Fundación Amigos de Rimkieta: de un pozo a transformar un barrio
Jeanologia y la Fundación Amigos de Rimkieta comparten en ProposiTalks cómo la colaboración entre empresa y tercer sector puede transformar un barrio desde la educación, el agua, la gestión responsable y la escucha a las personas
Juanjo Torres, Teresa Silla y María Vázquez Dodero
Hay proyectos que nacen pequeños, casi como una intuición, y terminan convirtiéndose en hogar, escuela, pozo, sombra, bicicleta y futuro. La Fundación Amigos de Rimkieta empezó hace más de dos décadas con un parvulario para 20 niños y un pozo en un barrio de Burkina Faso donde las mujeres hacían cola para conseguir agua. Hoy, aquel gesto inicial se ha transformado en una misión compartida que acompaña a miles de personas desde la educación, la alimentación, la formación y la dignidad. En una nueva edición de ProposiTalks, organizada en colaboración con la Cátedra de Cultura Empresarial de la Universitat de València, Teresa Silla y María Vázquez Dodero conversaron sobre propósito, empresa, cooperación y una forma de estar en el mundo que empieza por algo tan sencillo -y tan difícil- como permanecer.
Cuando el propósito se queda
ProposiTalks nació como un espacio para hablar de propósito, pero no de un propósito escrito en una pared ni reducido a una frase inspiradora. Su sentido es otro: mostrar cómo las empresas pueden ir más allá de su actividad económica y convertirse en agentes activos de cambio. En esta ocasión, la conversación reunió a Teresa Silla, consejera y People & Culture Director de Jeanologia, y a María Vázquez Dodero, directora gerente de la Fundación Amigos de Rimkieta, bajo la moderación de Juanjo Torres, director de la Cátedra de Cultura Empresarial de la Universitat de València.
El encuentro puso sobre la mesa una alianza sostenida en el tiempo entre Jeanologia y una fundación que trabaja en Rimkieta, un barrio de Uagadugú, la capital de Burkina Faso. Allí, donde hace 20 años apenas había servicios básicos, la Fundación Amigos de Rimkieta ha construido un proyecto de desarrollo que no se entiende desde la prisa, sino desde la continuidad.
María Vázquez Dodero lo resume con una idea que atraviesa toda la conversación. En concreto, reconoce que “esto va de una misión que sobrevive a las personas. Las personas estamos y nos vamos. Las circunstancias están y cambian. Pero la misión sobrevive a todo ello”.
Esa misión empezó casi de forma intuitiva. Un grupo de amigos llegó a Rimkieta y lo que más les impresionó no fue la pobreza, sino la fuerza de sus mujeres.«Lo que más nos impresiona del barrio son sus mujeres, esa fuerza, esa sonrisa constante, la elegancia y la dignidad con la que superan el día a día», recordó María. Aquella impresión inicial fue el inicio de una pregunta mayor: cómo convertir una acción puntual en algo duradero.
Un parvulario, un pozo y una decisión
La historia de la Fundación Amigos de Rimkieta está ligada a dos nombres que aparecieron una y otra vez durante la charla: Juan Carlos Dodero, padre de María, profesor del IESE, consultor y consejero de Jeanologia desde sus inicios; y José Vidal, Pepe, una figura muy querida por la compañía y por la fundación.
Teresa Silla los recordó con emoción: “Los dos son personas muy especiales, tanto del mundo de los negocios como a nivel humano. Tienen una calidad humana fuera de lo común”. Ambos pusieron su experiencia empresarial y su corazón al servicio de una iniciativa que, de haber seguido la lógica de muchas acciones solidarias puntuales, podría haber terminado pronto. Pero decidieron otra cosa.
El proyecto comenzó con un parvulario para 20 niños. Después llegó la evidencia más básica y es que no había agua. “Comenzó con un parvulario y un pozo”, relató María. Hoy, aquel parvulario acoge a 450 niños y la fundación cuenta con cuatro pozos. La dimensión del cambio solo se entiende si se mira hacia atrás. En los primeros años, las mujeres llegaban a dormir cerca del pozo para poder sacar agua al día siguiente.
En ese momento, Pepe volvió a València y habló con Juan Carlos Dodero y se propusieron «o lo hacemos bien o no lo hacemos». Y hacerlo bien significaba aplicar una lógica poco habitual en algunos proyectos de cooperación: gestión, continuidad, transparencia y responsabilidad.
«Esto va a ser como cualquier otra empresa de las que yo he mentorizado, cualquier otra empresa de las que yo he creado, cualquier otra empresa de las que yo he dado consejo», recordó María sobre aquella visión inicial.
Gestionar una ONG como una empresa, pero sin ánimo de lucro
La Fundación Amigos de Rimkieta no nació para depender de una persona ni de un impulso pasajero. Desde el principio, según explicó Teresa, se construyó sobre dos principios como son la transparencia y la perseverancia. «La FAR tiene dos principios sobre los que se asienta: un euro aquí y un euro allí, para que todo el mundo sepa dónde va su dinero; y perseverar más que abarcar», explicó.
María lo desarrolló desde la experiencia de quien vive el proyecto cada día. «Nosotros creamos la fundación como cualquier otra ONG, pero con una visión estratégica de continuidad», matizó. Esa visión se traduce en prácticas empresariales, control de gastos, reinversión del superávit y una estructura local capaz de sostener la misión.
«Las ONG son como cualquier otra empresa. La diferencia es que no tienen ánimo de lucro. Y ese superávit se vuelve a reinvertir en los beneficiarios y en las personas», afirmó María.
Esa forma de trabajar ha permitido que la fundación lleve 21 años en Rimkieta. María añade un dato que explica hasta qué punto la continuidad no es un eslogan. «Hoy en día puedo decir con tranquilidad que, si tenemos que desaparecer, tenemos un equipo directivo en Burkina de gente local que puede llevar la fundación sin ningún problema», adelantó.
La financiación también se ha diversificado. Junto a Jeanologia, que forma parte del patronato, la fundación cuenta con un comité de seguimiento de proyectos, empresas madrinas y alrededor de 800 personas que colaboran con pequeñas aportaciones mensuales. «Tenemos 800 personas que nos dan sus 20 euritos al mes y eso te da muchísima tranquilidad, porque tienes una diversificación de ingresos enorme», explicó María tras la charla.
Además, precisó que las aportaciones de padrinos y empresas madrinas van directamente a Burkina. «Un euro aquí, un euro en Burkina. Todo va directamente a ellos», aclaró María. Los gastos de gestión e infraestructura, igual de necesarios para sostener el proyecto, se cubren a través de empresas patrono.
Rimkieta: el lugar que le robó la energía y se la devolvió duplicada
María Vázquez Dodero no llegó a Burkina Faso con un plan cerrado de vida. Trabajaba en un despacho de abogados y ni siquiera, reconoce, tenía claro dónde estaba Burkina en el mapa. Pero al llegar a Rimkieta sintió algo definitivo. «A mí me han engañado, yo he nacido aquí, este es mi sitio», relató.
No fue una mudanza inmediata. Hubo una transición, acompañamiento y una figura fundamental sobre el terreno: Bruno, sociólogo, que ayudó a crear las raíces sociales de la fundación en el barrio. «Él se mezcla con el barrio, con la gente de una manera excepcional y crea unas raíces de la fundación que yo no hubiera sabido hacer», contó María.
Después llegó ella y aportó la parte de gestión. «A partir de que Bruno crea toda la raíz social, nosotros llegamos y ya creamos todo lo que es la gestión empresarial», explicó.
Hoy María vive en Burkina Faso con su familia. No lo idealiza. Habla de la dureza del país, de los golpes de Estado, de la inseguridad en las zonas fronterizas con Mali y Níger, de los ataques terroristas y de la necesidad de vivir con prudencia. Pero también habla de pertenencia. «Burkina te roba la energía cada día, pero te la devuelve duplicada», manifestó.
Su día empieza en casa, con su hijo y su familia, y continúa con un trayecto en coche entre motos, bicicletas, carros tirados por burros, gallinas y cerdos que cruzan la carretera. «La conducción allí saca lo peor de mí», reconoció con humor. Pero al llegar a la fundación, algo cambia. «Yo entro por esa puerta y la fundación es un oasis en medio de todo ese caos».
Desde su despacho, pared con pared con una de las aulas, ve entrar a madres que aportan poco a poco la cuota del parvulario, mujeres con bicicletas rotas, profesores, niños y beneficiarios de distintos proyectos. «Mi día a día es estar allí y estar abajo. Tienes que bajar muy abajo, a cosas que tú das por hecho que se saben y no es así», señaló.
Educación, agua, bicicletas, árboles y cereales
La labor de la Fundación Amigos de Rimkieta ha crecido de forma orgánica. Primero fue la educación infantil. Después el agua. Luego la alimentación, la salud, las bicicletas, el banco de cereales, los huertos, la escolarización de niñas, la formación de profesores y la sensibilización comunitaria.
Teresa Silla destacó que, después de dos décadas, ya hay niños acompañados hasta la universidad. También subrayó la transformación física del barrio. «Se han plantado más de 14.000 árboles. Primero hay sombras, hay verde y la fisonomía del barrio ha cambiado radicalmente», recordó.
La fundación ha repartido además alrededor de 9.000 bicicletas, una herramienta que en Rimkieta puede cambiar la vida cotidiana de una familia. Pero María insistió en que no basta con entregar la bicicleta, hay que enseñar a mantenerla. «Durante todo ese año les acompañamos y les formamos en la necesidad de mantener la bicicleta al día», explicó.
El banco de cereales es otra pieza esencial. En una región marcada por la inseguridad alimentaria, vender maíz a precio social permite a muchas familias no solo comer, sino complementar su alimentación. «Más de 200.000 personas han comido gracias al Banco de Cereales», señaló Teresa.
Pero para ella el impacto más profundo no está solo en las cifras. «Para mí el impacto más importante es el cambio de mentalidad», afirmó.
Un ejemplo es el huerto de mujeres. Al principio cultivaban lo que podían vender ese mismo día. Con acompañamiento y formación, aprendieron a optimizar la tierra, invertir en abono, ahorrar y pensar más allá de la supervivencia inmediata. «Hemos conseguido que estas mujeres ahorren», explicó María.
Las niñas «cenicientas»
Uno de los proyectos más emocionantes es el de escolarización de niñas. María las llama, con cariño, «las cenicientas». Son niñas que han perdido a sus padres o que han sido acogidas por familiares, pero que muchas veces acaban convertidas en sirvientas dentro de esas casas.
La fundación trabaja poco a poco con ellas y con sus familias. Primero para que puedan recibir clases por la tarde; después, cuando es posible, para reinsertarlas en el sistema educativo. Teresa recordó que algunas de esas niñas han llegado a la universidad y otras han abierto sus propios talleres de peluquería.
«Al principio no sabían si les gustaba más el rojo o el verde, porque nunca nadie les había preguntado qué querían o cómo se sentían», contó Teresa. «Al cabo de un año con nosotros ya tienes que atarlas en corto, porque se han empoderado tanto…», añadió entre sonrisas.
La educación es, para la fundación, mucho más que escolarizar. Es motivar, acompañar, innovar y formar también a los profesores locales. María explicó que trabajan con metodologías que buscan que los niños aprendan jugando e interactuando, frente a un sistema más basado en la repetición. «Intentamos innovar muchísimo, porque al final marcas la diferencia entre un niño que va obligado al colegio y un niño que va motivado, que quiere seguir estudiando», señaló.
Escuchar antes de actuar
Una de las claves del proyecto es la escucha. María insiste en que muchas ideas no nacieron desde València, sino desde el propio barrio. «La mayoría de las ideas han salido de la población. Al final tú estás allí para cubrir necesidades de la población», afirmó.
Puso un ejemplo muy sencillo: cuando llegaron, los jóvenes pedían un ciber, un lugar donde conectarse a internet, hacer fotocopias o preparar trabajos. Desde fuera podía parecer secundario frente al hambre o la falta de agua. Pero para quienes estudiaban era una necesidad real. Se creó. Y cuando los móviles hicieron que dejara de ser necesario, se cerró sin drama.
«Es fundamental crear a partir de necesidades. Escucha, encuadramiento local y mucho respeto por sus usos y costumbres», defendió María.
Ese respeto también ha sido clave en proyectos sensibles como la sensibilización frente a la mutilación genital femenina. María explicó que en Burkina Faso está prohibida por ley, pero sigue muy arraigada culturalmente. La fundación trabaja con mujeres, hombres, jefes tradicionales y líderes religiosos. «A base de formación, formación y formación, creo que se pueden lograr cambios», afirmó.
Empresa, tercer sector y una misión que continúa
La conversación entre Teresa Silla y María Vázquez Dodero fue también una reflexión sobre el papel de la empresa en la sociedad. Jeanologia no aparece en esta historia como un patrocinador externo, sino como parte de una relación tejida durante años a través de personas, valores y una manera compartida de entender la responsabilidad.
De hecho, Teresa expresó que «María ha hecho de esto su vida. Si no hubiera estado allí, probablemente esto no habría podido coger este tamaño».
María, por su parte, devuelve la mirada hacia la gestión. «Si quieres desarrollar, tienes que dar la caña para pescar. Pero tienes que pescar con ellos muchos años para que cojan el hábito de la pesca», matizó.
La Fundación Amigos de Rimkieta trabaja en uno de los países más complejos del mundo, en un contexto político y de seguridad difícil, con un gobierno militar y una situación regional marcada por el terrorismo. María no oculta los riesgos, pero tampoco permite que eclipsen lo esencial: la vida cotidiana de un barrio, la dignidad de sus mujeres, la educación de sus niños y la continuidad de una misión que ya no pertenece solo a quienes la fundaron.
Hacia el final de la conversación, Teresa recordó a Pepe Vidal y Juan Carlos Dodero. Imaginó qué pensarían de todo lo construido. «Creo que estarían muy orgullosos. Pero no eran personas autocomplacientes. El tío Pepe diría: seguimos».
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.









