Innovación

La innovación: uno de los principales pilares para la sostenibilidad empresarial

La inversión en I+D+I está siendo esencial para que el tejido industrial avance progresivamente en su apuesta por el desarrollo de productos cada vez más verdes y sostenibles.

Un sector muy sensible a esta dinámica, que combina innovación y protección medioambiental, es el químico. La multinacional Zschimmer & Schwarz, líder en este sector con treinta compañías en dieciséis países, y sede en Vila-Real, asegura en palabras de su director general, Pedro Hernández, que «desde hace décadas estamos comprometido con la innovación y sostenibilidad. Es decir, este tema no es fruto de unos intereses políticos o modas actuales. Somos un grupo que invierte diez millones anuales en innovación para ser más sostenibles y eficientes. Contamos con departamento propio global y, además, a nivel local mantenemos acuerdos con institutos y centros de investigación para intensificar nuestro compromiso».

Cuando la innovación en un grupo familiar es entendida como un ámbito relevante, que aporta valor tangible, la apuesta es mucho más decidida, tal como relata Guillermo Berlanga, director de Innovación del Grupo Gimeno.

«En este contexto, nuestra apuesta por la investigación, la digitalización y la innovación se convierte en un importante catalizador a la hora de potenciar la sostenibilidad medioambiental de nuestras compañías. Contamos con un departamento de Innovación propio desde 2009. Se trata de un departamento en el que gestionamos toda la cadena de la innovación, desde los proyectos de investigación básica, hasta el desarrollo experimental, la transferencia de la innovación al mercado y la innovación corporativa. No trabajamos para que la innovación se desarrolle solamente en el departamento de I+D, pues desde el inicio hemos entendido que los equipos que desarrollan los proyectos de innovación son la pieza clave de los mismos», afirma Berlanga.

Industria 4.0

Esta cuarta revolución industrial pasa por la innovación tecnológica que permite transformar una organización en un entorno más inteligente y sostenible para conseguir mejores resultados de negocio. En esta línea se encuentra Frost-trol, empresa internacional de origen valenciano dedicada a la producción de muebles de refrigeración para superficies comerciales. «Adaptarse a las nuevas tecnologías te permite ser más competitivo», considera Jorge Patiño, Director de Ingeniería del Producto e I+D+ 4.0.

En este sentido, indica que «actualmente estamos desarrollando dispositivos que nos permiten estar a la vanguardia del IoT: estamos trabajando en el concepto de mueble inteligente, donde un mueble de frío podrá adaptarse a las condiciones de su entorno para optimizar su rendimiento energético e incluso monitorizar monitorizar a tiempo real el stock de producto en el interior de este».

En términos de inversión en Inteligencia Artificial, Patiño asegura que para encontrar la máxima eficiencia en su cadena de producción, «en Frost-trol disponemos de modelos matemáticos capaces de predecir lo que va a ocurrir y de una red que permite la monitorización a tiempo real del estado en el que se encuentra el sistema productivo. Esta monitorización nos permite replanificar la producción a tiempo real en caso de que suceda algún imprevisto».

Crisis energética

Para Zschimmer & Schwarz, la investigación e innovación están siendo capilares para ser más competitivos en el mercado y, además, intentar paliar el grave problema actual del gasto energético. «En nuestro caso, mantenemos líneas abiertas de investigación que desarrollan productos que ayudan a mejorar el ahorro energético ya que consumen menos agua en su producción y aumentan la resistencia de los productos intermedios. En el sector cerámico estamos viendo buenos resultados sobre estas innovaciones», asegura Hernández.

Por su parte Patiño, desde Frost-trol, asegura que también ellos están poniendo su foco de atención en este tema tan preocupante. «Estamos trabajando en el desarrollo de un mueble frigorífico que de forma autónoma es capaz de proporcionar frío, ajustándose a la tarificación eléctrica contratada por el cliente a fin de minimizar la función costes de explotación del mueble. Durante este periodo, se han rediseñado prácticamente toda la gama de muebles con el objetivo de incrementar la eficiencia energética. El aprovechamiento del calor residual sustituyendo a las tradicionales resistencias eléctricas, el estudio del movimiento del aire, los mecanismos de transmisión de calor… son algunos de los conceptos que nos han posibilitado mejorar nuestro producto actual».

Normativa medioambiental

La legislación europea para la protección del medioambiente es muy rígida con respecto a la de Estados Unidos o Asia, tal como argumenta Hernández. «Esta normativa nos penaliza porque no podemos ser competitivos fuera de nuestras fronteras europeas y nos deja fuera del mercado global. Nuestra industria no puede hacer productos low cost o de gama media porque no hay márgenes posibles ya que, por poner un ejemplo muy ilustrativo: un componente básico para las reacciones químicas como es la sosa, actualmente el precio en Europa es de 1400 euros la tonelada y en China es de 500».

En el sector del frío también son conscientes de que el medio ambiente es quien ha determinado las reglas de este sector desde los últimos 15 años, especialmente por la aparición de reglamentos del Parlamento Europeo y del Consejo sobre gases fluorados de efecto invernadero. De este modo han tenido que reaccionar y adaptarse para seguir siendo competitivos y mejorar su relación con el planeta.

«Utilizamos refrigerantes naturales biodegradables, mantenemos las restricciones en materia de eficiencia energética impuesta por las normativas de ecodiseño e incluimos componentes que al final del ciclo de vida útil del mueble sean reciclables. Apostamos por la economía circular, donde se aboga por materias primas utilizadas en los procesos productivos vuelvan al mismo a través de los conceptos de las 4R: reducción, recuperación, reutilización y reciclaje», asegura Hernández.

La inversión en innovación no es siempre fácil de monetizar o encontrar un claro retorno financiero, ni tampoco inminente, muchas veces se necesita tiempo para ver resultados. Aun así, comenta Hernández «cada empresa, en función de los recursos de que dispongan tienen que apostar por la innovación como elemento fundamental para ser competitivos».

Cambio de modelo

En opinión del Grupo Gimeno, las organizaciones que integren en su modelo de negocio un compromiso social, político y empresarial por la sostenibilidad conseguirán liderar el futuro, cada vez más competitivo y exigente.

«Actualmente, nos encontramos sin duda inmersos en un cambio de modelo social, pues la sociedad demanda que las organizaciones no solo cumplan sus necesidades a la hora de prestar un servicio o producto, sino que tiene muy en cuenta el modo en el que lo hacen y su manera de relacionarse con su entorno.  Y esta realidad va a ir a más, pues las nuevas generaciones exigen empresas con propósito, caracterizadas por valores muy marcados. Pero no solo el consumidor final; las administraciones, las entidades financieras o los inversores apuestas por poner la sostenibilidad en el centro de sus decisiones», expone Berlanga

El valor de la sostenibilidad

Nuestra cadena de valor, continúa el director de Innovación del Grupo Gimeno, tiene mucho en cuenta la sostenibilidad como un elemento fundamental para el desarrollo de proyectos y acciones. «Creo que está siendo un valor diferencial, que además genera mucho más valor, si se dispone como nosotros de una hoja de ruta compartida en cuanto a proyectos de sostenibilidad en los 3 ejes: económico, social y medioambiental», concluye.

Al preguntarle si cuentan con casos de éxito de cooperación empresarial que puedan servir de modelo a empresas pequeñas para que vean que un compromiso con la sostenibilidad, además de generar reputación y conciencia medioambiental, también puede impulsar nuevas oportunidades de negocio, Guillermo Berlanga comenta que siguen una hoja de ruta en materia de sostenibilidad que implica transversalmente a todas sus áreas, pues en todas ellas implementan innovadores proyectos e iniciativas que favorecen tanto la circularidad de sus compañías como la de los municipios en los que están presentes.

«En este sentido, contamos con varios casos de proyectos que combinan innovación y sostenibilidad, pero me gustaría destacar uno en concreto por representar, además, una estrecha colaboración con una empresa tecnológica valenciana. Hace unos años, apostamos por desarrollar una joint venture con una empresa tecnológica valenciana, Ingelia. Se trata de una compañía que cuenta con una tecnología de carbonización hidrotermal de residuos, que permite transformar dichos residuos en biocarbones, con múltiples aplicaciones. Obviamente, la cantidad de residuos que gestionamos en varias de las empresas de nuestro Grupo es ingente, y vimos desde el principio varias sinergias a explotar», sentencia Berlanga.

 

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