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Propuestas para un verano mediterráneo

Xàtiva y La Fira d’Agost

Declarada fiesta de interés turístico nacional, se puede disfrutar de atracciones de feria, puestos comerciales donde se puede encontrar de todo y múltiples actividades

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La Fira d’Agost se celebra del 14 al 20 de agosto| Foto: Turisme CV

Cuando llega agosto Xàtiva se viste de feria. Declarada fiesta de interés turístico nacional, del 14 al 20 de agosto las calles se inundan de gente, espectáculos de todo tipo y buen ambiente con la celebración de la Fira d’Agost, que tiene lugar en la localidad valenciana por privilegio de Jaume I desde el año 1250. Durante estos días se puede disfrutar de atracciones de feria, puestos comerciales donde se puede encontrar de todo y múltiples actividades culturales.

En sus orígenes medievales la finalidad principal de la Fira era la compraventa de animales. Este motivo ha pasado a un segundo plano pero la ciudad ha sabido conservar la Feria del Ganado, donde muchos ganaderos acuden cada mes de agosto y miles de visitantes se concentran para disfrutar del espectáculo.

Una de las estampas más típicas de la Fira es el concurso de Tiro y Arrastre. Es una actividad típica del campo valenciano que consiste en la carrera de un caballo cargado con un carro lleno de sacos de arena. Esta práctica tradicional nos recuerda el tiempo en que los animales eran imprescindibles en la vida agraria.

Una de las estampas más típicas de la Fira es el concurso de Tiro y Arrastre| Foto: Turisme CV

Complementan la oferta numerosos eventos culturales como la noche de canto de ‘Les Albaes’, un canto tradicional valenciano que se celebra la noche del 15 de agosto y se repite la del 20. Los cantadores locales se desplazan a la plaça de Sant Pere donde inician un torneo de canto improvisado que rompe el silencio de las callejuelas y plazas que recorre la comitiva. Los cantadores hacen un repaso de los problemas cotidianos de la ciudad con ingenio, humor e ironía.

Contrastando con esta ancestral tradición, el día 15 se celebra el Trofeo de Velocidad Fira de Xàtiva, una de las pruebas con más encanto del calendario motociclista. La competición es la más antigua de España y una de las pocas que se realizan en circuito urbano.

La música y el teatro también tienen un lugar importante en la Fira. Todos los días por la tarde y por la noche hay espectáculos para todos los gustos. El Festival de la Cançó convive con una amplia propuesta musical que incluye a los intérpretes de más éxito del momento. El teatro por su parte está principalmente dirigido al público infantil y todas las tardes reúne a los más pequeños en la Plaça del Mercat.

Un variadísimo repertorio de aperitivos y refrescos con deliciosas recetas típicas o novedosas hacen el calor veraniego más llevadero cuando se realiza el ineludible paseo por la Alameda. Centenares de puestos tradicionales con una oferta comercial de todo tipo, objetos de madera, de barro, abanicos, comestibles silvestres o el típico garrote.

Oficios y puestos transmitidos de generación en generación, una experiencia que solo puede verse en la Fira de Xàtiva. El programa de la Fira combina tradición y modernidad, y está pensado para todos los públicos, sin excepción. En Xàtiva sin duda saben celebrar el verano en todo su esplendor.

El castillo de  Xàtiva

Xàtiva se encuentra rodeada de elementos naturales que le aportan una belleza al paisaje. La Vía Augusta, que discurre junto al municipio, denota la posición que gozó antaño y que hoy conserva por propios méritos y le ha valido ser declarada conjunto histórico-artístico. Cuna del pintor José Ribera, ‘El Españoleto’, y de dos papas de la dinastía de los Borja, Xàtiva ha destacado a través de los siglos.

Desde el castillo bajan las murallas que abrazaban la Xàtiva altomedieval| Foto: Turisme CV

Así, en el siglo XI se instaló en la ciudad la primera fábrica de papel de Europa (hecho de paja y arroz, aún hoy es conocido como papel ‘xativí) y fue desde mediados del siglo XIII hasta comienzos del siglo XVIII la segunda ciudad en población e importancia política del Reino de Valencia.

Como todas las ciudades importantes y codiciadas, Xàtiva también tuvo una etapa negra con la llegada de los Borbones ya que Felipe V, tras vencer en la batalla de Almansa, ordenó expulsar a los setabenses y quemar la ciudad. Como recuerdo de la afrenta, el pueblo conserva el retrato del monarca boca abajo en el museo de l’Almodí.

El castillo de  Xàtiva, por la situación estratégica coronando la ciudad ha sido escenario y testimonio de numerosos conflictos. Dividido en el Castell Menor y el Castell Major, el primero se asienta sobre restos iberos y romanos. La sucesivas culturas que han poblado estas tierras lo fueron ampliando y fortificando. Ya tuvo protagonismo durante las campañas de Aníbal, y en el período de Al-Ándalus. Fue más tarde importante, en tiempos del Reino de Valencia, en las guerras contra Castilla, en las de Germanías y en la de Sucesión, así como presidio de ilustres condenados.

Desde el castillo bajan las murallas que abrazaban la Xàtiva altomedieval. Nos encontramos ante una de las joyas de la ciudad, de arquitectura imponente, declarada Bien de Interés Cultural. A pesar de sus raíces ibéricas y romanas, la mayor parte de las murallas y torres conservadas son de origen islámico o gótico.

Una vez en Xàtiva es imprescindible realizar el recorrido por esta fortaleza, desde la cual se observan unas espléndidas panorámicas de la población y su entorno.

Por si fuera poco, Xàtiva es una de las localidades donde sentarse a la mesa de un restaurante es una auténtica experiencia: ‘arròs al forn’, ‘arròs caldós’, ‘arròs en fesols i naps’, ‘arròs blanquet’ y, por supuesto, la paella, que en Xátiva se cocina con mucha carne, legumbres y verduras.

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