La pandemia ha supuesto un incremento extra de la deuda para muchas familias y empresas

¿Cuáles son los tres motivos más frecuentes de endeudamiento en España?

La Ley de la Segunda Oportunidad se ha convertido en una alternativa viable para muchas personas

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Los tres motivos de endeudamiento más frecuentes

El nivel económico de las personas suele variar a lo largo de los años. Muchos españoles, en algún momento de su vida, han pasado por momentos económicamente complejos a los que han tenido que hacer frente. Además, en el último año, la pandemia de covid ha supuesto un endeudamiento extra para muchas familias y empresas. Es algo frecuente, pero ¿por qué cuesta tanto hablar en España del endeudamiento?

Según Deudafix, proveedor de insolvencia personal en España, los españoles normalmente “no expresan o manifiestan su mala situación económica de manera abierta y se avergüenzan de tener deudas“. Al contrario, indican, de lo que sucede en otros países. Esto juega en contra de los usuarios, “ya que solo consiguen agrandar el problema“.

Soluciones al endeudamiento

Ante esta situación, Deudafix apuesta por impulsar un cambio de mentalidad en la sociedad española. Una de las soluciones que proponen al endeudamiento es la Ley de la Segunda Oportunidad. Se trata de un proceso legal disponible para todos los ciudadanos y residentes españoles que permite cancelar todas las deudas. “Y es que es importante reconocer el problema y ponerle solución lo antes posible, para evitar agrandar la cuantía a pagar“, han añadido.

Según han explicado, con la actual crisis de la covid-19 esta ley se ha convertido en “una vía de salvación para muchas personas“. Especialmente, para los autónomos que han tenido que cerrar sus negocios en el último año al generar deuda y no poder hacer frente a ella.

Una persona sostiene una tarjeta de crédito para realizar una compra a través de Internet.

¿Por qué nos endeudamos?

Luis Miguel Díaz, director legal y mediador concursal de Deudafix, apunta que se suelen generar deudas por tres grandes situaciones.

Cambios personales

En ocasiones, los cambios de circunstancias de las personas en algunos momentos de su vida les lleva a tener una situación económica diferente. Pueden ser por motivos laborales, de salud, personales…

En caso de modificarse los ingresos (desempleo, enfermedad, divorcios, covid….), las personas acuden a bancos o entidades de crédito para solicitar un préstamo y así poder hacer frente a los gastos habituales y a las cuotas de préstamos ya adquiridos. Pero, esta situación genera más inseguridad: ¿cómo pagamos el préstamo para cubrir otros préstamos?

Condiciones de los préstamos

En muchas ocasiones, los ciudadanos se encuentran con intereses y/o condiciones realmente abusivas en los préstamos. “Pedir un préstamo rápido para pagar otro no nos va a ayudar a resolver el problema, sino que lo va a complicar todavía más“, comentan desde Deudafix.

Pérdidas empresariales

Este suele ser un motivo recurrente para personas físicas y autónomos. Sobre todo, en diferentes situaciones inesperadas como es el caso de la covid, por ejemplo. Ocurre que su negocio ya no es viable, ya que han aumentado los costes financieros/gastos de explotación o, simplemente, las ventas han disminuido. “Sin poder trabajar, el endeudamiento solo puede crecer, por lo que hay que actuar y frenar esa situación”, aconsejan.

Dinero

Ley de la Segunda Oportunidad

Ante cualquiera de estas situaciones, la Ley de la Segunda Oportunidad se convierte en una buena solución, según la firma. Aunque, añaden, que “hay que tener paciencia” porque, por el momento, los solicitantes deben esperar entre 12 y 18 meses en España. Por ello, es imprescindible “buscar profesionales que te asesoren y que conozcan los plazos y todos los pasos a dar siendo fundamental para poder empezar una nueva vida“.

Cabe destacar que esta ley no es un mecanismo para evitar pagar las deudas de un particular o autónomo. Su objetivo real es propiciar una reestructuración del pago de las mismas para alcanzar un equilibrio entre acreedores y deudores. No obstante, en última instancia, se puede llegar a producir la exoneración de la deuda si se verifica que la persona es incapaz de saldarla, sin poner en peligro su patrimonio presente y futuro.


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