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No compres ropa, Ouh Lo Là te la alquila y cada mes cambias de look

La emprendedora pone en marcha un modelo de negocio basado en el uso y no la propiedad: economía millenial

Lola Ribas no descuida ni un detalle en su firma Ouh Lo Là

Las nuevas generaciones prefieren el uso a la propiedad. Esta es una de las premisas que Lola Ribas Benlloch tenía claro. Su trabajo le exigía un gasto en ropa que no podía permitirse y así, dándole vueltas al concepto de negocio y con la ayuda de un inversor, puso en marcha Ouh Lo Là, un servicio de alquiler de ropa de moda enfocado sobre todo a la mujer joven trabajadora.

Tras varios años trabajando en Madrid en una empresa de organización de eventos para marcas de lujo, Lola volvió a su Benimamet natal donde ha abierto su oficina. De momento, ella sola, con la ayuda de la familia lleva el negocio que acaba de ser seleccionado para incorporarse a la nueva edición de Lanzadera.

“La idea surgió como una solución a un problema: cómo ir a la moda sin gastarme un dineral”, recuerda Lola.

El alquiler de ropa de moda –fashion renting en su expresión inglesa- es un modelo de negocio que no está explotado en España. “Sí existen empresas en el segmento de la ropa de fiesta o ceremonia”, señala la emprendedora. Sin embargo, hay un hueco importante que no cubre las necesidades de la población femenina joven y trabajadora. “Es decir -detalla Lola- ropa para tu día a día, para ir a la oficina o salir con los amigos”.


Sin necesidad de ir a comprar, con prendas nuevas cada mes y siempre como nuevas


Ouh Lo Là da tres opciones de alquiler: DivaBox incluye en su caja 12 prendas que se pueden usar durante un mes por 89,90 euros; StarBox da la posibilidad de usar ocho prendas durante 15 días por 69,9 euros y FlashBox lleva 5 prendas para utilizarlas durante 12 días a un precio de 49,9 euros.

“Nuestro mensaje a las mujeres es: deja de comprar ropa y ve siempre a la moda. Te vas a cansar enseguida de ella y la vas a querer vender porque te has hecho una foto para Instagram y la ha visto todo el mundo y no la quieres volver a llevar. Hoy en día rotamos mucho las prendas”.

Ouh Lo Là arrancó en marzo y ya tiene clientas recurrentes, un 70% del total. La modalidad que más aceptación ha tenido es, curiosamente, la caja más cara.

En la cabeza de Lola Ribas no dejan de bullir las ideas. Quiere poner en marcha la línea Maternity. “Es un buen nicho de mercado, porque las mujeres embarazadas no se quieren comprar ropa que no se van a volver a poner”.


Desde 49,9 a 89,9, tres modalidades de fashion renting para ir siempre a la última


Otra línea de crecimiento vendrá por la ampliación del abanico de tallas, tanto pequeñas como grandes, e incluir complementos como bolsos. “Pero todo eso será más adelante. Ahora necesito perfecccionar lo que está en marcha”.

El suministro de ropa se realiza a través de las principales cadenas de moda: Inditex, Mango, Asos, Sfera, Other Stories …

El procedimiento de compra empieza por la elección de tallas por parte de la clienta y qué tipo de estilo: casual, oficina … sobre unos 400 looks disponibles, se eligen los que se ajustan al propio. El 80% de las prendas que llegan en la caja corresponden a la selección realizada por la clienta.

“El 20% restante es el factor sorpresa -aclara la creadora de Ouh Lo Là-. Creíamos que eso igual iba a ser un problema, pero, sin embargo, está teniendo una gran aceptación. Muchas nos dicen que no se habrían comprado “eso” en la vida, pero están encantadas de salirse un poco de la norma”.

El sistema permite cambiar el perfil tantas veces como se quiera. “Esto no es una suscripción, hay que pedir la caja cada vez que se quiera. Más adelante es posible que añadamos esta opción”.

La ropa se pone en circulación un máximo de seis veces. A cada devolución se procede primero a una inmersión en ozono para eliminar cualquier tipo de olor y posteriormente pasa por lavandería o tintorería y plancha.

¿Qué pasa cuando se cumplen los seis ciclos? Lola Ribas ha encontrado una solución. “La ropa generalmente está en muy buen estado y ahora, a fin de temporada, hay que renovarlo todo, porque no me sirve para el año que viene, porque lo que ofrezco es tendencia, lo nuevo”.   Así que la salida es poner en marcha un mercadillo con un fuerte componente sostenible.


Lola Ribas simultanea la gestión del negocio con el aprendizaje intensivo en Lanzadera


Aunque ocurre raras veces, sí que llega alguna prenda deteriorsada. En muchos casos tiene arreglo: un botón que se ha caído, un bajo descosido. Si ocurre un deterioro más grave, como si no se devuelven las prendas, se cobra a la clienta.

Ouh Lo Là sirve a todo el territorio peninsular, incluyendo Portugal. En los próximos cuatro meses la previsión es llegar también a Baleares y Canarias.

Y mientras asume toda la operativa del negocio, Lola Ribas se embarca en su periodo formativo en Lanzadera. “Estoy superfeliz. Tenemos muchísimas reuniones, no hay tiempo para nada. Cuando llego a casa tengo que ponerme a hacerlo todo, desde preparar las cajas a la contabilidad. Pero tengo que absorber aquí todo lo que pueda”.

Mientras tanto, acaba de firmar toda la documentación para la constitución de la sociedad y aunque sabe que es difícil, espera poder triplicar la facturación a final de año. “Tengo que convencer de que esto es el futuro, porque esto es nuevo, la gente no lo conoce en España, pero no tengo competencia. Luego surgirán más, pero es mi momento para proyectarme. Hay grandes empresas como Gap que están a punto de entrar en este negocio, pero se van a centrar en su propio producto. No van a tener la variedad que ofrece Ouh Lo Là”, añade su creadora.

 

 

 

 

 

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