Los ingenieros de telecomunicación: los estrategas de la sociedad digital
Inmaculada Sánchez Ramos, Presidenta en Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación
Durante más de dos décadas, el negocio del software ha sido uno de los motores más estables del crecimiento económico y del mercado bursátil. Desde la explosión del modelo de suscripción conocido como Software as a Service (SaaS), hasta la consolidación de las grandes consultoras tecnológicas, el sector ha disfrutado de márgenes elevados, ingresos recurrentes y una demanda aparentemente inagotable.
Sin embargo, la irrupción de las nuevas aplicaciones de Inteligencia Artificial (IA) ha introducido un elemento disruptivo que pone en cuestión algunos de los fundamentos tradicionales del negocio, o así lo están entendiendo los inversores en los mercados de valores y de renta fija. En este sentido, cabe señalar que en muchos casos la irrupción de la IA se está comenzando a notar, especialmente en los modelos de negocio de muchas compañías, sobre todo, en la valoración bursátil de las compañías del sector.
Cabe resaltar que el verdadero cambio introducido por las nuevas plataformas de IA no consiste simplemente en escribir código más rápido. La transformación más profunda reside en su capacidad para sustituir funcionalidades completas de software empresarial y de desarrollar sistemas capaces de ejecutar tareas complejas sin intervención humana, que pueden realizar funciones que antes requerían múltiples herramientas independientes.
Así, los sistemas «agentic», capaces de ejecutar tareas complejas sin intervención humana, pueden llevar a cabo tareas como la redacción de documentos legales, análisis de datos, o integraciones complejas de sistemas, poniendo de este modo en duda los actuales modelos de negocios basados en las licencias por usuario y en las suscripciones.
Otros sectores afectados por la irrupción de las aplicaciones de IA son las consultoras tecnológicas y las compañías de ciberseguridad, compañías que igualmente han sufrido fuertes descensos en sus cotizaciones en las bolsas mundiales.
De este modo, el índice sectorial iShare Expanded Tech-Software ETF, que es el más utilizado como referencia del comportamiento del sector del software, ha cedido aproximadamente el 20 % en lo que va de ejercicio 2026 y cerca del 30 % en los últimos seis meses, coincidiendo su negativo comportamiento con la aceleración en el lanzamiento de herramientas de IA avanzadas por empresas como Anthropic, con los inversores procediendo a revaluar los modelos económicos del software tradicional.
Así, en los últimos seis meses, varias empresas representativas del software corporativo han sufrido ajustes bursátiles significativos. Entre ellas, destacan algunas como Salesforce, ServiceNow, Capgemini, SAP, Adobe, Microsoft u Oracle.
Las cotizaciones de muchas de estas compañías, cuyos resultados se sustentan en modelos de suscripción, han sufrido fuertes descensos en las bolsas, de entre el 20 % y el 40 %, incluso cuando sus resultados financieros seguían siendo sólidos, es más, cuando los ingresos empresariales seguían creciendo, lo que indica que la reacción del mercado se basa principalmente en expectativas futuras.
No obstante, y en nuestra opinión, la evidencia apunta hacia un modelo de negocio híbrido, en el que las herramientas de IA se integran con software existente. Así, es de esperar que las grandes empresas no abandonen sistemas críticos de forma abrupta debido a los costes de migración, a los riesgos regulatorios y a la dependencia histórica.
Sin embargo, este nuevo escenario confronta con el modelo tradicional, basado en suscripciones recurrentes y crecimiento progresivo del número de usuarios, ya que la IA introduce un modelo basado en automatización por tareas y mayor dependencia de una infraestructura computacional.
En nuestra opinión, el software no va a desaparecer, pero sí va a transformarse de forma irreversible. Las empresas que sobrevivirán serán aquellas que integren IA en sus productos, transformen sus modelos de negocio y refuercen sus capacidades de seguridad tecnológica.
Es por ello muy factible que estemos ante una revolución comparable a lo que en su día supuso la llegada de internet. Consideramos por ello que la irrupción de IA avanzada representa el mayor cambio estructural en el negocio del software desde la expansión de internet en los años noventa.
En ese sentido, el negativo impacto bursátil observado en los últimos seis meses creemos que viene a reflejar el reconocimiento por parte del mercado de que el modelo clásico necesita reinventarse. Sin embargo, y en nuestra opinión, el futuro no es de sustitución, sino de convergencia.
Así, la IA no vendría a eliminar el software y a las empresas que lo desarrollan, sino que, esperamos, fuerce a las mismas a redefinir sus actuales modelos de negocio.
Así, por ejemplo, las consultoras evolucionarán hacia integradoras de inteligencia, mientras que las compañías de ciberseguridad se deberán adaptar, pudiéndose ver incluso favorecidas por el hecho de que la IA aumenta los riesgos de seguridad y, por ello, la demanda de sus servicios. Por su parte, las compañías desarrolladoras de software dejarán de ser meros programadores para convertirse en ingenieros de sistemas autónomos.
El resultado final será un ecosistema más automatizado, más complejo y, probablemente, más rentable para quienes sepan adaptarse. En este sentido, cabe señalar que, siempre en nuestra opinión, la verdadera pregunta no es si la IA destruirá el software tradicional, sino qué software sobrevivirá en la era de la IA.
De momento, los inversores parecen haber comenzado a descontar un futuro mucho más disruptivo, incluso antes de que haya verdaderos indicios de que así va a ocurrir. Es por todo ello que pensamos que el reciente castigo recibido por muchas compañías cotizadas relacionadas con el negocio del software ha sido excesivo.
Si bien esperamos que, como en todos estos procesos, haya vencedores y vencidos, entendemos que, tras el castigo recibido en bolsa, muchas de estas compañías ofrecen a precios actuales valoraciones atractivas para el inversor que tenga un horizonte a largo plazo. A corto plazo, es de esperar que las cotizaciones de este tipo de valores continúen mostrando una elevada volatilidad.
Inmaculada Sánchez Ramos, Presidenta en Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación
Emilio Peña Ivars, Vocal de la Junta Directiva en Quimacova
Miquel Boix, Coordinador del Máster en Economía Circular y Desarrollo Sostenible en CEU UCH
Juan José Fernández-Figares, Director de Gestión de Instituciones de Inversión Colectiva en Link Securities