¿El tamaño importa?

Gerente
Improven
Logo firma

Durante las últimas semanas he tenido la suerte de participar en algunos coloquios con diferentes grupos de empresarios. En estas sesiones he podido compartir con ellos ciertas conclusiones sobre los retos que tienen hoy en día las compañías. En estas conversaciones, todos los empresarios están de acuerdo en que el crecimiento debe ser una palanca obligatoria para todas las compañías. “Si no creces, decreces”. Esta frase resume bastante bien el pensamiento, con el que nosotros estamos plenamente de acuerdo.

Parece de sentido común, pero en Improven somos de “poner números” a las cosas. Vamos a buscar si se trata de un simple pensamiento o, realmente, hay objetividad detrás del mismo. Y lo primero que vemos en un informe del Círculo de Empresarios es la productividad por trabajador. Analizando esta gráfica, vemos rápidamente que la productividad por trabajador en España se encuentra en la cola de la Unión Europea, lejos de Alemania, Francia.

Esto ya nos da un punto de partida, pero vamos a seguir profundizando en cuáles pueden ser algunas de las causas. El tamaño de las empresas en España es menos de la mitad que en Alemania, la mitad que en Austria y por debajo de la media de la UE. En España la media de trabajadores por compañía es de 4,5. De hecho, en nuestro país el 94,5 % de las empresas son microempresas (menos de 10 trabajadores), cuando en la UE esta ratio es dos puntos inferior (92,6 %) y en Alemania 12 puntos inferior (82,4 %).

Así pues, parece que todos tenemos claro que el tamaño de las compañías es una palanca clave de crecimiento, sin embargo, no parece que estemos atacando dicha palanca.

¿Para qué queremos el crecimiento?
Pero, ¿para qué queremos el crecimiento? El crecimiento es el semáforo que te muestra si están acercándote o alejándote del mercado, de los consumidores, etc. Es el indicador que te permite ver si estás consiguiendo combatir la destrucción creadora que acuñó el economista austriaco Joseph A. Schumpeter y que demostró que, al igual que ocurre en la naturaleza, todas las empresas nacen, se desarrollan y mueren.

Schumpeter explica que la edad media de las compañías se está reduciendo paulatinamente, y que el antídoto para esa “enfermedad empresarial” que él descubrió es la innovación vital. Por este motivo, el crecimiento, el tamaño, no es por sí misma una solución o un activo que permita a las compañías perdurar en el tiempo.

Todos conocemos compañías con gran tamaño, con liderazgo mundial, de las que hemos sido usuarios, y que hoy en día ya no están. Seguro que tú también has tenido un móvil Nokia, que después usaste una Blackberry como primer dispositivo móvil donde podías leer y contestar los correos electrónicos sin necesidad de estar en la oficina, y estoy también seguro de que has tenido una cámara de fotos Kodak y que incluso, como yo, has comprado carretes de esta marca. Si le dedicas unos segundos a pensar, seguirás sacando ejemplos de marcas-empresas de las que has sido usuario y que hoy no existen.

Esto nos confirma los dos puntos que hemos visto al principio: el tamaño importa -es una de las grandes diferencias con países más productivos-; la otra conclusión es que parece ser verdad que existe el efecto “destrucción creadora” y que las empresas con el tiempo tienden a desaparecer. Según un estudio sacado hace poco por D&B, “en España, solo el 22 % de las empresas creadas hace 25 años siguen activas en la actualidad”.

Mueve tu empresa hacia tus consumidores
Ante tal realidad, la suerte es que existe una medicina que podemos aplicar y que corrige ambas enfermedades, pues están directamente relacionadas: mueve tu empresa constantemente. Tienes que hacer que tu empresa vire diariamente hacía tus consumidores y, de esa forma, el semáforo de tu empresa estará en verde (crecimiento), porque estarás mejorando la vida de tus clientes.

Los números también nos hacen ver este efecto. En España nos falta cultura innovadora dentro de las compañías en general, pero de forma alarmante en las empresas más pequeñas, que suponen el 94,5 % del ecosistema empresarial.

Este es el “para qué” del crecimiento, del volumen: para avisarnos si estamos acertando y acercándonos a los usuarios, para invertir en seguir virando mi empresa. Para esto, ayuda tener mayor tamaño, pero también es necesario que la compañía quiera y tenga presente, desde la propiedad, que su modelo de negocio tiene que ir virando… Siempre.

Según nuestra experiencia, muchas compañías no consiguen entrar en senda de crecimiento y, por ende, confirman las cifras de la destrucción creadora por varios motivos:

>No asumen que éxitos pasados no aseguran éxitos futuros y se apalancan únicamente en lo que hicieron en el pasado (con éxito) para no cambiar. Mi recomendación es que te acuerdes de Kodak, Nokia, etc. Ellos pensaron eso mismo y ya sabes dónde están.

>Tener ambición, pero ambición colectiva. Hay compañías que se conforman con estar donde están hoy y con ese tamaño les es suficiente y no quieren complicarse más la vida. En este punto no hay grises: ¡o creces o decreces!

Así que, si no quieres “complicarte” la vida pensando en crecer, tener más personas, nuevos mercados internacionales… Si estás en este punto, mi recomendación es que busques comprador para tu empresa ahora porque, siguiendo el razonamiento de Schumpeter, tu compañía tendrá menos valor en unos años.

>Están muy metidos en el día a día. Los bajos porcentajes de empresas innovadoras que hemos visto antes lo provocan dos razones: 1. Culturalmente, hay empresas que no quieren complicarse (explicado en el punto anterior); 2. Falta de equipo/tiempo para pensar en algo más que el día a día. Muchas empresas han ido creciendo y no se han parado a pensar (o no han tenido tiempo) en el futuro que necesitaran. Nos encontramos organizaciones 100 % centradas en el día a día.

La medicina adecuada
La buena noticia es que, una vez está diagnosticado, tan solo hay que tomarse la medicina adecuada, y en este punto nosotros hemos desarrollado nuestro tratamiento: ten claro lo que te hace diferente, en lo que eres realmente bueno.

>Entiende y monitoriza constantemente “para qué” te usan tus clientes. Las empresas más jóvenes esté punto lo tienen claro, pero a medida que van cumpliendo años, los consumidores van solventando sus necesidades de forma distintas y nosotros debemos estar ahí. Aquí es donde fallo estrepitosamente Kodak.

>Ten una visión ambiciosa y compartida por tu equipo. Tanto si la visión no es ambiciosa, como si el equipo no la comparte, no llegarás.

>Ten cuidado con el ego del directivo. Gracias a este ego existe la destrucción creadora. Debemos cuestionarnos todo, incluso lo que nos hizo fuertes al inicio de la empresa. Trabaja siempre con la “hoja en blanco”: pregúntate qué y cómo lo harías si fundases hoy la empresa, no como si la empresa tuviese 20 años.

>Sé excelente en los procesos. Esto habla del día a día y la eficiencia. El problema no es solo que esto impacta directamente en la rentabilidad actual de la compañía, sino que es el principal “roba tiempo” de los equipos directivos, y el motivo principal por el que no piensan en el “futuro”, en el consumidor.

>Involucra a todo tu equipo. Solo no llegarás y pregúntate primero con quién y luego dónde. Son ideas que debes tener presente siempre.

> Y empieza. Pasar de la decisión a la ejecución hoy se ha convertido en una ventaja competitiva. ¡Ejecuta!

Suscríbete a nuestra newsletter