El conocimiento basado en la experiencia

Miguel Ángel Durá (Lazarus): “No es una era de cambios, es un cambio de era”

Experto en dirección y gestión de organizaciones, el fundador y CEO de Lazarus previene en esta entrevista sobre el intrusismo que alimenta la confusión de lo digital

Video: Joaquín P. Reina

En su mochila formativa se encuentran diversos títulos. Ingeniero técnico de Informática de Gestión, Máster en Administración y Dirección de Empresas y Master en Dirección de Recursos Humanos son algunos de ellos. Pero más allá de esta faceta, Miguel Ángel Durá atesora dos décadas de experiencia profesional en el área de la dirección y la gestión de organizaciones. De ahí nació Lazarus Management, una empresa asesora compuesta por directivos y para directivos que en la era de la digitalización pone a la persona en el centro de su actividad.

– ¿Por qué Lazarus?

-Porque como alto directivo empresarial, cuando acudía años atrás a servicios externos me encontraba con que las personas que debían asesorarme nunca habían gerenciando empresas.  ¿Cómo puede alguien que no ha estado en la batalla aconsejarte sobre cómo combatir? Con todos los respetos, de la teoría a la práctica hay un trecho. De ahí surge Lazarus, de la unión de varios altos directivos que coincidimos en que había una carencia entre la parte teórica  de cómo nos decían que teníamos que hacer las cosas y su implantación en la práctica.

En Lazarus estamos en los proyectos de principio a fin. No decimos a los clientes: “Tienes que hacer esto y la semana que viene me cuentas cómo ha ido”. Les decimos: “Vamos a hacer esto y lo vamos a hacer juntos”. Eso no significa hacerles los deberes sino enseñarles cómo. Los hacemos con ellos para que cuando nos marchemos tengan la vivencia suficiente que les va a permitir gestionarlos ellos mismos. Y eso solo lo pueden hacer quienes, como nosotros, ya lo hemos hecho antes.

-¿Cuál es el perfil mayoritario de empresa al que os dirigís?

-Aunque más del 90% de las empresas en la provincia de Alicante son familiares y pymes, la verdad es que nosotros hemos gestionado empresas de todos los tamaños. El volumen no es significativo realmente porque al final tratamos con personas. Y de ellas depende el éxito de los proyectos sea una empresa grande o pequeña.

– El empresariado, por lo general, ¿suele ser reticente a los cambios y recomendaciones de personal externo?

– Las personas por naturaleza somos reacias al cambio. Aunque vayamos a realizar un proceso de mejora en la empresa, siempre van a ver el proyecto como algo impuesto, sacamos a la gente de su área de confort y eso, especialmente cuando hablamos de la parte tecnológica, suele ocurrir debido a la falta de conocimiento existente.

– Entonces, ¿cómo lo hacéis?

-Aportamos experiencia y conocimiento. Tratamos las personas con naturalidad y cercanía, nos apoyamos en ellas para desarrollar los proyectos a través de tecnología de gestión, haciendo evolucionar sus modelos de negocio. Comprobamos que los datos manejados por la empresa son correctos para evitar la toma de decisiones erróneas. Y cuando nos vamos, les dejamos una tecnología eficiente capaz de gestionar el negocio sabiendo que la información que te está proporcionando es veraz. Insisto, las personas son la clave y hacen que tu empresa tenga éxito o no.  Así actuamos.

–  Desde diferentes foros se está advirtiendo a las empresas de la necesidad de no perder el tren de la digitalización, pero ¿hasta qué punto saben qué deben hacer y cómo?

– La tecnología como precursor del cambio en todos los ámbitos de la sociedad y su impacto en nuestro modo de vida ha transformado radicalmente los negocios y su forma de gestión a la par que ha propiciado la aparición de nuevos tipos de negocios que requieren de nuevos modelos de gestión.

Muchas empresas se están viendo obligadas al cambio ante la necesidad de subirse al tren digital que les permitirá llegar más lejos. Es innegable y son innumerables las ventajas que presenta la tecnología en este sentido. Pero no todo vale y a veces debemos pagar un peaje que en ocasiones puede resultar caro.

La cantidad de aplicaciones y programas de todo tipo que tenemos al alcance de un click puede llevarnos a la falsa percepción de tener nuestro negocio bajo control a través de estas herramientas. Antes de la digitalización, las empresas han de tener claro para qué. Han de ser conscientes de que hay un trabajo previo y aprovechar el tirón de lo digital para revisar los procedimientos ya que en el 99% de los casos se llevan sorpresas.

-Parece más complicado ese trabajo previo del que habla que la digitalización en sí…

-Una persona no puede hacer una media maratón sin preparársela antes. Pues esto es igual. No es que estemos en una era de cambios, sino que ya hemos hecho un cambio de era.  Lo que llamábamos nuevas tecnologías ya no son tales. Es tecnología que no deja de evolucionar, y hay que ir evolucionando acorde a ella. Es importante que esté al servicio de las personas para facilitarles la vida y los negocios. Debemos tender a una tecnología humanizada que no esté solo enfocada al consumo porque ha pasado de ser un medio a ser un fin. Y eso es un problema. Está afectando mucho a nuestra sociedad, a nuestras relaciones interpersonales y también a los negocios. Es necesario usarla de manera responsable.

-Pero la confusión existente en torno a lo digital puede dificultar al empresario la elección sobre qué hacer, pero también con quién hacerlo…

-Claro. Hay mucho intrusismo aprovechando la fiebre de la digitalización. Debemos rodearnos de profesionales con refutada experiencia y recorrido. Y esa es la razón de ser de Lazarus. La gran mayoría de nuestros clientes nos piden, cuando finalizamos los proyectos, que de manera puntual vayamos a su empresa cada cierto tiempo y participemos en los consejos de administración como externos. Han vivido y visto cómo trabajamos y los resultados hablan por sí solos. Sabemos lo que hacemos y eso se nota. Además tenemos claro que para ser un buen profesional hay que ser, sobre todo, una buena persona. Regirte por valores como el respeto, la lealtad y la honestidad. En mi caso, me lo enseñaron de niño y, desde entonces, esos valores me acompañan.

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