El sector alimentación en la Comunidad Valenciana capea con éxito el temporal de la crisis

La alimentación ha sido uno de los pocos sectores económicos a los que la crisis ha respetado. Por supuesto que ha tenido efectos negativos, pero ha sabido salir airosa de una situación en la que otros muchos sectores productivos han naufragado o se han visto seriamente dañados. Esta es la conclusión de la Jornada “La industria alimentaria en la Comunidad Valenciana. Fortalezas y debilidades” que ayer celebró Economia 3, con el patrocinio de BBVA y KPMG.

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En la primera tanda de intervenciones, que estuvo moderada por Jesús Vallejo, director de Havas Media en la Comunidad Valenciana, Bernardo Vargas, socio director de KPMG Valencia, centró su intervención en el estudio sobre alimentación y medidas realizado por su firma y presentado precisamente ayer. Vargas señaló que es un sector muy potente, “que debe darnos muchas alegrías”. Las conclusiones del estudio califican al sector de motor económico de la Comunidad Valenciana, “por dimensión, por ocupación, por fuerza productiva y por su valor estratégico”.

Joan Mir, director general de Anecoop, y Santiago Subirats, director general de Ainia, coincidieron en señalar algunos de los problemas que arrastra el sector, especialmente la atomización empresarial. Para Mir también es un problema la poca diversificación, mientras que Subirats hizo hincapié en el descenso de las inversiones en I+D.

Tanto para Mir como para el director de relaciones externas de Consum, Javier Quiles, es un sector que a pesar la crisis ha seguido creciendo. “Este sector ha resistido, mientras otros prácticamente han desaparecido”, agregó Mir. Entre los datos más positivos, una facturación global que crece un 7%, mientras que la exportación se dispara un 65% en el periodo 2008-2014. Una evolución similar a la que presenta la cooperativa de distribución Consum: un 25% de mayor facturación en el mismo periodo de tiempo, con un crecimiento del empleo del 35%.

El sector alimentación, recalcó Joan Mir, “ha conservado y creado empleo. Ha generado divisas, mientras otros sectores han desaparecido y hoy estamos pagando esa desaparición”, aunque reconoció que le  falta dimensión para la internacionalización: consolidar redes, centros de distribución o marca. Uno de los mayores problemas hoy día se centra en la producción citrícola en la que falta, aseguró, voluntad para emprender un proyecto común.

 Javier Quiles, de Consum, recordó que dos sociedades valencianas están entre las 10 primeras de la distribución alimentaria en España: Mercadona en primer lugar (con una cuota del 15,6%) y Consum en el 2º en la Comunidad Valenciana y la 7ª en el ámbito nacional (una cuota del 3,1%, mientras que a nivel regional ambas cadenas están sobre el 20% de cuota de mercado. “Tenemos -agregó- diferentes modelos de gestión y de éxito ambos”.

Agregó que la distribución alimentaria es uno de los sectores de actividad donde más tarde se nota la crisis y más pronto se sale de ella. “La crisis -afirmó- se nota. Y se ha dejado sentir en un aumento del volumen de ventas y un descenso del valor. La gente ha seguido comprando, pero productos de menor valor”. En este proceso destaca el auge desde el inicio de la crisis de la marca de distribuidor, “que han llegado a suponer el 40%”, puntualizó Quiles, o la compra de productos de menor valor añadido. “Se deja de comer solomillo y se pasa al pollo o a las legumbres. Al fin y al cabo, lo que vendemos son calorías”. 

Segunda ronda de intervenciones 

Natalia Gómez, responsable de corporate finance en el área de Fusiones y Adquisiciones de BBVA, fue la primera ponente de la segunda mesa de debate que se desarrolló durante la sesión. Tras señalar la importancia de las operaciones corporativas en el sector de Alimentación y Berbidas, relató el caso concreto de la venta de la bodega riojana Marqués de Arienzo, del grupo Pernod Ricard, a sendas bodegas españolas, operación de venta dirigida por BBVA

A continuación intervino Sebastián Subirats, director general de Ainia, que analizó los factores que lastran la competitividad del sector agroalimentario valenciano, un sector que factura 8.214 millones de euros, exporta 5.000 millones, cuenta con 2.006 empresas (96% pymes) que generan 30.823 puestos de trabajo. En comparación con Europa, un sector al que carece de dimensión, lo que dificulta la internacionalización, la innovación y la mejora de la productividad. Puso de manifiesto el descenso de la inversión en I+D en el sector alimentación de la Comunidad Valenciana durante los últimos años, situándose en el sexto puesto nacional, por debajo de Andalucía.

Por último, Jane Bamford, de la empresa de selección de personal Hays centró su intervención en los perfiles que demanda el sector: exportación y comercialización con idiomas. Otro perfil demandado tiene que ver con las técnicas de producción y calidad y también profesionales en las áreas de marketing, desarrollo de negocio y creación de marca. 

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