La empresa valenciana abraza la antifragilidad ante el cambio permanente
El Club para la Innovación reunió a más de 200 organizaciones en una jornada centrada en la antifragilidad, la inteligencia artificial, la geopolítica y la colaboración como palancas de competitividad
El XVII Congreso de Innovación de la Comunitat Valenciana reunió a más de 200 organizaciones en el Hotel SH Valencia Palace entre mpresas, instituciones, universidades, asociaciones empresariales y profesionales de distintos sectores convocados por el Club para la Innovación de la Comunidad Valenciana. La jornada se articuló en torno a un lema muy oportuno como fue «Empresas antifrágiles: organizaciones que mejoran con el cambio permanente». La idea central no fue únicamente hablar de resiliencia o adaptación, sino de cómo las organizaciones pueden salir reforzadas de la incertidumbre, convertir el cambio en aprendizaje y transformar la innovación en una capacidad permanente.
Desde el inicio, la presentadora introdujo la metáfora del bambú. Se trata de una planta que se curva con el viento y que, precisamente por su flexibilidad, puede ser extraordinariamente resistente. Esa imagen sirvió para plantear el mensaje de fondo del Congreso que hacía alusión a cómo las organizaciones actuales no pueden limitarse a resistir de forma rígida; necesitan escuchar, adaptarse, corregir y mejorar. En un contexto marcado por la inteligencia artificial, la geopolítica, la transición energética, la presión regulatoria, la digitalización y los nuevos hábitos de consumo, la pregunta ya no es si las empresas deberán cambiar, sino cómo lo harán y con qué propósito.
El Congreso contó con el respaldo de un ecosistema empresarial e institucional diverso. Los patrocinadores principales fueron Alberta Norweg, CaixaBank y Consultia Business Travel. Como patrocinadores participaron AuraQuantic, Cazorla Group, Padima y Sanitas, junto al apoyo institucional de Cámara Valencia, Ivace+i y Generalitat Valenciana. También estuvieron presentes entidades colaboradoras y medios como APD, El Círculo Directivos de Alicante, el Club Excelencia en Gestión y la Federación de Estudios Bursátiles y Financieros (FEBF).

Paco Gavilán, presidente del Club Innovación y presidente de Nunsys Group. Imagen: Rober Solsona
Colaboración, oportunidad y ecosistema
La apertura institucional situó la innovación como una necesidad práctica. Paco Gavilán, presidente del Club Innovación y presidente de Nunsys Group, agradeció a la organización, socios y patrocinadores y puso el foco en el valor del Club como espacio multisectorial para provocar colaboración real entre empresas valencianas. Su intervención fue muy directa. Reivindicó que la innovación debe generar oportunidades de negocio, colaboración y crecimiento. Los congresos no deben limitarse a escuchar casos de éxito, sino a facilitar que las empresas se conozcan, imiten, adapten, colaboren y moneticen la innovación.
Felipe Pulido, director comercial de empresas de CaixaBank en la Territorial de la Comunidad Valenciana y Región de Murcia, destacó el compromiso de CaixaBank con el Club y con la innovación. Explicó que la entidad trabaja la innovación tanto en la relación con los clientes como en su estructura interna, con CaixaBank Tech, plataformas cognitivas, programas internos de inteligencia artificial y adopción de herramientas como Copilot. Pulido subrayó que en una organización financiera la innovación debe ser escalable, regulatoriamente sólida y éticamente rigurosa, especialmente por el manejo de datos sensibles.
José María Martínez, presidente de APD Levante y del Sanitas, enmarcó el Congreso en una etapa de transformación acelerada, incertidumbre económica y necesidad de adaptación permanente. Martínez defendió que la innovación ya no es una opción estratégica, sino una condición para crecer, competir y seguir siendo relevantes. Valoró que el Congreso abordara la innovación desde la experiencia directa de empresas y sectores reales y no desde la teoría.
Eduardo Pascual, secretario autonómico de Innovación, reforzó la importancia de la colaboración público-privada y del papel de la innovación como motor territorial. Por su parte, Joaquín Membrado, secretario general del Club Innovación y CEO de E&D, presentó la estructura de la jornada, agradeció a patrocinadores, socios y equipo organizador, y destacó la evolución del Congreso hacia un formato más basado en mesas de diálogo, reflejo de un ecosistema que demanda menos discursos unidireccionales y más conversación entre sectores.
Luis Pinheiro, IA y geopolítica
La primera ponencia inaugural corrió a cargo de Luis Pinheiro, economista de CaixaBank Research, bajo el título «IA y geopolítica: la economía global en búsqueda de nuevos equilibrios». Su intervención aportó una mirada macroeconómica y geopolítica. Pinheiro partió de una constatación que pasa porque la inteligencia artificial no puede entenderse de forma aislada, porque aparece en un momento de profunda reconfiguración global. Las cadenas de suministro, la energía, las materias primas, los aranceles, la autonomía estratégica y la competencia entre bloques condicionan ya las decisiones de empresas y países.
El ponente explicó que la economía global busca nuevos equilibrios. Comparó la posición de Estados Unidos, China y Europa. Estados Unidos mantiene una posición dominante en infraestructura tecnológica vinculada a la IA, con gran capacidad inversora y ecosistemas de innovación. China destaca en robótica, bienes tecnológicos, baterías, vehículos eléctricos, generadores eólicos y cadenas de suministro ligadas a materias primas estratégicas. Europa no está mal posicionada en adopción y difusión de algunas tecnologías, pero arrastra una brecha en productividad, infraestructura, escala e innovación.
Pinheiro conectó esta situación con los informes Draghi y Letta, que diagnostican debilidades estructurales europeas. La IA aparece como una oportunidad para elevar la productividad, aunque advirtió que el salto desde mejoras concretas en tareas hasta un impacto macroeconómico amplio no es automático. Para lograrlo, las empresas deberán adoptar la IA con rapidez, acompañarla de cambios organizativos y preparar a las personas para nuevas formas de trabajar. Su conclusión fue clara: la próxima década será de alto potencial, pero también de alto riesgo, porque innovación tecnológica y geoeconomía estarán estrechamente entrelazadas.

Juan Manuel Baixauli, CEO y fundador de Consultia Business Travel. Imagen: Rober Solsona
Juan Manuel Baixauli, de amenaza a herramienta
La segunda ponencia inaugural fue impartida por Juan Manuel Baixauli, CEO y fundador de Consultia Business Travel, bajo el enfoque «IA: de amenaza a herramienta». Frente a la mirada macroeconómica anterior, Baixauli bajó al terreno práctico y explicó cómo Consultia está aplicando inteligencia artificial en procesos reales de viaje corporativo.
Su primera idea fue tajante. Baixauli sentenció que no se puede aplicar inteligencia artificial si la empresa no tiene datos. Hablar de IA sin digitalizar la información es construir sobre vacío. Utilizó el ejemplo de un billete de tren: en papel es solo un documento; en un repositorio digital se convierte en dato. Y cuando una empresa gestiona miles de viajes, pequeñas diferencias de precio, gestión o eficiencia pueden representar ahorros muy importantes. La IA puede analizar fuentes públicas, sectoriales y globales, pero primero necesita leer los datos propios de la organización.
Baixauli presentó dos líneas de trabajo. La primera de ellas pasa por una IA capaz de visualizar datos y actuar sobre ellos, y otra IA integrada en procesos críticos de la empresa. Expuso casos concretos como la monitorización de incidencias globales que puedan afectar a viajeros -huelgas, terremotos, tsunamis, bloqueos urbanos o situaciones geopolíticas-, cruzando información pública con datos internos para actuar de forma proactiva; la personalización de la experiencia del viajero mediante perfiles de usuario, preferencias, idioma, ubicación y gustos; y la gestión de correos electrónicos, donde la IA puede leer solicitudes, transformarlas en instrucciones estructuradas y generar respuestas inmediatas de acuerdo con políticas de empresa y disponibilidad real. Su mensaje fue eminentemente práctico: la IA no debe verse como amenaza, sino como herramienta de productividad, personalización e inmediatez, siempre que la organización tenga datos y procesos claros.

Imagen: Rober Solsona
Servicios, escucha y análisis
La primera mesa de diálogo, «La innovación como resultado de escucha y análisis», fue moderada por Eva Toledo y contó con representantes de IMED Hospitales, Valencia Plaza, Retail sin excusas y Quibim. La moderadora señaló que la innovación en servicios suele ser menos visible que la industrial o de producto, pero es decisiva porque transforma la relación con pacientes, lectores, consumidores y usuarios.
Desde el ámbito sanitario, Quibim explicó cómo la IA y el machine learning permiten ir más allá de la lectura visual humana en imagen médica, cuantificando información en TAC, resonancias y otras pruebas para generar biomarcadores útiles en diagnóstico, seguimiento y toma de decisiones clínicas. La compañía, surgida del entorno hospitalario valenciano, destacó la importancia de la evidencia científica, la validación clínica, el marcado CE y la colaboración con hospitales, universidades y centros de investigación.
Conchita Lucas, desde Valencia Plaza, abordó la transformación de los medios que ha ido desde el papel a un ecosistema digital inmediato, segmentado y multicanal. La innovación en comunicación exige adaptarse a redes, boletines, formatos breves y nuevos hábitos de consumo, sin renunciar a la credibilidad, la calidad periodística y la lucha contra la desinformación. Carmen Moreno, desde Retail sin excusas, aportó la visión del comercio y la experiencia de cliente: el retail innova escuchando, analizando datos, rediseñando espacios y entendiendo que la tienda ya no es solo un lugar de transacción, sino una experiencia. La mesa concluyó que en servicios la innovación empieza escuchando mejor y convierte esa escucha en análisis, evidencia y mejora continua.
IX Premios a la Innovación
Antes del café y networking, Joaquín Membrado presentó los IX Premios a la Innovación, vinculados a la Noche de la Innovación. Los premios fueron presentados como una herramienta para reconocer buenas prácticas, visibilizar proyectos innovadores y reforzar la cultura de innovación en el tejido empresarial valenciano. También se subrayó que las organizaciones aprenden viendo ejemplos concretos sobre qué han hecho otras empresas, cómo lo han hecho, qué dificultades han superado y qué resultados han obtenido.

Imagen: Rober Solsona
Industria adaptativa e innovación en movimiento
La segunda mesa, «Industria adaptativa: innovación en movimiento», reunió a Zulema Beresaluce, directora general de Aceitunas Cazorla; José Manuel Orta, presidente del Grupo Mettecno/Agfra; Daniel Benedito, director general de Viccarbe; y Carlos Llombart, Chief Customer & Corporate Strategy Officer de Power Electronics. Moderó José Guillermo Berlanga, director corporativo de Innovación del Grupo Nealis.
La mesa partió de una idea clara como es que la industria opera en un entorno de cambio continuo, con presión geopolítica, regulatoria, tecnológica, energética, comercial y de cliente. Zulema Beresaluce explicó que para Aceitunas Cazorla la innovación es una herramienta de competitividad, con foco en producto, mercados, tendencias, calidad, eficiencia y packaging. En industria 4.0, la compañía expuso proyectos de vehículos autónomos para tráfico interno de mercancías, sensorización, automatización de planta, información en tiempo real y avances hacia modelos predictivos. También se habló de recuperación de salmueras, economía circular, saludabilidad de la aceituna y nuevos momentos de consumo.
Carlos Llombart explicó que Power Electronics, por su propio sector, está obligada a innovar. La compañía entiende la innovación de forma holística: producto, proceso y cultura interna. Presentó Power On Support, una plataforma que conecta producto en campo, cliente y organización, permite gestionar flotas, anticipar incidencias mediante IA y retroalimentar el diseño del producto desde la experiencia real. Daniel Benedito defendió el diseño como herramienta estratégica de diferenciación en Viccarbe, una empresa que ha convertido sostenibilidad, funcionalidad, ergonomía y durabilidad en una propuesta internacional, con presencia en más de 70 países y fuerte orientación a arquitectos e interioristas. José Manuel Orta, desde Mettecno/Agfra, fue contundente: en las pymes la innovación no es un complemento, sino una condición de supervivencia; si no innovan, desaparecerán.

Imagen: Rober Solsona
Tecnología, vértigo y ventaja competitiva
La tercera mesa, «Del vértigo a la ventaja competitiva», fue moderada por Santiago de Taranco, vicepresidente del Club Innovación, presidente de Alberta Norweg y presidente de la asociación InnoConstruc. Participaron Enrique Ortiz, CTO de AuraQuantic; Empar Martínez Bonafé, secretaria general de Femeval; Carla Lledó, responsable de Digital Health de Sanitas; y Rosa Donat, comisionada del Rector de la Universitat de València para Asuntos Estratégicos.
La mesa tuvo una naturaleza especialmente híbrida en la que se dieron cita empresa tecnológica, federación empresarial, gran organización sanitaria y universidad. Enrique Ortiz aportó la visión de AuraQuantic, centrada en automatización, procesos, no-code, low-code, IA y gobierno tecnológico. Defendió que la tecnología solo genera valor cuando se aterriza en procesos concretos, medibles y escalables. Empar Martínez llevó el debate al tejido empresarial real: para muchas pymes industriales, el vértigo no está solo en la tecnología, sino en la falta de tiempo, talento, recursos, cultura interna y capacidad de adopción. Femeval aparece como puente entre empresas, formación, administración, centros tecnológicos y universidad.
Carla Lledó introdujo la perspectiva de la salud digital. En sanidad, la innovación afecta a personas, datos, confianza y bienestar; por ello, la tecnología debe permitir anticiparse, acompañar y mejorar la experiencia del paciente sin perder humanidad. Rosa Donat aportó la visión universitaria, recordando que la innovación en la Universitat de València no se limita a la tecnología, sino que atraviesa medicina, economía, derecho, ciencias, matemáticas, humanidades, salud pública, empresa y educación. Defendió conectar conocimiento, talento, investigación, empresa y administración desde la definición inicial de los retos.
Los integrantes de la mesa dejaron varias ideas clara como la innovación genera vértigo cuando se percibe como amenaza externa; se convierte en ventaja competitiva cuando se integra en procesos, talento, confianza y conocimiento. La adopción tecnológica es más difícil que el acceso a la tecnología, y el ecosistema valenciano necesita colaboración real entre empresas, asociaciones, universidad, administración y sociedad.

Juan José Cortés, director general de Innovación de la Generalitat Valenciana. Imagen: Rober Solsona
Propósito, confianza y colaboración
La clausura elevó las conclusiones de la jornada. Ignacio Babé, director general-CEO del Club Excelencia en Gestión, distinguió entre resiliencia y antifragilidad: la resiliencia consiste en volver al punto de partida tras un golpe; la antifragilidad implica salir mejor de lo que se entró. Identificó tres rasgos de la empresa antifrágil: propósito como brújula, confianza como infraestructura y ecosistema colaborativo. Sin confianza no hay experimentación ni aprendizaje; sin red, ninguna organización es antifrágil en solitario.
Salvador Coll, vicerrector de Innovación y Transferencia de la Universitat Politècnica de València, reafirmó el compromiso de la UPV con el tejido productivo, la transferencia de conocimiento y el talento. Isabel Giménez, vicepresidenta del Club Innovación y directora general de la FEBF, destacó la jornada como un espacio de aprendizaje continuo y defendió que innovar es leer el futuro. Juan José Cortés, director general de Innovación de la Generalitat Valenciana, cerró recuperando varias ideas de la mañana como el paso de curar a prevenir en salud, la inmediatez aplicada al turismo y los viajes, y la necesidad de llevar la innovación antes al cliente. Subrayó que la tecnología es una palanca, pero necesita personas, enfoque humanista y aprendizaje colectivo.
El XVII Congreso de Innovación dejó una conclusión transversal: innovar ya no puede entenderse como una actividad aislada, un departamento o una tecnología concreta. Innovar es aprender a vivir en cambio permanente. La inteligencia artificial fue uno de los grandes ejes de la jornada, pero no se trató como moda, sino como herramienta condicionada por datos, procesos, adopción, confianza, regulación, talento y propósito.
Las mesas sectoriales mostraron que la innovación adopta formas distintas: en servicios, escucha y experiencia; en industria, adaptación y productividad; en tecnología, procesos, talento, salud y conocimiento; y en la clausura, propósito, confianza y colaboración. La gran idea final es que las organizaciones antifrágiles no son las que evitan el cambio, sino las que lo convierten en aprendizaje; no las que acumulan más tecnología, sino las que mejor la integran; no las que trabajan solas, sino las que colaboran en red; no las que solo resisten, sino las que salen mejores de cada transformación.







