Marca Personal, más allá del currículum

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Manager Michael Page

De un tiempo a esta parte, el concepto de marca personal se ha extendido en el ámbito profesional, también entre los headhunters. En Michael Page estamos a la vanguardia en lo que a tendencias en recursos humanos se refiere y nuestros clientes nos demandan, cada vez más, un mayor y mejor conocimiento de los candidatos. Afortunadamente, hoy tenemos a nuestro alcance nuevas herramientas que nos permiten conocer esa marca personal del candidato, que es aquello que lo hace único, más allá de sus aptitudes técnicas.

Además de las aptitudes profesionales que se plasman en el currículum clásico, los especialistas en selección nos esforzamos cada vez más por conocer en profundidad otros aspectos del candidato: su carácter, sus valores y aficiones, etc. Más allá de cubrir un puesto laboral, debemos asegurarnos de que el candidato cuadre con el espíritu del cliente, con la visión de la empresa y con el tipo de profesionales que allí trabajan. Así conseguiremos que tanto el candidato como el cliente queden plenamente satisfechos y que su relación laboral sea más duradera y próspera.

Así es cada vez más común retornar a algo tan clásico, pero a la vez tan efectivo, como las referencias profesionales, lo que en el mundo anglosajón se denomina background check. Los datos de ventas o las especificaciones de un proyecto en el que la persona haya trabajado pueden ayudarnos a hacernos una idea de su potencial profesional, pero las vivencias y el trato humano es lo que nos ayuda a dibujar un perfil más específico del candidato y poder encajarlo mejor en una empresa acorde con sus características. Precisamente para ajustar mejor el candidato al puesto adecuado necesitamos también conocer a fondo las necesidades del cliente: desde el tipo de oficina hasta el flujo de negocio, el número de empleados, el carácter de la empresa, etc. Todos estos detalles nos ayudan a hacernos una composición de lugar que va más allá de una mera job description, y que nos da pistas a la hora de afinar nuestra búsqueda entre los mejores perfiles del mercado laboral.

Con la llegada y omnipresencia de las redes sociales (tanto de uso lúdico como profesional), se abre un abanico nuevo de posibilidades en cuanto a selección de personal se refiere. Los perfiles sociales son una fuente de información muy útil para los reclutadores, ya que nos permiten un conocimiento más profundo del candidato.

Lo que dice un perfil social

Un candidato que cuide su huella digital, con un currículum online cuidado y actualizado, unas cuentas en redes sociales con la privacidad debidamente configurada y cuya impronta online sea impecable, nos dice mucho acerca de su personalidad, su responsabilidad y su compromiso. Alguien que se preocupa por tener una marca personal definida y constante, nos está diciendo que se toma a sí mismo en serio, por lo que podemos deducir que también se tomará en serio su puesto profesional.

El canal social que utilizamos con más frecuencia es, sin duda, LinkedIn. España está entre el top 10 de los países que más utilizan esta red profesional de contactos y cuenta ya con más de 8 millones de usuarios. De hecho, se espera que para finales de 2016 se sobrepasen los 10 millones de usuarios españoles registrados. LinkedIn se ha convertido ya en una herramienta esencial para los headhunters. Muy a menudo es nuestra primera toma de contacto con los candidatos y nos permite una comunicación muy directa con ellos.

Un chequeo del resto de perfiles sociales nos dará una idea de las aficiones, gustos y personalidad del candidato. Además, unos perfiles sociales interesantes, sobre todo si están en abierto, dan un plus: demuestran que la persona tiene un bagaje personal que se podría aplicar al ámbito profesional. Un blog, un perfil de Instagram sobre fotografía de paisajes, o un Twitter específico sobre deportes (siempre que todos estos perfiles estén actualizados), aunque no tengan nada que ver con el perfil profesional del candidato, nos indican que es una persona con inquietudes y pasión por lo que hace.

En cambio, un LinkedIn desactualizado, un perfil de Twitter en desuso desde hace años, o algunas fotos comprometidas en Facebook, nos pueden hacer pensar en personas más irresponsables o que tienden a no terminar sus tareas. De hecho, solemos decir que, en caso de no utilizarlo, es mejor cerrar por completo un perfil y justificar bien después la reticencia a utilizar redes sociales, que tenerlo desactualizado o mal configurado.

Por otra parte, comprobar que el candidato no suele publicar fotografías o comentarios inapropiados nos ayuda a asegurarnos que no hay impedimentos para que pueda acceder a determinados puestos de responsabilidad en empresas relevantes. Todo esto nos preocupa porque, más allá de un CV hay una persona, y las relaciones laborales no dejan de ser también relaciones interpersonales. Por eso, en Michael Page trabajamos por acercarnos a la persona y al profesional, para ofrecer un servicio integral de asesoramiento al cliente y que este pueda encontrar la persona adecuada para el puesto adecuado.

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