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El desafío de la gobernanza, captura del estado y corrupción

Daniel Kaufmann: “Uno no lucha contra la corrupción luchando contra ella”

El economista chileno analiza el coste de la mala gobernanza y apunta que "el 2% del PIB mundial se pierde por la corrupción y el soborno"

Daniel Kaufmann (c), presidente y CEO del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales, junto a Francisco Pérez (i) y Francisco Alcalá (d), del Ivie, ayer en la conferencia sobre gobernanza.

Acabas de trabajar tarde, ya no queda nadie en la oficina y vas al parking a por el coche. Te encuentras en el suelo un sobre que contiene 2.000 euros. ¿Qué haces con él? En el hipotético caso en que no haya vigilancia alguna, el 33% de la gente devuelve el sobre, un 17% se lo lleva y un 50% no se decide. En cambio, si existe una mínima posibilidad de ser visto, el 74% lo devuelve, el 4% se lo queda y un 22% no toma una decisión.

Con estos resultados de una encuesta realizada a cientos de personas de distintos países y estratos sociales comenzaba su intervención ayer Daniel Kaufmann, presidente y director ejecutivo del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales, en la conferencia organizada por el IvieLAB titulada: El desafío de la gobernanza, captura del Estado y corrupción. “La gran diferencia no era por la procedencia o la situación de uno. Lo que más influye es la posibilidad de ser detectado“, resaltó el economista chileno.

Uno no lucha contra la corrupción luchando contra ella“, continúo Kaufmann, quien señaló que hay que enfocarse en las debilidades institucionales y las debilidades en el sistema de gobernanza, en vez de realizar más campañas contra la corrupción. “Rusia creo que va por la 18“, bromeaba el profesor y exponía que no se trata de “algo histórico, cultural e inamovible en el tiempo, depende del liderazgo, de la transparencia y de la aceptación de la necesidad de realizar cambios por parte del gobierno, la sociedad civil y de los empresarios“.

Estudio de la gobernanza global

En este sentido, explicó Kaufmann el estudio que lleva realizando desde 1996 recopilando datos de 30 fuentes distintas (agencias de clasificación del riesgo, agencias internacionales, entes gubernamentales, Think-Thanks…) de más de 200 países distintos para estudiar la gobernanza a nivel global ya que “si queremos fijarnos en la corrupción, es necesario distinguirla del resto de aspectos de la gobernanza“.

El economista chileno define la gobernanza como el conjunto de tradiciones e instituciones a través de las cuales se ejercita la autoridad en un país. Apuntó, a su vez, que esta se conforma por tres dimensiones: la política, la económica y la institucional. Para cada dimensión, establece Kaufmann dos indicadores que se pueden “cuantificar” para de este modo determinar la calidad de gobernanza de los distintos países.

En el siguiente mapa se expone, por ejemplo, el indicador del control de la corrupción de las diferentes regiones para el año 2017. Destacó el economista, que contrariamente a la noción mantenida por muchos analistas de generalizar una situación a zonas enteras, existe gran variación entre los países pertenecientes a una misma región. Apuntó, a su vez, que Estados Unidos “no es uno de los modelos de gobernanza” y que en Europa los países con mejor puntuación son los nórdicos.

Mapa que muestra el control de la corrupción de los distintos países del mundo. Fuente: Worldwide Governance Indicators.

Continuó la exposición Daniel Kaufmann apuntando que la corrupción es un fenómeno mundial que cada año “supone dos billones de dólares solamente en corrupción vía sobornos, es decir, el 2% del PIB mundial“. Basado en sus análisis, el economista mostró que para luchar contra la corrupción hay que alcanzar un buen sistema de gobernanza, incluyendo transparencia, rendición de cuentas, regulaciones efectivas, meritocracia e independencia y efectividad del poder judicial.

Destacó que existe un “dividendo de 3 a 1” por mejorar los indicadores de gobernanza, es decir, por cada mejora se triplica la renta per capita del país, además de mejorar, a su vez, los niveles de educación y salud. “También está vinculado a mejoras en la inversión tanto doméstica como extranjera y la competitividad global de un país aumenta significativamente si el control de la corrupción es efectivo“, expuso Kaufmann.

Proseguía indicando que en Europa la situación de la gobernanza es diversa. “Ha ha sido avances en varios países, como España, en aspectos de rendición de cuentas democráticas y transparencia, en contraste con países como Hungría, Polonia, Turquía y Rusia, donde ha habido un deterioro“, explicó el economista chileno. También señaló que en varios países, incluyendo los de Ámerica Latina, hay ahora menos tolerancia a la corrupción y a la impunidad. Pero aun así, defendió Kaufmann, quedan desafíos pendientes importantes, también en España, que requieren reformas.

Indicadores de la gobernanza en España. Fuente: Worldwide Governance Indicators.

En este sentido, en el cuadro anterior se muestran los distintos indicadores de la gobernanza estudiados por Kaufmann, en este caso para España en distintos periodos de tiempo. Se observa como, pese a haber mejorado en los últimos años, que la estabilidad política sigue siendo una asignatura pendiente y destaca el presidente del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales que existe una tendencia a la baja en el control de la corrupción.

Señala el economista chileno que a nivel global se ha progresado y existe menor aceptación social y tolerancia a la corrupción y la impunidad, así como mayor demanda de transparencia. Le preocupa, en cambio, las tendencias populistas-nacionalistas y aislacionistas que están desafiando las instituciones democráticas en algunos países como EEUU, Polonia, Hungría, Turquía y Rusia y que afectan a la libertad de expresión, participación ciudadana y facilitan la corrupción y captura, ya sea de índole económica o política.

Afortunadamente varios países, como España, no han optado por esas rutas políticas extremas“, ha destacado y apunta que “el mundo ha cambiado lo que implica la necesidad de cambiar y adaptarse a los tiempos, para lo que hace falta audacia del liderazgo“. Concluyó la ponencia Daniel Kaufmann afirmando que la buena gobernanza no es la ausencia de corrupción ni de desafíos, “la buena gobernanza se ve en la capacidad de las instituciones y el liderazgo para reaccionar ante los escándalos“.

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