inversión, adquisiciones y remuneración al accionista. El grupo prevé, además, su primer gran programa de recompra de acciones: 4.000 millones de euros entre 2027 y 2028.
Linde ya lleva años explotando esa capacidad. En 2025 devolvió 7.400 millones de dólares a sus accionistas mediante dividendos y recompras y, al mismo tiempo, invirtió 5.300 millones en el negocio. Ese equilibrio entre crecimiento, elevado margen y remuneración al accionista es precisamente el modelo financiero que Air Liquide intenta acercarse a replicar.
Air Liquide acelera, pero Linde sigue marcando la referencia
BEYOND no convierte automáticamente a Air Liquide en una compañía con los márgenes de Linde. Lo que hace es reconocer dónde está la batalla.
Air Liquide tiene crecimiento, una cartera récord de proyectos, posiciones fuertes en electrónica y salud y capacidad para destinar más de 40.000 millones de euros durante cinco años. Además, sus cuentas ya muestran que las eficiencias permiten que el resultado operativo crezca bastante más deprisa que las ventas.
Pero Linde parte de otro nivel. En 2025 tuvo aproximadamente nueve puntos más de margen operativo ajustado, siete puntos adicionales de margen neto reportado y una conversión de flujo de caja después de capex claramente superior sobre ventas.
Por eso, el ganador de la situación actual sigue siendo Linde.
La oportunidad de Air Liquide está en cambiar esa fotografía durante los próximos cuatro años. Si consigue que un crecimiento de ventas cercano al 5% anual se convierta en una expansión mucho mayor del beneficio por acción, mientras ejecuta 24.000 millones de inversión industrial sin tensionar excesivamente el balance, BEYOND habrá hecho algo más importante que hacer crecer la compañía: habrá reducido una de las mayores brechas de rentabilidad entre los dos gigantes mundiales de los gases industriales.
Y esa será la auténtica medida del éxito. No cuánto más venda Air Liquide, sino cuánto más se parezca cada euro vendido a los casi 30 céntimos de resultado operativo ajustado que hoy consigue.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.










