Sandra Gómez (Ayto. Valencia): “Una de nuestras funciones es concienciar sobre la importancia económica del turismo”

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Sandra Gómez (PSPV-PSOE), primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia

Nacida en Valencia hace 31 años, Sandra Gómez es licenciada en Derecho y Administración de Empresas (ADE) por la Universitat de València (UV). Tiene un máster en Derecho de Empresa (Garrigues y Universidad de Harvard) y otro en Democracia y Derechos Humanos. Especializada en Derecho Penal, trabajó en varios despachos hasta que en 2015 le ofrecieron ir de número dos en las listas del PSOE al Ayuntamiento de Valencia pero, cuando a los pocos meses, Joan Calabuig saltó a la Generalitat, se convirtió en la concejal de Desarrollo Económico. Es la responsable de las acciones de Política Económica que se realizan desde el Ayuntamiento de Valencia. 

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Tras dos años de tripartito gestionando la ciudad, ¿cómo es gobernar en coalición?

– Debemos tener altura de miras y no perdernos en anécdotas; tener muy claro el objetivo y hacer realidad el mandato que nos dio la ciudadanía: regenerar el Ayuntamiento profundamente, porque ya había hartazgo de lo de siempre. En eso es en lo que tenemos que trabajar.

– Hemos cruzado el ecuador de la legislatura. ¿Podría hacer un balance?

El balance, en mi opinión, es positivo, porque Valencia está viviendo un despegue desde diferentes puntos de vista. En materia política era imprescindible un cambio por razones de regeneración democrática; había que abrir las puertas y ventanas del Ayuntamiento y dar más protagonismo a determinados servicios públicos, como igualdad, protección ciudadana o atención a las víctimas de violencia de género. Y había que refocalizar el urbanismo hacia los barrios que apenas recibían inversiones públicas. Poco a poco estamos consolidando una ciudad cada vez es más igual desde el punto de vista municipal.

Económicamente, la valoración también es positiva. Hace poco presentamos los datos de desempleo de la ciudad y se aprecia una tendencia positiva a la creación de empleo. Es verdad que queda mucho trabajo por hacer y no debemos caer en el optimismo con este tema, porque las tasas de desempleo siguen siendo muy altas, pero estamos consolidando el crecimiento y eso se traduce en empleo.

– Hablemos de turismo. ¿Valencia es consciente de que vive del turismo?

Es el principal motor económico de la ciudad; no me cansaré de repetirlo. Desde las administraciones tenemos una tarea fundamental: generar una alianza de la sociedad con ese sector económico. Tenemos que huir de otros modelos que provocan que las ciudades rechacen ser acogedoras y turísticas; me preocupa ver cómo en otras ciudades se empieza a introducir la palabra “turismofobia”.

Como Administración, una de nuestras principales funciones es concienciar sobre la importancia económica que tiene el turismo, por lo que supone de aportación económica directa e indirecta a la ciudad y por la generación de empleo. Tengo muy claro que una de mis principales funciones es hacer bandera del turismo y consolidar una sociedad, como es la valenciana hoy, abierta a sus visitantes. Hay que tener mucho cuidado para que no se impongan otros modelos.

Turismo sostenible

– ¿Cómo se mitiga ese riesgo?

Generando un modelo turístico sostenible; un turismo que no acabe desnaturalizando el destino y convirtiéndolo en un parque de atracciones. Y, en igual medida, debemos evitar el llamado “turismo de botellón”. Cuando los centros históricos de una ciudad o sus zonas turísticas acaban adaptándose completamente a los visitantes y pierden la naturaleza de ciudad viva, con sus propios vecinos, el visitante pierde el interés.

Cada vez el turista es más exigente y reclama un turismo que tiene que ver con la experiencia más que con el fotografiar, un turismo que se relaciona con sentir, escuchar, oler y vivir. Por eso, se ponen tan de moda los apartamentos turísticos, no solo porque sean más baratos, sino porque el turista se siente más integrado que en un hotel. Son cosas que hay que tener en cuenta. Por tanto, el principal requisito del modelo que estamos buscando es la sostenibilidad.

– ¿A qué se refiere cuando habla de turismo sostenible?

La anterior corporación no supo ver que a Valencia no hacía falta disfrazarla, Valencia ‘se vende’ sola. No hace falta disfrazarla de grandes eventos, como la Fórmula 1, la Copa América o la visita del Papa. Si hay algún evento puntual, perfecto, pero no podemos basar toda nuestra política turística en una Secretaría Autonómica de Grandes Eventos ni en una fundación que solo se dedique a volcarse en uno o dos eventos al año.

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Tenemos unas cifras de pernoctaciones y, sobre todo de pasajeros en el aeropuerto de Manises, que igualan las de los años de la Fórmula 1; por tanto, si Valencia la sabes comunicar, la sabes vender y potenciar, es una ciudad maravillosa para disfrutar y conocer, sin necesidad de disfrazarla.

Lo que caracteriza a Valencia son todas las cosas maravillosas que la hacen genuina y diferente al resto de ciudades del mundo. Tenemos el centro histórico con el perímetro más grande de Europa (Ciutat Vella, Xerea, El Mercat, Sant Francesc, La Nau y El Carmen) y con un patrimonio histórico-cultural impresionante, uno de los factores que más importan a la gente a la hora de escoger un destino.

Ha habido mucha dejación a la hora, no solo de comercializarlo y comunicarlo, sino también de conservarlo. Únicamente hay que ver las ruinas romanas que están junto a Les Corts, o el estado de los restos de la muralla árabe caída a pedazos. Los gobiernos autonómico y municipal intentamos arreglarlas.

También tenemos un turismo importantísimo ligado a la gastronomía. Siete millones de visitantes que vienen a España lo hacen movidos por ella. ¿Cómo no lo puede liderar la ciudad de la dieta mediterránea, que tiene el cuarto plato más conocido del mundo, la paella, solo por detrás de la pizza, la hamburguesa y el sushi? Estamos promoviendo el turismo gastronómico, potenciando nuestros mejores restaurantes y poniendo en valor el talento culinario que tiene Valencia, la tradición gastronómica de los arroces y la innovación de los chefs Michelin. Además, la gastronomía es el segundo gasto que hace un visitante cuando va a un destino y no podía ser que Valencia no estuviera ahí.

También existe el turismo “verde”. Tenemos el parque urbano más grande de toda España, el cauce del Turia. También necesitaba ponerse en valor. Todo el turismo del norte de Europa tiene muy en cuenta que los destinos a elegir sean sostenibles, verdes. Y otro entorno natural importantísimo es l’Albufera. La gente no lo sabe, pero es espacio urbano de nuestro municipio; tanto l’Albufera como el parque natural de la Devesa. Desde el Perellonet hasta la Malvarrosa-Patacona, incluyendo El Saler, ofrecen muchas rutas para pasar un día en bicicleta. Otra vez, el paraje natural urbano más grande de Europa.

Y no olvidemos el turismo de congresos, ferias y eventos; es el turismo que mayor gasto medio deja en la ciudad. Nos interesa mucho, no solo por su repercusión directa en restaurantes y hoteles… También cuando vienen congresos vinculados a la investigación científica y universitaria, pueden ayudar a convertirnos en referencia de ciudad del conocimiento y el debate. Nos sitúan en un circuito donde queremos estar.

En conclusión, no hace falta inventar nada. A Valencia solo hay que saber comunicarla, huyendo de los parques temáticos.

– Turismo y nuevas tecnologías van de la mano, pero para desarrollar infraestructuras tecnológicas hace falta inversión.

Estamos en una situación económica que no es la que había en los años de abundancia. En cualquier caso, hacemos todos los esfuerzos necesarios para dedicar más a turismo que a otro tipo de gastos. Por eso hemos negociado con los bancos un aplazamiento de las deudas y hemos reducido el período medio de pago a proveedores.

Nos comprometimos a aumentar la recaudación tributaria, pero sin incrementar los impuestos –haciendo que paguen todos los que tienen la obligación de pagar–, para lo que hemos creado un cuerpo de inspección y estamos aplicando de verdad la normativa sancionadora. El resultado está a la vista: Ramón Vilar, concejal de Hacienda, informaba hace unas semanas que este año ya habíamos conseguido recaudar 5,5 millones de euros de morosidad en impuestos municipales.

– ¿Desde la Administración local se puede actuar en pro del empleo?

Se puede y se debe. Las grandes actuaciones políticas corresponden al Gobierno, pero desde la Administración local se puede marcar la diferencia y, de hecho, hay diferencias entre ciudades.

Por ejemplo, como Ayuntamiento se pueden hacer itinerarios personalizados de orientación laboral para los desempleados que tenemos en nuestra base de datos y eso marca muchas veces la diferencia entre el éxito y el fracaso. Ayudamos a hacer el currículo, a crear blogs, perfiles en las redes sociales, etc. En suma, contribuimos a mejorar la empleabilidad de las personas.

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Agente activo para el empleo

– ¿El Ayuntamiento es un agente activo para encontrar empleo?

Tenemos el servicio Barris per l’Ocupació, con el que llevamos apenas año y medio trabajando, pero ya hemos abierto unas instalaciones en el Cabanyal, desde las que tenemos intención de dar servicio a todo el Marítimo y tenemos proyectado abrir otras en Orriols. Estamos hablando siempre de oficinas abiertas al público. Cuando llegan personas les asesoramos en la redacción de su currículo, identificamos las aptitudes que demanda el mercado laboral y de las que ellos carecen y ponemos en marcha los correspondientes cursos de formación: de idiomas, ofimática, etc. Incluso desarrollamos talleres para personas sin formación, como por ejemplo, camareras de piso.

Y llevamos a cabo más cosas, porque estamos volcados con los colectivos más desfavorecidos: desempleo de larga duración de mayores de 45 años, desempleo juvenil, paro femenino y de inmigrantes, personas con diversidad funcional, colectivo LGTB, etc. En estos casos, además de dar una atención especializada, también hacemos planes de empleo directos, porque entendemos que para los casos donde hay una urgencia y el desempleo es duradero, o jóvenes que se han sacado todos los títulos posibles, másteres incluidos, no saben que más hacer y nadie les contrata, hemos puesto en marcha planes de ocupación directa en la Administración.

– ¿Se han convertido en empleadores?

Esto se hace mucho en la UE y siempre me ha sorprendido y he denunciado que España no lo aplicara. No es casualidad que las tasas de desempleo sean menores en los países de nuestro entorno, sobre todo en el caso de jóvenes. Uno de los factores que explica la diferencia entre España y el resto de países de la UE en materia de empleo juvenil, es que aquí carecemos de un programa de garantía ocupacional por el que, cuando un joven lleva desempleado cuatro meses, o le dan formación específica en alguna materia en caso de no tenerla o le contrata directamente la Administración, porque está comprobado por la Organización Mundial del Trabajo (OMT) y por la propia UE, que por cada euro que se invierte en empleo juvenil, retornan diez a la sociedad.

Porque, además, hay algo importante de lo que casi nunca se habla y es vital: un joven que no hace una buena transición desde el mundo académico hasta el mundo laboral tiene menos posibilidades de tener un buen trabajo y una buena carrera profesional durante toda su vida. Está calculado que, aproximadamente, tendrá un 20 % menos de salario.

– ¿Qué empleos se ofrecen?

¿En Administración? ¡Pero si aquí lo que falta es gente! Se han pasado diez años sin convocar oposiciones. Recuerdo un dato de cuando era concejal de Protección Ciudadana: en los cinco últimos años, la plantilla de la Policía Municipal había perdido 400 puestos, porque las plazas de los jubilados se habían amortizado, no se habían dotado de nuevo. Es un drama para la ciudad y por eso ahora estamos convocando oposiciones, para llegar a un nivel adecuado de plantilla.

En uno de los planes de empleo que hice para parados de larga duración, incluimos dos proyectos: uno de animadores socioculturales y otro para educación física. En los centros de mayores promovemos el envejecimiento activo y saludable a través del ejercicio físico, que era la actividad más demandada. Había mucha gente en listas de espera, y contraté a muchos titulados en Educación Física. Ahora, todas las personas mayores que lo desean tienen sus clases de gimnasia.

Hay otros ejemplos de empleabilidad al aire libre. En La Devesa existe un riesgo de incendio importante, porque es un espacio natural muy utilizado. La brigada forestal que tenía contratada el Ayuntamiento decayó también y no tenía casi gente. A través del plan de empleo ofrecimos cursos sobre el cuidado, limpieza y vigilancia de los bosques. Cada grupo pasa cuatro o cinco meses en La Devesa.     

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