Expertos ven riesgo de burbuja en la carrera por los centros de datos
Analistas advierten de que el auge de los centros de datos tensiona redes ya saturadas y puede derivar en dinámicas especulativas si no se refuerzan la planificación, la capacidad eléctrica y los criterios de desarrollo
Las redes eléctricas se han convertido en el gran cuello de botella de la transición energética en España. Esa fue una de las principales conclusiones del debate organizado por la Fundación Alternativas, en el que expertos del sector coincidieron en que el despliegue renovable no avanza al mismo ritmo que el almacenamiento, la electrificación de la demanda y la inversión en red. Junto a ello, los participantes reclamaron más ambición regulatoria, menos especulación y una transición con mayor retorno social y territorial.
En un momento de fuerte transformación geopolítica, industrial y tecnológica, el sector energético vuelve a mirar a las redes eléctricas como pieza crítica para sostener la competitividad, la descarbonización y la autonomía estratégica de Europa. Ese fue uno de los mensajes más claros del debate «Europa: Políticas sostenibles del sector energético», organizado por la Fundación Alternativas en colaboración con la Fundación Iberdrola y la Facultad de Economía y Empresa de Bilbao de la Universidad del País Vasco.
La jornada reunió a Jorge Pina, director de Sostenibilidad de Endesa; Fernando Ferrando, presidente de la Fundación Renovables; y Jorge Andrey, cofundador y abogado de SAMSO, consultora especializada en transición energética. La moderación corrió a cargo de Fernando Martínez Salcedo, exdirector general de Medio Ambiente de la Adaministración General del Estado.
En la apertura, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, Diego López Garrido, enmarcó el debate en un contexto internacional marcado por la tensión geopolítica y la búsqueda de autonomía estratégica. En esa línea, defendió que Europa tiene como prioridad reforzar su seguridad energética y subrayó que España parte «en una de las mejores posiciones ante esta crisis disruptiva de la energía».
El gran cuello de botella: las redes
Si ha habido una idea transversal en la mesa ha sido que el sistema no puede descansar solo en el crecimiento renovable. Jorge Pina ha advertido de que «las redes se han convertido en el eje de la transición energética», pero ha añadido que hoy están «saturadas» y requieren «una inversión relevante», hasta el punto de sostener que «hay que duplicar las redes actuales».
También Fernando Ferrando ha incidido en ese diagnóstico. A su juicio, el problema es que el sistema ha avanzado de forma desequilibrada. A su juicio, «estamos descompensados y quien había hecho los deberes han sido las renovables». En cambio, ha alertado de que el almacenamiento sigue siendo «inexistente», la electrificación permanece estancada y las redes están «colapsadas».
En la misma línea, el moderador, Fernando Martínez Salcedo ha expresado que «los cuellos de botella están en no haber acompañado todo el desarrollo industrial con un desarrollo paralelo de las redes».
La electrificación no avanza al ritmo necesario
Otro de los grandes consensos de la jornada ha sido que la transición energética no podrá consolidarse sin una mayor electrificación de la economía. Pina ha recordado que, aunque España ha avanzado en la descarbonización del sistema eléctrico, «el proceso de electrificación no se está haciendo al mismo ritmo».
El directivo de Endesa ha defendido que la electricidad es «un vector fundamental», tanto desde el punto de vista ambiental como económico, y ha señalado que las renovables permiten avanzar en independencia energética. Pero ha advertido de que el reto no está solo en generar más energía limpia, sino en llevar esa electricidad al consumo final. «La electrificación de la economía -ha manifestado- debe alcanzar el 50% del consumo energético y España está en el 22% de participación de la electricidad en el mix energético».
Ferrando ha reforzado esa tesis lamentando que «cuando hablamos de energía siempre hablamos de oferta y no de demanda». En su opinión, el país no puede conformarse con tener potencia renovable si no se activan todos los resortes necesarios para que esa electricidad sustituya de verdad a los combustibles fósiles.
Renovables, sí; pero no solas
A lo largo del debate ha quedado claro que nadie discute la centralidad de las energías renovables, pero sí se ha cuestionado que el despliegue se esté abordando de forma completa. Ferrando ha resumido esa visión poniendo sobre la mesa una metáfora en el que la obra es el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y «la orquesta que la interpreta está integrada por el desarrollo renovable, las diferentes fuentes de energías renovables, el almacenamiento, la inversión, actualización y gestión de redes, la regulación y el control institucional del cumplimiento de la regulación».
A su juicio, el problema es que esa orquesta no está sonando acompasada. Por ello, ha advertido que «o avanzamos en todos los campos o vamos a fracasar». El presidente de la Fundación Renovables ha insistido además en que las renovables «son elementos de seguridad del suministro» y pueden aportar flexibilidad al sistema, siempre que la regulación y la planificación acompañen.
Pina ha coincidido en que la senda renovable debe continuar y ha recordado que Endesa ya ha culminado el cierre de sus centrales de carbón y cuenta con 11,3 gigavatios de capacidad renovable instalada. Además, ha explicado que la compañía ha aprobado un nuevo plan industrial orientado a alcanzar «cero emisiones netas en toda la cadena de valor» y una generación «totalmente descarbonizada» en 2040.
Almacenamiento y flexibilidad
Junto a las redes, el almacenamiento ha surgido en la conversación como otra de las carencias urgentes. Pina la ha situado como la «tercera palanca» de la transición, al considerar que el sistema necesita flexibilidad para gestionar las dificultades propias del suministro eléctrico. «Hay que dotar al sistema de flexibilidad con almacenamiento hidráulico y electroquímico», ha defendido.
Ferrando ha añadido otra derivada como es el almacenamiento hibridado con plantas fotovoltaicas. En su opinión, «la hibridación puede salvar muchas instalaciones fotovoltaicas», aprovechando accesos ya concedidos a la red y mejorando la gestionabilidad del sistema.
También ha puesto el foco en el vehículo eléctrico, recordando que «no debemos olvidarnos de que el vehículo eléctrico tiene 80 kWh de almacenamiento». Para Ferrando, el coche eléctrico debe dejar de verse solo como un medio de transporte y empezar a entenderse también como una infraestructura energética distribuida.
Por su parte, Jorge Andrey ha pedido acelerar herramientas que permitan democratizar esa flexibilidad. Entre ellas, ha reclamado «impulsar el almacenamiento distribuido o colectivo» para no dejar atrás al pequeño consumidor.
Licencia social y retorno al territorio
Otro de los ejes más reiterados de la jornada fue la llamada licencia social de la transición renovable. Jorge Andrey defendió que el gran reto es lograr que «el beneficio de las renovables llegue a los consumidores» y al territorio. En su opinión, las comunidades energéticas pueden ser una palanca útil, aunque ha advertido de que «no son sinónimo de licencia social ni de retorno al territorio».
Andrey ha insistido en que la energía «es un tema político y sobre cómo se reparte ese poder», y ha defendido mecanismos que permitan compartir los beneficios de la transición sin caer necesariamente en fórmulas de propiedad mal planteadas. «Hay que compartir los beneficios que generan esos activos, pero no el activo», ha señalado al referirse a la cogobernanza energética.
Desde Endesa, Pina ha ligado esa legitimidad social a la creación de valor compartido. En concreto, ha afirmado que «la licencia social es comunicación con el territorio, compatibilización del territorio con la generación renovable». Ha añadido además que esa lógica debe traducirse en empleo local, contratación de empresas del entorno y desarrollo económico en las zonas donde se implantan los proyectos.
Ferrando ha ido más allá y ha vinculado la licencia social a una exigencia ética. «Las renovables son sostenibles, pero no todos los que hacen renovables son sostenibles», ha sugerido, en referencia a malas prácticas, comportamientos especulativos y riesgos de corrupción. A su juicio, la transición no puede defenderse solo por sus objetivos, sino también por cómo se ejecuta sobre el terreno.
Precios, consumidor y fiscalidad
Uno de los momentos más críticos del debate ha girado en defensa del consumidor final. Ferrando ha cuestionado cómo es posible que «en un país donde tenemos 850 horas de precio cero no se traslade al consumidor final”. En este punto, ha reclamado una revisión de la composición de la tarifa y de los costes regulados.
Pina ha recogido parcialmente ese guante y ha apuntado a la fiscalidad como uno de los elementos a revisar. En este sentido, ha matizado que «los bajos precios que provocan las renovables se podrían trasladar al consumidor revisando la fiscalidad».
De fondo, ambos han compartido la idea de que la transición energética perderá apoyo social si no logra traducirse en ventajas visibles para hogares y empresas. Esa fue, de hecho, una de las líneas argumentales más repetidas: la descarbonización debe ser compatible con precios competitivos, seguridad de suministro y beneficio social tangible.
Centros de datos y riesgo de especulación
La irrupción de la inteligencia artificial y el auge de los centros de datos ha aparecido en el debate como nuevo foco de tensión para el sistema energético. Jorge Andrey ha incidido en que estas instalaciones compiten ya con nuevas industrias por una capacidad de red escasa. Ha constatado que «los centros de datos están en la cola porque las redes están bloqueadas».
Ferrando ha sido aún más contundente y ha calificado estos proyectos como «la gran burbuja especulativa que hay ahora». Ha criticado, además, que algunos territorios estén promoviendo su implantación sin una reflexión suficiente sobre su impacto hídrico y energético. «Los ayuntamientos -ha ironizado- creen que hay que sembrar centros de datos como si fueran campos de patatas».
Pina, por su parte, ha defendido que «deberíamos aspirar a un sistema que fuera capaz de dar servicio a todas las demandas que tengan sentido, pero que deje fuera la especulación».
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.













