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G. Reche (AVI): "El problema está en el uso del conocimiento por parte de las empresas"

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Andrés García Reche, vicepresidente ejecutivo de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI)

– Ante esta situación, ¿qué se ha hecho y se está haciendo desde el Consell Valencià de la Innovació?

– Con la creación del Consell Valencià de la Innovació se nos planteó un doble mandato. Por una parte, averiguar qué es lo que está fallando en el sistema valenciano de innovación, y hemos estado más de un año consultando con todos los agentes que intervienen en el sistema, para diagnosticar dónde están los problemas. Se hizo un amplio informe, que está a disposición de todo el mundo en la web, cuya conclusión fundamental ha quedado expuesta: el problema no es la generación del conocimiento, sino de su uso y aplicación por parte de las empresas.

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El segundo mandato era disponer de un instrumento con el que impulsar los cambios necesarios a partir del diagnóstico y que ese instrumento estuviese soportado por el correspondiente texto legal. La diagnosis está hecha y la ley de creación de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI) está aprobada. Ahora de lo que se trata es de poner en marcha la AVI.

– ¿Qué se puede hacer desde la Agencia para propiciar el uso del conocimiento y la tecnología disponible por parte de las empresas de nuestro tejido productivo?

– Lo que plantea la ley de la AVI es trabajar mediante programas concretos, que permitan su monitorización y una evaluación de los resultados obtenidos.

Los programas, obviamente, deberán estar coordinados, compartiendo un foco común: propiciar el cambio del modelo productivo en la economía de la Comunitat.

Trabajo por programas

– La AVI, pues, va a trabajar por programas monitorizados y evaluables. ¿De qué programas estamos hablando?

– Los programas de la AVI irán dirigidos a mejorar el comportamiento competitivo de las empresas, aumentando el valor añadido producido. ¿Cómo? Como no tenemos grandes empresas ni empresas intensivas en capital, hasta que las tengamos, debemos trabajar con la otra vía que nos queda: la innovación. Innovación, ¿dónde? En cualquier sector y actividad, porque la innovación hace que su valor añadido sea mayor.

Si observamos la productividad media, por ejemplo, de Inditex o Mercadona -empresas que se dedican a actividades muy tradicionales, pero con modelos altamente innovadores-, observamos que pagan salarios más altos que la media de su sector, y que su productividad también es el doble que la media. Es decir, en actividades y sectores tradicionales, las diferencia entre empresas es como de la noche al día.

2017-abril-garcia-reche-1Nuestro objetivo hoy no es tener muchos sectores y empresas intensivos en capital o en conocimiento (aunque ya nos vendría bien), pero si no los tenemos, preocupémonos de que las empresas de los sectores que están consolidados tengan un valor añadido superior. Esta es la clave.

Por ejemplo, ¿qué puede hacer un instituto de nanofotónica en alimentación o en el textil? ¿Los tejidos van a seguir siendo como los de siempre? Hace unos pocos años, la vanguardia eran los textiles técnicos, pero hoy sabemos que, a muy corto plazo, la vanguardia serán los tejidos inteligentes. No hay que ser muy listo para saber que esto va a transformar el sector, sus materiales y sistemas de trabajo, y que se van a generar nuevas empresas. Y aquí tenemos gente que de textil sabe mucho.

Generar confianza

– ¿Qué hay que hacer para conseguir una interlocución fluida entre empresas y equipos de investigación?

– En ello vamos a estar con varios programas, porque es un tema fundamental. Ahora mismo hay bastante financiación para la investigación -fondos europeos, de ministerios, etc.-, se genere o no una patente, que esa es otra. En este país se hacen 290 publicaciones científicas por cada patente registrada, mientras que en Alemania, Corea o Israel no llegan a 30 publicaciones por cada patente. A lo que se ve, aquí escribimos mucho, pero patentamos poco.

Pero sigamos con la pregunta. Cuando se acaba un proyecto de investigación, puede resultar, o no, una patente, pero lo que no se hace es la prueba de concepto, el prototipo, porque financiar prototipos ya no es investigación. Desde la Agencia vamos a propiciarlo.

Si hay un sector, una actividad o una empresa que cree que el resultado de una investigación puede ser útil para ellos, vamos a financiar el prototipo, funcione después o no. Porque lo que no podemos hacer es esperar otros 20 años a ver qué pasa y confíar que los investigadores, además de buenos en el laboratorio, son capaces de llevar adelante un proyecto empresarial de verdad.

Vamos a financiar a investigadores que hagan proyectos para empresas, o que consigan nuevas actividades facturables y medibles para empresas, porque una tarea fundamental de la Agencia va a ser la medición.

Se ha acabado esto de controlar al céntimo cuánto se ha gastado, pero ignorar el impacto que ha tenido el gasto incurrido. El acercamiento de las empresas a los centros de investigación se va hacer teniendo en cuenta proyectos de colaboración que vamos a promocionar en serio.

Hemos hecho reuniones en institutos tecnológicos, donde el instituto ha hecho de intermediario entre la empresa -cliente suyo habitual- y los grupos de investigación, algo que no se había hecho hasta ahora. Las empresas desconocen en qué proyectos están trabajando las universidades. El instituto tecnológico no llega al nivel de los grupos de investigación de las universidades, ni es su función, pero puede servir de enlace.

Habrá ayudas directas de la AVI

– Entonces, si una empresa encuentra un proyecto en un grupo de investigación que le encaje, ¿habrá ayuda de la AVI?

– Desde luego, esa es la cuestión. Cada Universidad tiene su propio catálogo de producción científica. La Agencia tendrá una web que recogerá todos los catálogos de investigación. Tenemos censados 950 grupos de investigación, algo que nadie había hecho aquí hasta la fecha. Ahora podemos saber que hay 950 directores, con nombres y apellidos, a los que podemos recurrir para ver de qué manera podemos generar actividad nueva y mejorar la que ya tenemos.

¿Quién se va a encargar de acercar a unos y otros? Esto es un problema de confianza. Generar confianza entre grupos de investigación, institutos y empresas es la única forma de comenzar a trabajar y obtener todo el rendimiento posible. La Agencia debe ser un lugar de encuentro, pero profesionalizado. Aquí va a haber programas que van a financiar grupos de trabajo específicos. 

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