Mahou, Damm y Estrella Galicia: quién gana más cuando España bebe menos cerveza
El consumo de cerveza baja en nuestro país, pero las grandes cerveceras siguen encontrando margen en precio, eficiencia, marca e inversión
España bebe menos cerveza, pero las grandes cerveceras no necesariamente ganan menos dinero. Esa es la paradoja financiera que explica el nuevo ciclo del sector: en 2024, el consumo per cápita cayó de 55,5 a 52,8 litros, mientras la cerveza sin alcohol ganó peso y ya representa el 14% de la cerveza comercializada en España.
En ese contexto, Mahou San Miguel alcanzó 1.933,5 millones de euros de facturación, 300,3 millones de EBITDA y 114,8 millones de beneficio neto. Damm facturó 2.025 millones, obtuvo 321 millones de EBITDA y ganó 175 millones. Hijos de Rivera, la sociedad detrás de Estrella Galicia, elevó su cifra de negocio hasta 827,4 millones, alcanzó 234 millones de EBITDA y obtuvo 127,7 millones de resultado neto, según cuentas anuales auditadas de 2024 facilitadas por Infonif.
La tesis es clara: el negocio cervecero español ya no se explica solo por vender más litros. Se explica por quién protege mejor el precio, quién controla costes, quién diversifica, quién gana peso en la cerveza sin alcohol y quién convierte ingresos en beneficio y flujo de caja operativo.
Menos volumen, más exigencia financiera
El sector ha cambiado de pregunta. Durante años, el negocio cervecero se leía desde el volumen: producción, hectolitros, hostelería, turismo y consumo social. Hoy esa lectura se queda corta. El consumo per cápita baja, la hostelería no empuja igual y el consumidor reparte más ocasiones entre hogar, ocio, moderación, salud percibida y productos sin alcohol.
Esto no significa que el mercado haya perdido atractivo. Significa que la rentabilidad depende menos de llenar más vasos y más de monetizar mejor cada consumo. Ahí entran la fuerza de marca, la logística, la eficiencia industrial, la innovación y la capacidad de sostener precio sin expulsar demanda.
La comparación exige una cautela. Mahou y Damm publican magnitudes corporativas agregadas en sus comunicaciones oficiales, mientras que para Hijos de Rivera se utilizan las cuentas individuales auditadas de la sociedad operativa facilitadas por Infonif con origen registral/oficial. No es una foto consolidada perfectamente equivalente, pero sí permite una lectura financiera relevante sobre margen, beneficio, inversión, deuda y flujo de caja operativo.
Mahou: liderazgo que resiste, aunque el volumen ya no acompaña
Mahou San Miguel llega a este ciclo con una posición comercial muy fuerte y una fotografía financiera de resistencia. En 2024 facturó 1.933,5 millones, un 0,8% más, elevó el EBITDA un 5,8% y aumentó el beneficio neto un 5,9%, hasta 114,8 millones. (mahou-sanmiguel.com)
El matiz importante está en el volumen. La compañía vendió 20,7 millones de hectolitros, de los que 15,9 millones correspondieron a cerveza y 4,8 millones al negocio de agua. Es decir, Mahou gana más pese a que el volumen total retrocede. (mahou-sanmiguel.com)
La lectura financiera es directa: Mahou no crece por empuje del mercado, sino por capacidad de defender valor. Su margen EBITDA ronda el 15,5% y su margen neto se sitúa cerca del 5,9%. Es una rentabilidad razonable para un grupo de escala, aunque por debajo de Damm y, sobre todo, de Hijos de Rivera en las cuentas individuales analizadas.
Su ventaja sigue siendo la capilaridad. Mahou tiene marca, hostelería, agua, diversificación y presencia internacional. Su reto es que el liderazgo pesa menos cuando el mercado no crece. En un entorno de consumo más frío, necesita que eficiencia, mix de producto y capacidad comercial compensen la pérdida de impulso del volumen.
Damm: más beneficio por cada euro vendido
Damm presenta una fotografía diferente. La compañía cerró 2024 con 2.025 millones de euros de facturación, 321 millones de EBITDA y 175 millones de beneficio neto, un 35% más que el ejercicio anterior. (dammcorporate.com)
Su margen EBITDA ronda el 15,9%, solo ligeramente por encima de Mahou. La diferencia aparece más abajo en la cuenta de resultados: Damm convierte aproximadamente el 8,6% de sus ingresos en beneficio neto, frente al entorno del 5,9% de Mahou.
Ese salto no es menor. Damm no gana la comparación por tamaño puro, sino por conversión. Factura algo más que Mahou, genera algo más de EBITDA y obtiene bastante más resultado neto. En un sector donde el volumen se estrecha, esa capacidad para llevar más facturación hasta la última línea de la cuenta importa mucho.
La compañía atribuye el avance a la evolución positiva de sus principales mercados y a una gestión operativa y de costes más eficiente. Además, mantiene presencia en más de 130 países y exporta con marca propia a 87 mercados, lo que refuerza una tesis de diversificación exterior. (dammcorporate.com)
Damm parece estar en una fase de monetización. No necesita crecer mucho más en ingresos para mejorar beneficio. Su reto es sostener esa eficiencia si el consumo europeo sigue moderándose y si los costes industriales vuelven a tensionarse.
Hijos de Rivera: el caso más rentable, con una fuerte apuesta inversora
La entrada de las cuentas auditadas de Hijos de Rivera cambia la lectura de la comparativa. La sociedad cerró 2024 con un importe neto de la cifra de negocios de 827,4 millones de euros, un 7,15% más; un EBITDA de 234 millones, un 11,83% más; y un resultado neto de 127,7 millones, un 6,87% más. Además, elevó la venta de cerveza de 502 a 531 millones de litros.
La diferencia está en los márgenes. Con esas cifras, Hijos de Rivera alcanza un margen EBITDA aproximado del 28,3% y un margen neto cercano al 15,4%. Son niveles muy superiores a Mahou.
Damm, aunque deben interpretarse con prudencia por la diferencia de perímetro.
El dato operativo también importa: las cuentas indican que los ingresos por venta de cerveza representan el 83% de la cifra de negocios y que la práctica totalidad de las ventas se corresponde con distribución en canales de alimentación y hostelería. Es decir, no estamos ante una sociedad puramente financiera, sino ante una compañía con fuerte base industrial y comercial.
Hijos de Rivera no solo crece en litros mientras el sector se enfría. También convierte mucho mejor la facturación en margen. Esa combinación —crecimiento, marca y rentabilidad— explica por qué Estrella Galicia aparece como el caso más llamativo de la comparativa.
La inversión es la otra cara del margen
El margen de Hijos de Rivera viene acompañado de una exigencia clara: inversión. Las cuentas señalan inversiones en inmovilizado material de unos 141 millones de euros en 2024 y una inversión acumulada de 600 millones en los últimos cinco años. También recogen el inicio de actividad en la nueva instalación industrial de Morás, en Arteixo, con una inversión total estimada de 265 millones, de los que unos 86 millones se ejecutaron en 2024. Esto cambia la interpretación. Hijos de Rivera no está maximizando solo el beneficio inmediato; está ampliando capacidad. Esa estrategia puede reforzar su crecimiento futuro, pero obliga a demostrar que la nueva estructura industrial sostiene ventas, margen y flujo de caja operativo.
En 2024, la sociedad generó 178,6 millones de euros de flujo de caja operativo, mientras los flujos de inversión fueron negativos en 144,2 millones. La lectura es clara: el negocio genera tesorería operativa suficiente, pero una parte muy relevante se reinvierte en expansión industrial.
Balance: deuda alta en importe, manejable en ratio
El balance de Hijos de Rivera completa la fotografía. La deuda bancaria por préstamos se situó en 406,2 millones de euros, pero la propia sociedad señala un apalancamiento equivalente a 0,87 veces EBITDA. Para una empresa en plena fase inversora, esa ratio no apunta a tensión financiera desbordada.
También hay liquidez disponible: las cuentas indican pólizas de crédito con límite de 39 millones y líneas de descuento de 15 millones, sin disponer al cierre de 2024.
La clave no está solo en cuánto debe, sino en cuánto genera. Mientras el flujo de caja operativo cubra una parte significativa del esfuerzo inversor, la deuda puede convivir con el crecimiento. El riesgo aparecería si el nuevo ciclo industrial no traduce capacidad en ventas rentables.
La cerveza sin alcohol ya no es lateral
La cerveza sin alcohol es uno de los vectores que mejor explican el cambio sectorial. Sus ventas crecieron un 4% en 2024 y España concentra una parte muy relevante del consumo europeo de esta categoría.
Para Mahou, Damm e Hijos de Rivera, la cerveza sin alcohol funciona como defensa y oportunidad. Defensa, porque reduce la exposición al descenso del consumo de alcohol. Oportunidad, porque permite vender marca, innovación y frecuencia en una categoría que puede mantener valor si no deriva en una guerra de precio.
El reto es no banalizarla. Si la cerveza sin alcohol se convierte solo en promoción, trasladará presión al margen. Si se apoya en marca, sabor y experiencia, puede ser una vía real para proteger rentabilidad.
Lo analizamos con ComparaTE: dónde se escapa el margen
ComparaTE permite mirar la cuenta de resultados desde otra pregunta: no quién vende más, sino quién gestiona mejor cada euro que ingresa.
En este caso se aplica como lectura parcial de márgenes homogéneos —ingresos, EBITDA y beneficio neto—, no como TAyA completa por partidas contables. La razón es metodológica: Mahou y Damm no publican en la misma fuente abierta todas las líneas de pérdidas y ganancias con el nivel de detalle que sí aparece en las cuentas de Hijos de Rivera facilitadas por Infonif. Por tanto, no conviene simular una TAyA completa ni atribuir diferencias a partidas que no están disponibles de forma homogénea.
Con las cifras oficiales disponibles, el mejor comportamiento relativo aparece en Hijos de Rivera. La compañía convierte el 28,3% de sus ingresos en EBITDA, frente al 15,9% de Damm y el 15,5% de Mahou. Si Mahou alcanzase el margen EBITDA de Hijos de Rivera, su mejora teórica sería de unos 247 millones de euros. En Damm, el potencial teórico rondaría los 252 millones.
En beneficio neto, la diferencia también es relevante. Hijos de Rivera obtiene un margen neto aproximado del 15,4%, frente al 8,6% de Damm y el 5,9% de Mahou. Si Mahou igualase ese margen neto, el potencial teórico de mejora se situaría en torno a 183 millones de euros. En Damm, el potencial sería de unos 137 millones.
Damm queda como segundo referente. Si Mahou no llegase al nivel de Hijos de Rivera, pero sí al margen neto de Damm, su mejora teórica sería de unos 52 millones de euros. Es decir, la brecha entre Mahou y Damm está sobre todo en la última línea; la brecha entre ambas e Hijos de Rivera aparece tanto en explotación como en beneficio neto.
Este cálculo no es beneficio real ni flujo de caja inmediato. Es un potencial teórico de mejora si cada compañía se acercara al mejor comportamiento relativo observado en la comparativa. ComparaTE no dice que Mahou o Damm vayan a ganar automáticamente esas cifras. Mide dónde aparece margen teórico frente al mejor comparable disponible.
Quién está mejor posicionado
La respuesta depende de la métrica. Si se estudian los datos a escala nacional, Mahou sigue siendo una referencia difícil de desplazar: vende menos volumen, pero mejora EBITDA y beneficio. En el caso de la facturación en resultado neto entre los grupos con cifras agregadas públicas, Damm sale mejor parada que Mahou. En cuanto a rentabilidad relativa, crecimiento en litros e intensidad de marca, Hijos de Rivera aparece como el caso más llamativo.
La cerveza española entra en una etapa en la que ganar dinero ya no depende solo de vender más litros. Mahou defiende liderazgo y rentabilidad. Damm monetiza mejor su escala. Hijos de Rivera, con Estrella Galicia como gran motor comercial, juega en otra liga de margen, aunque con el reto de sostenerlo mientras invierte para crecer.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.




