Trabajos con futuro

Los pilotos de drones se abren paso a través de la regulación y la competencia desleal

El pilotaje de drones está en alza y se asienta como complemento de ciertas profesiones que buscan reinventarse y adaptarse a las nuevas tecnologías

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Imagen cedida por Fempa.

Como juguete, como herramienta, e incluso en deporte… los drones ofrecen infinidad de posibilidades para aquellos que saben aprovecharlas. La innovación puede ser vista como una amenaza a los empleos tradicionales, pero también es una oportunidad para reinventar o crear nuevas profesiones. Este es el caso de los pilotos de drones, un trabajo en auge en España donde ya son más de 5.000 los pilotos registrados según la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa), a fecha del 3 de junio de 2019.

En la Comunitat Valenciana son 487 los pilotos oficiales, y 366 las empresas operadoras de drones, 166 en la provincia de Alicante, 165 en Valencia y 35 en Castellón. “Es una de las profesiones más demandadas, tanto ahora como en el futuro”, expone Marcela Righetti, directora de Consultoría e Información Empresarial de la Federación de Empresarios del Metal de la Provincia de Alicante (Fempa).

Dron utilizado en los cursos de formación de Fempa.

En Fempa ofrecen formación oficial en pilotaje de drones, así como cursos especializados para los pilotos. Señala Righetti que la mayor parte de los alumnos que acuden son personas con trabajo que buscan especializarse. “Ya eres experto en algo, lo que ha pasado es que has mejorado y has aplicado una tecnología adecuada para la realidad en la que nos movemos”, explica la directora de Consultoría de Fempa.

En este sentido, según apuntan desde Aesa, la principal actividad a la que se dedican los pilotos de drones es a la fotografía y las filmaciones aéreas. En la Comunitat, una de las empresas pionera en desarrollar esta profesión fue Dron Valencia. Fundada hace 5 años por dos ex trabajadores de Canal 9, la compañía se especializa en la utilización de drones para generar material audiovisual. “Fuimos pioneros en el sector”, señala Nacho Guerrero, cofundador de la empresa, quien añade que tras el cierra de la televisión valenciana “decidimos reciclarnos y meternos en el tema de los drones”.

Intrusismo y regulación, restricciones para el sector

Explica Guerrero que para convertirse en piloto de drones es preciso obtener el título en una escuela oficial aprobada por Aesa así como constituirse como operador de drones o trabajar para una empresa que este constituida como tal. “Al principio esto era nuevo, no te conocía nadie. Los primeros tienes que darte a conocer”, señala.

De este modo, indica que los primeros años fueron duros por el desconocimiento de esta nueva profesión. Tras lo cual se produjo un boom en el que “todo el mundo quería saberse el carnet”. Una etapa que acusó Dron Valencia debido a la proliferación de empresas de drones así como al intrusismo. “Mucha gente se compraba un dron, y sin título, ni seguro, ni nada, ofrecían el mismo servicio y a menor coste porque no tenían que declarar nada”, lamenta Guerrero.

Mapa donde se pueden ver las zonas en las que está prohibido el vuelo de drones para actividades profesionales (zonas en rojo) en la Comunitat Valenciana. | Enaire

“Ahora estamos en otra etapa. Han ido cayendo muchas empresas que no se podían sustentar y nos hemos quedado las que tenemos la base más sólida”, explica. Añade respecto a las perspectivas del sector del pilotaje de drones para actividades audiovisuales que “son complicadas” debido a la legislación que regula a su sector. “Tenemos una regulación arto restrictiva”, apunta Guerrero e indica que “no podemos hacer casi nada. No podemos volar en núcleos urbanos, no podemos volar cerca de aeropuertos, no podemos hacer una serie de cosas que dificultan nuestra profesión”.

Señala que entre el 30 y el 40% de los pedidos que recibe no los pueden realizar por culpa de la regulación. “Se supone que quieren equipararla al marco europeo, pero mientras eso no suceda, no está frenando mucho la legislación”, lamenta el CEO de Dron Valencia quien explica que en España lleva operativa desde 2014 una misma normativa, que pese a que fue actualizada a finales de 2017, aún no se está aplicando. “Lleva un año y medio que está ahí, pero no vale para nada porque no estaño dando los permisos”, increpa Guerrero.

A este respecto, según los datos manejados por Aesa, desde la entrada en vigor de la primera ley, el 4 de julio de 2014, hasta el 31 de diciembre de 2018, la Agencia de Seguridad Aérea impuso 198 sanciones por un importe de más de 862.510 euros, siendo la mayoría de ellas por sobrevuelo de zonas no permitidas. En la página oficial de Enaire, principal proveedor de servicios de navegación aérea y de información aeronáutica en España, se puede consultar las zonas donde el vuelo de drones está permitido.

Pese a la normativa restrictiva y el intrusismo, apunta Guerrero que existen posibilidades en el sector y que existe “mucho movimiento”.

Drones de rescate

Al igual que el cofundador de Dron Valencia, Righetti apunta que existen prácticas de intrusismo y empleo sumergido. Sin embargo, apunta que “cada vez se da menos. Se está controlando cada vez más el tema de los drones”. Añade que cada vez más gente acude a los cursos para añadir valor a sus empleos. “Lo importante en la formación de drones es que la gente lo que hace es adaptarse a los empleos del futuro”, explica la directora de Consultoría de Fempa.

En este sentido, expone que uno de los sectores en los que más se demanda la presencia de pilotos de drones es el de las emergencias. “Es donde más se está aplicando ahora mismo porque evita riesgos para la persona”, señala.

Dron de rescate marítimo diseñado por la empresa valenciana General Drones.

“La idea surge en base al conocimiento que tenemos del salvamento en playas. Surge porque en el día a día nos enfrentamos a problemas como es ver la muerte de una persona en directo, ahogada. Fue fruto de no llegar a tiempo. Yo tuve la oportunidad como patrón de embarcaciones de acudir a una llamada de socorro y en el camino ver como esa persona fallecía”, explica Adrián Plazas, CEO de General Drones.

Él, junto a su socio Enrique Fernández, fundaron hace casi cuatro años General Drones para fabricar drones de rescate marítimo. Las aeronaves están diseñadas para resistir las duras condiciones del mar y cuentan con dos flotadores para el rescate. Sirve, como explica Plazas, para reforzar las tareas de vigilancia ya que pueden hacer vuelos automáticos de reconocimiento y permiten agilizar las tareas de rescate.

Estos drones, con un coste de 28.000 euros cada uno, operan en playas valencianas como la de Sagunto desde hace dos años. La idea, según explica Plazas, es que “en cuestión de 10 años tendremos prácticamente todas las playas cubiertas con drones”. A su vez, General Drones está buscando su expansión internacional a Estados Unidos, en Florida, donde ya han mantenido varias reuniones con inversores para cerrar el establecimiento de la compañía valenciana en la costa norteamericana.

“Estamos creando un mercado que era inexistente”, apunta Plazas, quien añade que además de drones de salvamento marítimo están colaborando con las fuerzas de seguridad del Estado para buscar nuevas aplicaciones a sus drones.

Pilotar drones como deporte

Por último, explica Righetti que además del pilotaje de drones para actividades profesionales, existe la formación de piloto deportivo federado, para competir en campos de vuelo. “Se trata de la vertiente deportiva de la utilización de drones, no la profesional”, expone la directora de Consultoría de Fempa.

Miguel Bori, piloto federado de drones.

Hablamos de ello con Miguel Bori, piloto federado de drones. Bori se inició en este mundo gracias a su afición por el radiocontrol. “Me llamó mucho la atención el poder volar en primera persona”, expone el piloto.

Se federó hace tres años y lo que empezaron siendo carreras en campos improvisados con amigos, ahora son competiciones tanto de la Federación como de empresas privadas que hacen de espónsor. “Lo que empezó siendo un hobby, ahora ya son carreras importantes”, expone Bori y añade que la competición con drones “está creciendo y se está haciendo un deporte a nivel mundial”.

Bori, quien forma parte del equipo Spain Drone, se fabrica sus propios drones y comparte con Economía 3 que tienen un coste de entre 300 y 400 euros. Ha competido en carreras en Francia, Portugal y en España y señala que “aún no da para vivir, es más te quita de vivir. Es un hobby muy caro” pero que es un sector en “auge”.

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