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Leticia Valera, Kassumay Senegal: «Un pozo de agua puede cambiarlo todo»

La fundadora de la ONGD impulsa proyectos de educación, sanidad, agua y formación para mujeres y niños en Senegal, además de talleres de costura en València y en la cárcel de Picassent

Leticia Valera, Kassumay Senegal: «Un pozo de agua puede cambiarlo todo»
Publicado a 09/05/2026 19:20 | Actualizado a 09/05/2026 20:16

Hay proyectos que nacen de un viaje y acaban convirtiéndose en una forma de estar en el mundo. A Leticia Valera le ocurrió hace más de 20 años en Senegal. Allí descubrió una realidad que ya no pudo mirar de lejos y de ese vínculo nació Kassumay Senegal, una ONGD que hoy escolariza a niños, atiende partos, abre pozos, forma a mujeres y convierte la costura en una herramienta de dignidad. Habla deprisa, con pasión y con una mezcla de ternura y determinación que explica mejor que cualquier memoria anual por qué, para ella, la cooperación es mucho más que una palabra.

Kassumay Senegal significa, en lengua diola, «la paz sea contigo». Para Leticia Valera, fundadora de esta ONGD, es también el nombre de un proyecto de vida. La iniciativa nació tras un viaje a Senegal hace más de dos décadas y, con el tiempo, se ha convertido en una organización centrada en la educación, la sanidad, el acceso al agua y el empoderamiento de mujeres y niños.

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Además de su trabajo en Senegal, Kassumay desarrolla proyectos de acción social en València, entre ellos talleres de costura y patronaje para mujeres inmigrantes víctimas de violencia de género y un taller productivo en la cárcel de Picassent. Esa misma lógica está detrás de la marca Leticia Valera, una firma que trabaja con telas africanas y busca dar visibilidad al oficio, la cultura y la fuerza de las mujeres que participan en estos proyectos.

– ¿Qué es Kassumay Senegal?

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Kassumay Senegal, en lengua diola, una tribu del sur de Senegal, significa «la paz sea contigo». Para mí representa un proyecto de vida que nace hace más de 20 años, en un viaje que hice a Senegal y que, con el tiempo se convirtió en una organización no gubernamental para el desarrollo.

Nos centramos, sobre todo, en el empoderamiento de la mujer y de la infancia. Puede parecer una frase muy manida, porque ahora todo parece empoderamiento, pero quienes nos dedicamos a la acción social y a la cooperación internacional sabemos que es una palabra muy potente. Significa ayudar a las mujeres a dignificarse, a tener una profesión, a construir un futuro y a que sus hijos salgan adelante.

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– ¿Cuáles son las principales líneas de trabajo de la ONGD?

Seguimos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sobre todo en materia de educación y formación, que son la base y la columna vertebral de nuestro proyecto. El ser humano, cuando deja atrás la supervivencia y empieza a tener oportunidades, visión, curiosidad y ganas de avanzar, puede formarse, soñar y construir.

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También trabajamos en sanidad, porque defendemos la sanidad para todos, y en la problemática del agua. En África hay una escasez de recursos y un vacío institucional importante. Da pena decirlo, pero es así.

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«Tenemos 900 niños escolarizados en Senegal»

– ¿Qué proyectos educativos desarrolláis actualmente en Senegal?

En educación y formación tenemos 900 niños escolarizados, de entre 2 y 14 años, en diferentes etapas. La primera escuela tiene 130 niños en un pequeño jardín de infancia, donde ya empiezan a leer y escribir. Además, cuentan con una campaña de nutrición diaria para asegurarnos de que se alimentan y crecen correctamente.

Después tenemos escuelas orientadas a aprender un oficio. Hemos desarrollado talleres de costura y patronaje en diferentes puntos: uno a las afueras de Dakar, en un barrio muy trepidante y apasionante que se llama Pikine; y otro en una zona muy pobre que se llama Thiès.

Allí, además, hemos empoderado a una comunidad de 40 mujeres en silla de ruedas. Muchas no podían caminar o tenían dificultades de movilidad porque no disponían de una silla.

– También trabajáis en el ámbito sanitario. ¿Qué habéis puesto en marcha?

Tenemos dos dispensarios médicos. Uno atiende puntualmente unos 3.000 casos al año, con medicación gratuita, en un radio de acción de 15 kilómetros. Abarca sobre todo zona rural y pesquera, en un barrio nuevo que ha resurgido a raíz de la apertura del dispensario.

El otro está en una zona rural y asiste partos. Evita que las mujeres se mueran al dar a luz. Cuando una mujer se pone de parto, la cogen en un carro y la trasladan al hospital más cercano. Hay riesgo real de que mueran por las condiciones del traslado y de la atención. Este pequeño dispensario atiende a 32 aldeas que dependen de él.

«Un pozo de agua puede evitar que la juventud emigre»

– ¿Qué papel juega el acceso al agua en vuestros proyectos?

El agua lo cambia todo. Ellas mismas dicen que han conocido la palabra desarrollo gracias a un pozo. Instalas un pozo en un poblado y, a partir de ahí, surge un sistema de cultivo rotativo. Ya no se vive solo de lo que crece de manera natural, como el mijo, sino que se pueden producir excedentes, vender en los mercados y generar riqueza.

Eso permite que la juventud no tenga que marcharse ni emigrar. Fíjate lo que puede hacer un pozo de agua.

Actualmente tenemos cinco pozos: cuatro en zona rural y otro en la escuela pequeña.

– ¿En qué proyecto estáis trabajando ahora?

Estamos levantando una casa de acogida para niños de la calle, los niños talibé. Es un proyecto muy apasionante. Será un centro de día para que estos niños, que son abandonados y van deambulando por las calles, puedan vestirse, lavarse, comer y aprender.

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«En València trabajamos con mujeres inmigrantes y con internas de Picassent»

– Kassumay Senegal también tiene acción social en València. ¿Qué hacéis aquí?

Tenemos proyectos muy bonitos. Por un lado, talleres de formación no reglada en costura y patronaje con mujeres inmigrantes víctimas de violencia de género. Y, por otro, un proyecto que llevamos desarrollando desde hace un año en la cárcel de Picassent: un taller productivo de costura y patronaje con mujeres internas.

– ¿Cómo se vincula todo esto con la marca Leticia Valera?

La marca surge precisamente de querer dar a conocer la fuerza de las mujeres africanas, inmigrantes y también de las internas del centro penitenciario a través del trabajo que elaboran.

En Senegal se hacen productos con telas africanas y, a través de esos tejidos, damos a conocer la cultura del país y el trabajo de ellas. Aquí, las mujeres se empoderan a través de la costura en los talleres. La marca Leticia Valera trata de transmitir ese lenguaje visual y de ensalzar el trabajo que realizan mujeres increíbles.

– ¿La ropa de Leticia Valera se confecciona con telas de Senegal?

Exactamente. Las telas vienen de Senegal. La mujer africana es la columna vertebral del continente, porque es quien realmente sostiene la economía del país: lleva la carga familiar, la carga del hogar y la carga económica. Y, sin embargo, es la voz silenciosa del continente.

«Los tejidos africanos hablan de familia, naturaleza y hospitalidad»

– ¿Qué cuentan esas telas africanas?

Las mujeres africanas se muestran a través de cómo se visten, de sus vestidos tradicionales y del lenguaje que se interpreta en los tejidos. Desde la época precolonial, los estampados se utilizaban como lenguaje. Pueden reflejar estados de ánimo, pero sobre todo valores.

– ¿Qué valores aparecen en esos tejidos?

Uno de los principales es la familia, que para los africanos es básica. Es uno de los pilares que sostiene sus culturas y tradiciones. Los ancianos son la biblioteca de África, porque transmiten oralmente la cultura. Son sabiduría, oráculo, personas veneradas y respetadas.

Otro valor es la naturaleza. Ellos creen que todo sale de la naturaleza y que toda su riqueza está a disposición de las personas por su generosidad. Por eso la honran y le están agradecidos.

Y hay un tercer valor muy bonito: la teranga, que significa hospitalidad. La hospitalidad habla también de familia. Es ese «si tú no tienes, lo comparto contigo»; «si no tienes dinero o comida, ven a casa y compartimos lo que haya, sea mucho o poco». A quien viene de fuera se le acoge enseguida y se le hace hermano, amigo, parte de la familia.

– ¿También los colores tienen significado?

Sí. Por ejemplo, el amarillo representa la familia y el rosa puede representar el elemento femenino. Los tejidos hablan a través de sus estampados y de sus colores. En Leticia Valera tratamos de transmitir ese lenguaje no visual, esos valores y el trabajo de todas estas mujeres.

«Kassumay se financia con fondos públicos, privados y donaciones»

– ¿Cómo se financia Kassumay Senegal?

Kassumay, que es la ONGD, se financia por dos vías. Por un lado, con fondos públicos, gracias a la Generalitat Valenciana y al Ayuntamiento de Valencia. También hemos recibido apoyo de la Fundación Bancaja y de la Obra Social de CaixaBank.

Y, por otro lado, contamos con capital privado, tanto de empresas como de donantes particulares.

– ¿Y la marca Leticia Valera?

Leticia Valera es mi marca. Es una sociedad limitada, una empresa, pero una empresa con conciencia. A través de la venta de lo que produce, contribuye a potenciar y transmitir los valores de Kassumay y a visibilizar el trabajo de estas mujeres.

De manera particular, yo contribuyo a empoderarlas a través de esta firma. No es una ONG, es una marca, pero nace con una finalidad muy consciente.

Firma
Fotografía de Gemma JimenoGemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.
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