La información económica de los líderes

La recuperación económica presenta graves asimetrías en los grupos de edad y renta

La salida de la crisis afecta en menor medida al empleo y renta de los jóvenes

La Comunitat Valenciana es una de las que mejor está reaccionando hasta el punto de que refleja un aumento en el grupo de mayores rentas

 / 
Archivado en: 

Los jóvenes constituyen el grupo más perjudicado por la crisis en cuanto a empleo y renta y, además, la recuperación les beneficia en menor medida. Más desempleo, un empeoramiento de la calidad del trabajo, peores condiciones laborales y salarios insuficientes son problemas con los que se encuentran.

Los efectos de la crisis no han sido homogéneos ni territorial ni generacionalmente. Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio del Ivie Oportunidad de Empleo y Renta 2007-2016. El impacto de la crisis. El estudio, patrocinado por la Fundación Areces, ha sido elaborado por la catedrática de la Universidad de Alicante  y Premio ReiJaume I de Economía, Carmen Herrero; Antonio Villar, catedrático de la Universidad Pablo de Olavide, y Ángel Soler de la Universitat de València. 

La monografía estudia la evolución del empleo y la renta desde el año anterior a la crisis, con un hito intermedio en 2013 y con los últimos datos disponibles, de 2016. Además de una segmentación territorial por comunidades autónomas, se ha realizado otra por tramos de edad y por nivel de renta. Los resultados revelan una evolución muy desigual en renta y empleo.

Las conclusiones más llamativas reflejan una considerable reducción de las clases medias que, en términos generales, disminuye en un 19% y la pobreza ha aumentado un 22%. La pérdida de puestos de trabajo ha sido el aspecto más importante de la crisis económica, que en 2013 llegó a a afectar a casi una cuarta parte de la población activa. Aunque el empleo mantiene una trayectoria positiva, la calidad del mismo es bastante peor que antes de la crisis: aumento de la temporalidad y salarios más bajos.

El deterioro de las condiciones de trabajo es especialmente preocupante en el tramo de edad entre 16 y 30 años, donde se ha pasado de una tasa de empleo fijo del 50% al 30% en 2016. También es especialmente preocupante la evolución del desempleo de larga duración, cuya tasa se ha multiplicado por 8.

La evolución de la crisis en el empleo en el caso de la Comunitat Valenciana presenta un caso atípico. Si en los inicios de la crisis la destrucción de empleo fue más grave que en otras autonomías, la recuperación se ha producido con más rapidez y en 2016 ya habían recortado 22 puntos de los 35 que llegaron a perder.

empleo y rentaEn cuanto a la renta, el estudio contempla cuatro tramos: alta, media alta, media, media baja y baja. Mientras que la clase media alta se ha visto reducida en un 19%, el porcentaje de población incluído en el grupo más pobre ha crecido un 22%. En términos generales, las oportunidades de renta han caído un 15%.

Los resultados en la Comunitat Valenciana, sin embargo, reflejan un mejor comportamiento en este aspecto. Si en 2007 la diferencia con la media nacional se situaba en 10,3 puntos por debajo, el dato de 2016 reduce esa distancia a 4,2 puntos. Además, se produce el caso insólito de que es la única autonomía que presenta un crecimiento de un punto entre 2007 y 2016, pasando del 9,6 al 10,6% en el segmento de renta media alta. En el otro extremo, el porcentaje de pobres pasa del 30,8 al 36,2%, lo que supone un crecimiento porcentual del 17,4%

empleo y rentaEntre las autonomías que más se están acercando a los niveles de renta de 2007 se cuentan Cantabria, Extremadura, País Vasco y La Rioja. Por el contrario, las comunidades que están más lejos de los niveles de renta precrisis son Cataluña (casi 29 puntos por debajo), Baleares y Canarias.

Todas las franjas de edad muestran un desplazamiento hacia las rentas más bajas, pero esta tendencia es especialmente acusada en el grupo de hasta 30 años. Si en 2007 el porcentaje de menores de 30 años con rentas más bajas era del 21,3%, en 2016 había subido hasta el 45’7%.  En el tramo de edad 30-50 el índice de pobreza pasa del 26% en 2007 al 36,5% en 2016 y en el caso de los mayores de 50 años, el porcentaje permanece casi inalterable.

Peor evolución presenta el tramo de renta media alta, que para los más jóvenes pasa del 16,5% al 4,85%. En el caso de los mayores de 50 años, tras una caída de más de 2 puntos en 2013, en la actualidad casi ha recuperado el nivel precrisis con un 12%.

Problemas que demandan soluciones

El informe identifica problemas que exigen toma de decisiones como el diseño de políticas que combatan el empleo de larga duración; medidas de estabilidad laboral para los jóvenes; políticas de acceso a la vivienda para jóvenes; becas, asistencia a personas mayores; un sistema educativo más equitativo y enfocado a mejorar las habilidades y recuperar los niveles de inversión en investigación y desarrollo para que el sistema productivo puede afrontar los cambios en el entorno económico.

Tendencias laborales: Máxima especialización y cobertura de necesidades

Antonio Villar, catedrático de la universidad sevillana Pablo de Olavide y coautor del informe, mostró su preocupación por la carencias formativas en España que no acaban de resolverse.

En su opinión, en el futuro la oferta laboral se va a polarizar entre la máxima especialización en los niveles profesionales más altos, y la máxima practicidad, en el caso de los oficios que resuelven problemas. “Los empleos a los que podían optar los universitarios con unos resultados académicos medios -por ejemplo, mandos medios en las organizaciones, banca, etc- tienen cada vez menos oportunidades laborales”. 

Villar añadió que los resultados de la FP siguen sin ser satisfactorios. En este aspecto señaló que la FP Dual que se están impulsando en España es distinta de la que tanto éxito ha obtenido en Alemania o Austria, donde la formación teórica y práctica se imparte de forma simultánea. Es decir, se compatibiliza el estudio en la escuela con la práctica en la fábrica. Sin embargo en España las dos formaciones están separadas en el tiempo.

El sistema educativo debería ser capaz de proporcionar una base de conocimiento que permita al individuo adaptarse a la evolución de las necesidades laborales de la sociedad, más que empeñarse en adaptar los planes formativos a las necesidades puntuales del momento.

Suscríbete a nuestra newsletter