Las ganadoras de Mujeres al Timón 2026 vuelven a compartir rumbo
Las premiadas se reencontraron meses después de la regata en una jornada de gastronomía, navegación y conversación que permitió reforzar vínculos, compartir retos empresariales y seguir construyendo una red de confianza.
Meses después de enfrentarse junto a sus compañeras de embarcación a una complicada jornada en el mar, las ganadoras de los Premios Mujeres al Timón 2026 volvieron a reunirse. Gastronomía, navegación y conversación en el Topaz of Braye dieron continuidad a unos vínculos nacidos en aquella jornada y demostraron que el verdadero valor de la iniciativa empieza, precisamente, cuando termina la regata.
El espíritu de equipo no termina al cruzar la meta. Esa fue, precisamente, una de las grandes conclusiones del encuentro que reunió de nuevo a las ganadoras de los Premios Mujeres al Timón 2026, meses después de compartir una particular jornada en los Premios de la Fundación Mujeres al Timón el pasado 5 de junio.
Esta vez, el escenario fue Topaz of Braye, donde las premiadas disfrutaron de una experiencia que combinó gastronomía, navegación y, sobre todo, conversación. Una oportunidad para reencontrarse después de aquella jornada en el mar, recordar lo vivido y trasladar a tierra algunos de los aprendizajes que surgieron a bordo.
Cuando el equipo marca la diferencia
Porque aquella regata dejó mucho más que una experiencia náutica. La climatología no lo puso fácil y obligó a las participantes a adaptarse a unas condiciones que pusieron a prueba su capacidad de reacción, comunicación, confianza y trabajo en equipo. Valores que forman parte del día a día de cualquier empresaria o directiva y que, en el mar, adquieren una dimensión especialmente visible.
Las ganadoras de los Premios Mujeres al Timón fueron, además, elegidas por sus propias compañeras de barco. Un reconocimiento entre iguales que distingue no solo la capacidad para asumir responsabilidades, sino también la actitud para sumar, escuchar, acompañar y contribuir al funcionamiento del equipo cuando las circunstancias se complican.
Amalia Capilla, Ana Carrascosa Montaña, Lidia Navarro, Mónica Blesa Cerveró, Nuria Castellar Esteve, Mayte Carvajal Escrivá, Cristina Trilles y Carmen Marco Piá volvieron a encontrarse ahora en un contexto muy diferente, pero con el mismo espíritu de aquella jornada.
Del mar a los retos de la empresa
Si en junio el reto estaba marcado por el viento y el estado del mar, meses después la conversación giró alrededor de otras incertidumbres mucho más familiares para cualquier empresa.
La relación con los clientes, la gestión de las personas que forman los equipos o el impacto que está teniendo la inteligencia artificial en las organizaciones fueron algunos de los asuntos que surgieron durante el encuentro.
Realidades que afectan de manera diferente a cada compañía, dependiendo de su actividad, tamaño o mercado, pero que tienen un denominador común: obligan a tomar decisiones en escenarios que cambian rápidamente.
Y ahí reaparecieron muchos de los paralelismos con la experiencia vivida durante la regata. Adaptarse cuando las circunstancias cambian, mantener el rumbo sin disponer siempre de toda la información, confiar en quienes forman parte del equipo y entender que los mejores resultados rara vez dependen de una sola persona.
Precisamente, una de las grandes riquezas de Mujeres al Timón reside en reunir a empresarias y directivas procedentes de sectores y trayectorias muy diferentes. Esa diversidad permite que una dificultad afrontada por una compañía pueda convertirse en aprendizaje para otra y que experiencias aparentemente alejadas terminen encontrando numerosos puntos en común.
Una red que continúa creciendo
Pero el encuentro también permitió poner sobre la mesa otro de los pilares de Mujeres al Timón: la construcción de una red de confianza.
Una red que no surge únicamente de intercambiar contactos, sino de generar espacios donde conocerse de verdad, compartir inquietudes, hablar de los problemas cotidianos de las organizaciones y descubrir posibles puntos de encuentro.
La gastronomía y la navegación ofrecieron esta vez el entorno para hacerlo de una manera distendida. Sin la presión de la competición y con tiempo para conversar, las participantes pudieron profundizar en las relaciones iniciadas meses atrás y explorar intereses compartidos.
Porque detrás de cada nuevo contacto puede haber también una futura colaboración, una oportunidad empresarial, un proyecto conjunto o, sencillamente, una experiencia de la que aprender.
Ese espíritu conecta directamente con lo que ocurrió durante la regata. En condiciones adversas, el barco obligaba a mirar alrededor, confiar en las compañeras y entender que alcanzar el objetivo dependía de todas. En la empresa sucede algo parecido: los retos son cada vez más complejos y disponer de una buena red profesional permite ampliar perspectivas, compartir conocimiento y afrontar las decisiones desde nuevos puntos de vista.
Mucho más que una jornada
El encuentro en Topaz of Braye demuestra así que la experiencia de Mujeres al Timón no termina cuando acaba una jornada o se entrega un reconocimiento.
La regata de junio permitió descubrir capacidades que muchas veces permanecen ocultas en el entorno profesional cotidiano. El reencuentro ha servido para dar continuidad a aquellas conexiones y convertir una experiencia compartida en relaciones que pueden mantenerse en el tiempo.
Ese es también uno de los objetivos de Mujeres al Timón: crear espacios donde empresarias y directivas puedan conocerse, aprender unas de otras y establecer relaciones basadas en la confianza.
En junio hubo que enfrentarse a un mar complicado. Ahora, la conversación se centró en los desafíos que llegan cada mañana a las empresas. Dos escenarios muy diferentes que comparten, sin embargo, una misma enseñanza: cuando el entorno cambia, contar con un buen equipo y con personas en las que confiar puede marcar la diferencia.
Porque liderar también significa saber compartir el timón.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.








