Recesión

¿Cómo encaran las Startups una posible recesión en 2023?

Muchas son las voces que auguran, en mayor o menor medida, una contracción económica para comienzos del año que viene. Según datos de BBVA Research, la recesión en España tendrá lugar en el primer trimestre de 2023. Para muchas startups, una crisis durante el ejercicio que viene podría poner a prueba su resiliencia. En Economía 3 tomamos la temperatura al momento, preguntando a algunas de las empresas más prometedoras cómo analizan la situación.

Pertenecientes a sectores especialmente sensibles a los ciclos económicos adversos, contamos con la opinión de startups dedicadas a la concesión de hipotecas, al mundo del motor y a la construcción de nueva obra.

Escucharemos la opinión de Stefano Scardia, CEO de Colibid, una plataforma valenciana especializada en subasta hipotecaria; de Marc Oliva, CEO del concesionario catalán Grupo Oliva Motor; así como de Sonia Bentué, directora comercial de Unlatch, una multinacional francesa que lleva dos años operando en el mercado de la construcción español.

Fantasmas de recesión

En nuestro país, la palabra «recesión» trae a la mente fantasmas que nunca acabaron de irse. Las cicatrices sociales de la crisis de 2008 todavía colean hoy día. ¿Es una nueva recesión inevitable?

La opinión de Stefano Scardia al respecto es polémica. Para él una recesión no sólo es inevitable, sino que es necesaria. Según el CEO, «la exagerada inyección de capitales a los mercados durante la última década y la incorrecta política de estímulos económicos reales y constructivos, es la única causa del repunte de la inflación en la última etapa, que es la que ocurre antes de una crisis».

Stefano Scardia, CEO de Colibid.

Sonia Bentué se muestra pesimista y afirma que una nueva recesión «parece inevitable a pesar de las medidas de la Unión Europea para bajar la inflación ya que el descenso va a ser muy lento y sin embargo los tipos de interés ya han empezado su carrera alcista». La directora comercial se muestra además preocupada con la tendencia que percibe en las entidades bancarias, «ya que muestran actitudes restrictivas».

Desde el sector del motor se muestran más esperanzados y afirman que todavía es pronto para aventurarse a nada. Sin embargo, Marc Oliva admite que los indicios son adversos. «La inflación, la deuda pública, el paro, la situación geopolítica y la subida de tipos de interés, apuntan a un cocktail perfecto para una recesión. Nada es inevitable y vivimos en un mundo impredecible pero los indicadores no son halagüeños», afirma.

¿Cómo sería una nueva recesión?

En este sentido parece haber consenso entre las empresas. La recesión, si ocurre, debería durar poco o, al menos, no tanto como la de 2008. En este sentido, Sonia Bentué apunta a las inyecciones de capital tras la pandemia de la Covid-19 como un factor muy positivo para que así sea.

Sonia Bentué, directora comercial de Unlatch.

Para Marc Oliva, de confirmarse una recesión, será más corta y no debería afectar a la banca, por lo que sería menos profunda que la de 2008. Sin embargo, las bolas de cristal no existen y las incógnitas son todavía demasiadas, recuerda Oliva. Es por eso que «en cualquier caso, debemos estar preparados para afrontar la situación y nuestros gobernantes también».

Scardia percibe, sin embargo, la posibilidad de la interferencia de «factores exógenos repentinos», como el estallido de una guerra entre China y Taiwán. En 2022 esa es, sin duda, una posibilidad difícil de descartar a la ligera. Su sensación personal, explica, es que, de no materializarse estos factores, el curso de la crisis «no será tan violento como en 2008 y su duración máxima será de un año».

¿Está preparado el tejido empresarial español?

En este sentido el consenso es rotundamente positivo. El tejido empresarial español ha hecho los deberes tras las crisis previas y cuenta con las herramientas adecuadas para enfrentar una recesión.

«La crisis del 2008 tuvo un origen muy diferente al actual. Veníamos de años de bonanza y, tanto las empresas como los particulares, estaban muy apalancados. Actualmente salimos de una pandemia, vivimos una guerra y aún sentimos las cicatrices de la crisis del 2008, por lo que las circunstancias son radicalmente distintas. La pandemia ha llevado la tasa de ahorro de las familias españolas a máximos de las últimas dos décadas. Las empresas y los hogares están entre 20 y 30 puntos menos endeudados que en 2008 y la mentalidad es otra», explica Marc Oliva.

Marc Oliva, CEO de Grupo Oliva Motor.

Sin embargo, Oliva advierte de que todo esto servirá de poco «de no acompañarse de políticas que eviten la destrucción de empleo y riqueza».

Stefano Scardia apunta en la misma dirección. El tejido empresarial español, afirma, se encuentra en un momento muy positivo gracias a la atracción de capital humano y financiero extranjero. La Unión Europea es, en opinión del CEO de Colibid, el verdadero motor del emprendimiento en España. Sin embargo, Scardia se muestra crítico con las políticas nacionales, las cuales «en realidad no están ayudando al sector».

Un punto importante para entender por qué, de haber una recesión, no será como la de 2008, explica Sonia Bentué, es que la crisis anterior «fue financiera y muy especulativa, muy centrada en el sector inmobiliario y que arrastró al resto de sectores. El sector empresarial español, de manera generalizada, aprendió de aquello. De haber una nueva recesión, afectará de manera desigual a los sectores de actividad».

«Quien más la padecerá serán aquellas empresas que se hayan visto muy afectadas por la crisis de la Covid-19  y presenten una situación financiera de gran endeudamiento y pocas expectativas de crecimiento o de mantener la actividad», augura Bentué.

Inflación seguida de recesión

La inflación en nuestro país ha alcanzado el 10,4% durante el pasado agosto y está siendo en el ahorro de los hogares donde más se está dejando notar. En este contexto es importante prever qué efectos tendría una contracción repentina de la economía.

Para Scardia, que afirma que una recesión es necesaria, sus efectos serían un factor que detendría la inflación. Ante el miedo a la inestabilidad laboral, afirma, la gente prefiere ahorrar a consumir y eso contribuiría a regular los precios y hacer bajar la inflación. «Para acelerar esta transición, los bancos centrales están aumentando las tasas de interés. Esto no es nada nuevo, es un ciclo que históricamente siempre  se repite», explica.

Bentué, sin embargo, no cree que una crisis vaya a traer nada positivo. Sus consecuencias, afirma, se traducirían en un «descenso en la actividad económica y en una paralización o ralentización muy importante de diferentes sectores económicos».

«Con respecto a la inflación tienen que ver, además de la subida de las materias primas, el hecho de que hay mucho dinero en el sistema y que la gente paga los nuevos precios que le piden. En cierta manera lo que nos dice este comportamiento es que se ajustan cuentas pendientes entre la oferta y la demanda. Este comportamiento no debería durar muchos meses», afirma Oliva.

¿Luz al final del túnel?

Todo pasa y todo queda. La crisis de 2008 acabó y, de materializarse una nueva recesión, las empresas españolas habrán de adaptarse como hicieron entonces.

Sin embargo, todavía es pronto para decir si hay luz a final del túnel, cree Scardia. «Tenemos que pasar por una crisis todavía. Probablemente los efectos más violentos se verán en otoño mientras que se puede tocar fondo en los próximos 9 meses. Sin embargo, no creo que sea una crisis tan fuerte y larga como la de 2008».

Para Oliva «siempre hay luz al final del túnel y no podemos dejar de perseguirla».  Y recuerda un aspecto positivo: «estos episodios sacan lo mejor de las personas, la creatividad, la resiliencia y las ganas de salir adelante, pueden con todo. Lo vimos con la pandemia y lo volveremos a ver sin duda».

Bentué, por su parte, pone una nota de incertidumbre. La directora comercial afirma taxativa que «deberemos entrar primero en el túnel y luego evidentemente veremos la luz al final».

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