El proceso dura de 4 a 6 meses y el precio es a partir de los 3.900 euros

Una empresa suiza convierte las cenizas de los difuntos en diamantes

Algordanza es la compañía que ofrece estos servicios a partir de un proceso que extrae el carbono de los restos del fallecido y los convierte en las preciadas gemas

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Diamante de Algordanza engarzado en un anillo.

La cultura funeraria ha ido evolucionando y los tradicionales entierros ya no son la única alternativa escogida para despedirse de nuestros seres queridos. Frente a la sepultura convencional ha ido ganando terreno la cremación, una opción cada vez más popular entre los españoles. Las cenizas de los fallecidos pueden enterrarse, esparcirse o mantenerse en el hogar. Otra posibilidad que tienen las familias es convertir “la esencia” de los difuntos en diamantes.

Este es el servicio que ofrece la empresa suiza Algordanza desde 2004. Con sede en 36 países distintos, entre ellos España, la compañía transforma las cenizas de los finados en “diamantes únicos” que pueden ser engarzados en anillos, colgantes o pulseras. Así lo explica a Economía 3 la fundadora y presidenta de Algordanza Ibérica, Yasmín de la Vega quien resalta que se trata de una manera de “conservar de la forma más bella la esencia de un ser querido”.

Expone que es una alternativa que ha atraído la atención a nivel internacional y que cada vez es más aceptada. “Como sociedades nos vamos modernizando y buscamos referencias que no siempre son las de la tradición religiosa”, apunta De la Vega y añade que pese a ello aún siguen siendo una empresa pequeña debido a que ofrecen un producto “premium”.

Proceso de transformación

El proceso de transformación de las cenizas en diamante es exclusivo y lo realizan en su laboratorio en Suiza a partir de las esencias (cabello y/o cenizas) recientes u antiguas del difundo. Se pueden conseguir de uno a varios diamantes de la misma persona, o de la unión de varias. Cada proceso de transformación es realizado de forma individual y el éxito depende de la concentración de carbono presente en los restos del fallecido.

“Primero tenemos que hacer una medición para entender cuáles son los distintos elementos que nos han entregado. A partir de ahí hacemos la extracción de carbono que es lo que más nos interesa”, explica la fundadora de Algordanza Ibérica. Expone, a su vez, que “no es 100% carbono lo que extraemos. Siempre va a haber partes de otros elementos que había presentes en la esencia”.

Yasmín de la Vega, fundadora y presidenta de Algordanza.

Así es como cada diamante se forma según su propia composición natural, teniendo cada uno su propio carácter y tiempo de formación. Cada una de estas gemas tiene una tonalidad azulada natural debido a la presencia de Boro (B) en el organismo, y por el reflejo de luz según su propia estructura física. “Cada persona es diferente y cada diamante también lo será”, apunta De la Vega.

Una vez extraído el carbono pasa por una fase de grafitización en la cual se cambia su estructura molecular de carbono a grafito. A partir de esta fase se pasa por distintas etapas que después de la compresión se convierten en un 99,99% de átomos de carbono. Añade la presidenta de la compañía en España que con Tecnología HTHP (High Temperature High Pressure) se crea el ambiente adecuado para llevar a cabo un cultivo y conseguir los diamantes.

El proceso tarda entre 4 y 6 meses aunque depende “de la información química de las cenizas” y el precio oscila entre los 3.900 euros y los 32.000, según el tamaño de la piedra y de si decidimos realizar cortes en ella o no. Los diamantes van desde los 0,2 quilates hasta los 2 quilates aunque “podemos alcanzar más pero implicaría más tiempo en el laboratorio e intentamos que no sea una espera larga por el bienestar emocional de nuestros clientes”.  Señala De la Vega que lo habitual es que los clientes soliciten el diamante de medio quilate cuyo precio está en los 7.500 euros.

Por último, explica que el servicio que ofrece Algordanza “se fundamenta en el trato personalizado” de modo que desde el primer instante la compañía se desplaza a la localidad del deceso y traslada las cenizas al laboratorio de Suiza donde los familiares reciben un seguimiento cada 25 días del estado y del proceso de transformación en diamante. “La gente no ve problemas éticos con Algordanza, no hemos recibido crítica alguna. La muerte es una experiencia íntima y es una decisión personal como tratar la esencia de tu ser querido”, concluye Yasmín de la Vega.

Laboratorio de Algordanza en Suiza.

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