Revista Economía 3 | Liderazgo

“Faltan políticas estructurales que apoyen la industria”

El CEO de Actiu, Joaquín Berbegal, avanza la hoja de ruta de Actiu, una empresa familiar que proporciona empleo directo a cerca de 350 personas y facturó 90 millones de euros el pasado año

El CEO de Actiu Joaquín Berbegal en el parque tecnológico. | Foto: Joaquín P. Reina

El taller de muebles fundado por Vicente Berbegal hace 52 años ha crecido tanto como la participación en la empresa de sus tres hijas: Soledat, Laura y Carmen, y de su hijo Vicente. La segunda generación de la compañía alicantina comparte la dirección de la firma, el sueño de un joven veinteañero que en 2017 recibió el premio al Empresario Europeo del año, siendo el primer español en lograrlo. Actiu, que proporciona empleo directo a cerca de 350 personas y facturó 90 millones de euros el pasado año, ha puesto en marcha un ambicioso proceso que optimizará la industrialización de la producción y la gestión. El CEO de Actiu, Joaquín Berbegal, avanza a Economía 3 la hoja de ruta de la empresa familiar.

Lleva el mismo apellido que el presidente y creador de la empresa, pero como él mismo dice, es una “casualidad”. Joaquín Berbegal, de 46 años, empezó a trabajar en Actiu hace dos décadas. Licenciado en Gestión Comercial y Marketing por ESIC, su paso por varios departamentos de la compañía, le han permitido “aprender y evolucionar” hasta tener “una visión completa” del negocio que dirige desde hace más de dos años. Nos recibe en el centro neurálgico de la empresa, en el parque tecnológico Actiu, desde cuyas oficinas se contempla el castillo de Castalla, lugar de origen de esta empresa familiar.

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El CEO de Actiu Joaquín Berbegal en la sede central de Castalla. | Foto: Joaquín P. Reina

– ¿Cómo es la relación con el fundador, su suegro?
– Bastante transparente. Vicente es una persona muy directa. No esconde la opinión. Es muy exigente consigo mismo y con los demás. Creo que hemos conseguido entendernos muy bien. Son muchos años juntos y los dos sabemos cómo pensamos. Es una relación correcta y lo que es más importante, separando siempre la relación familiar y personal de la profesional. Tenemos un punto de equilibrio muy positivo con puntos de vista diferentes sin los que la empresa no podría evolucionar.

– ¿La situación, para una empresa en plena expansión como Actiu, no da miedo?
– Más que miedo produce intranquilidad estar en un sector con tanta incertidumbre y viendo, además, cierta parálisis en la toma de decisiones estratégicas a nivel político. Da un poco de pánico la debilidad estructural industrial que tiene este país y la dependencia exterior. En nuestro caso particular, no hay miedo porque confías en lo que haces y tenemos una situación interna bastante estable, pero evidentemente la situación es compleja, aunque no deja de ser un reto.

– No han hecho ERTE. ¿Por qué?
– En el mes de marzo cuando se produjo el confinamiento estudiamos las opciones. El presidente de la empresa y fundador dijo que no al ERTE para apoyar a los empleados y sus familias en momentos de tanta incertidumbre. Después de tres semanas parados hicimos una vuelta paulatina. Por la inseguridad, intentando ir de menos a más, a medida que iban abriéndose los mercados. A finales de mayo la plantilla ya estaba trabajando al 100 %. Actiu es una empresa familiar que se ha gestionado de una manera muy racional. Se han hecho las inversiones necesarias y los beneficios se han invertido en la propia compañía. Somos una empresa con una solvencia financiera importante, en estos momentos un valor añadido, y eso nos permitirá reaccionar rápido cuando los mercados lo exijan. Esta solvencia, en la anterior crisis, también nos permitió salir adelante con garantías cuando la competencia estaba sufriendo mucho.

– Con la información que usted maneja, ¿es optimista?
– Realista. Tuvimos que ajustar procesos y equipos para mantener los puestos de trabajo. Son soluciones nada agradables pero necesarias. Intentas decidir por el bien del grupo y ahí yo me apoyo en Vicente. Mantener la estructura de la empresa es vital porque nos permitirá reaccionar rápidamente.

– Actiu inauguró estas grandes instalaciones en las que estamos, en plena crisis, en 2008.
– Así es. Aterrizamos en el peor momento. La inversión se hizo con una parte importante de fondos propios. Pero Actiu en esos años nunca llegó a perder dinero. Lo que indica que habíamos hecho los deberes correctamente para poder hacer frente a la crisis económica.


Puedes leer la entrevista completa en la Revista ECONOMÍA 3

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